Beatrice de Carrillo, ex Procuradora de los Derechos Humanos. Foto Diario Co Latino/Archivo
Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino
Diario Co Latino conversó con la ex Procuradora de Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo, para conocer su opinión sobre los altos índices de delincuencia y homicidios en el país, así como de sus aspiraciones a la Procuraduría de la República de El Salvador (PGR).
- ¿Cuál es su análisis de la situación de criminalidad en el país, pues se registran 12 homicidios a diario?
Durante el periodo preelectoral, el electoral y posterior era importante dar una sensación de estabilidad. Creo que ha habido un silencio no de buena fe, y ahora lo que está apareciendo es la realidad, que siempre se ha mantenido y yo lo puedo constatar desde mi periodo como Procuradora de Derechos Humanos.
Por ejemplo, el tema de las maras, se ha postergado o callado, ahora parece como una novedad, y eso no es así, este silencio ha permitido el fortalecimiento muy grande de los criminales.
- ¿Qué hay del papel de las instituciones a cargo de la problemática?
Según mi opinión, estamos en una crisis mucho más grande a nivel institucional que a nivel delincuencial. Cualquier criminalidad que haya en el país, si hay buenas instituciones, se controla porque para eso existe el Estado, este no puede rendirse ante la criminalidad.
El problema es la debilidad del Estado y no tanto los índices de criminalidad, lo cual puede incrementarse cada día más porque no hay instituciones confiables.
Hay una crisis sin precedente de la Corte Suprema como actitud, una paralización absoluta del Órgano Legislativo, debido a los “revanchismos” de posiciones políticas sin ningún interés por el país.
- Durante su periodo como procuradora, ¿las instituciones tampoco brindaban información?
Hubo todo un sistema de encierre y encubrimiento de la información, y eso, ya es un delito y violación al derecho de los salvadoreños. Pero más grave es el silencio y la poca actividad de la Fiscalía al respecto.
Esto se debe a la incapacidad institucional que es macro y a la voluntad maliciosa de que muchas cosas no salgan a relucir.
Por eso, el tema fiscal se ha vuelto una especie de histeria colectiva como si se centrara sólo en él las soluciones de todo, y eso es un error porque la Fiscalía es un conjunto de muchas aristas.
- ¿Qué otros aspectos, a partir de su experiencia, recomendaría?
Hay que aumentar el número de fiscales, capacitarlos más, disminuir el número de casos. A cada uno se le tiene que dotar de los medios científicos necesarios para su labor.
Y no basta con cambiar el jefe o poner una persona digna, es tiempo de tocar hasta el fondo lo que no se ha hecho antes. Hay que ver qué no ha hecho la Inspectoría de la PNC. El primer punto para enfocar el saneamiento del Estado es la PNC.
La policía nació muy bien después de los Acuerdos de Paz, pero se ha venido pervirtiendo, pues retornaron a sus filas personajes “oscuros del pasado” y que todavía tienen mucho poder ahí.
Hubo una relajación excesiva en la capacitación que se les daba, así como, situaciones ilícitas en la ANSP hasta el hecho de extender diplomas a quienes no lo merecían, esto ha ocasionado desgaste y poca credibilidad y hasta cooperación con el crimen organizado.
- En otro tema, ¿qué opinión le merece que la Procuraduría General de la República (PGR) también quede acéfala?
Yo he notado, con cierto desencanto, hasta a nivel de publicidad de medios, que la PGR se queda sin cabeza y entramos en la misma situación del Fiscal General. Con esto, se entra en total ilegalidad, ilegitimidad para una institución más del Estado.
Es de llamar la atención a la sociedad civil y a la Asamblea Legislativa de hacer un proceso transparente con la lista de procurador. Que no siga esa institución como una especie de galardón para un partido político más que otro. Esto mejorará la democracia.
Yo hago un llamamiento de que la elección del fiscal como al del procurador no constituya un combo, pues es nefasta esa forma de trastocar el fin de la Constitución salvadoreña. Pido que haya transparencia y que haya buenos funcionarios.
- ¿Cómo cataloga el trabajo de la PGR?
Me consta que la PGR tiene muchos problemas internos, se han quitado muchas plazas de ley de salarios, transformándolas en plazas por contrato y esto mantiene en vilo a los trabajadores.
Hay bastantes diferencias entre los trabajadores, la instalaciones departamentales están en condiciones miserables, vergosozas e infrahumanas.
La Constitución establece dos pilares: uno es el acusador del delito y otro es el gran defensor público. El Procurador de la República tiene la función legítima de defenderla a usted, a mí, en el momento en que se encuentre en una situación de problema con la justicia y esto no ha sido interés de ningún procurador.
La defensoría gratuita que es establecida por la Constitución ve el área laboral que es inmensa, los conflictos laborales, está la cuestión del adulto mayor, las adopciones que han sido muy oscuras y discutidas de cómo se ha estado llevando a cabo y el tema familia como núcleo social, todos estos temas han sido invisibilizados por los periodos anteriores.
- Ante estas problemáticas que presenta la PGR, ¿qué características deben tener las personas que estén en ese listado?
Primero, gran vocación social, los requisitos que pide la Constitución, la cual establece lineamientos similares como para ser Magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
Además, debe tener valentía, porque esto no solo consiste en acusar, sino en defender a los más débiles, por ejemplo, un obrero ante una patronal, una mujer ante una situación familiar de violencia, un menor que sea recluido en un centro de menores o en el ISNA o que no se sepa bien su destino y hasta un anciano que no recibe ayuda.
De manera que las personas de ese listado deben ser personas con mucha capacidad y honradez, preferir el uso de los recursos de la Procuraduría para el bien del pueblo en primera instancia, luego para los trabajadores, y el procurador debe ser el último en tener beneficios, esto sería un buen ejemplo en tiempos de austeridad.
- Usted está dentro del listado de candidatos a la PGR…
Yo tuve el honor que cuando estaba dando algunas conferencias fuera del país, en marzo o abril, algunos miembros de la sociedad civil de gran peso tuvieron a bien señalarme como candidata. Entonces luego, presenté los documentos y todavía ahora me consta que la sociedad civil se mueve con la esperanza de que tengamos esa victoria como pueblo.
Yo no soy partidaria de nadie, estoy afuera de toda política y me siento orgullosa de eso, pero yo soy una eterna partidaria de los derechos de la gente y me siento muy identificada con el pueblo salvadoreño.
En nombre de eso, le podríamos dar un nuevo enfoque a la PGR, un espíritu de empuje, mayor participación ciudadana, conformar otra vez mesas de trabajo con la gente.
Con ello, demostraríamos el cambio, las instituciones deben tener vida, no solo para la burocracia sino para el pueblo salvadoreño. Yo esperaría con todo mi corazón que con el pueblo ganáramos esa plaza. Además, crearía mayor acercamiento con la población porque la institución está para ellos, los indígenas, las mujeres, sus hijos, las personas de la tercera edad y las personas con discapacidades.



