Pekín/Dpa
Varias mezquitas grandes permanecieron cerradas hoy en Urumqi, la capital de la región autónoma china de Xinjiang, que ha sido escenario durante la última semana de violentos disturbios protagonizados por la minoría étnica uigur y chinos de la mayoría han, informó a dpa un reportero gráfico desde Urumqi.
Sin embargo, una portavoz de la Oficina de Asuntos Religiosas de Urumqi desmintió que el gobierno hubiese ordenado el cierre de las mezquitas para este viernes. En su opinión, puede ser que los uigures hayan decidido por sí mismos no acudir a las mezquitas por motivos de seguridad.
La agencia oficial de noticias Xinhua dijo que algunas mezquitas pequeñas de Urumqi abrieron hoy sus puertas a los fieles musulmanes y que los templos en algunas áreas sensibles quedaron cerradas por recomendación de sus imanes.
Mientras, miles de integrantes de las fuerzas de seguridad continúan patrullando las calles de la ciudad, aunque no se reportaron nuevos choques entre uiguros y chinos, según el fotoperiodista anteriormente citado.
El reportero relató que la situación en las calles de la ciudad está "más relajada", pero advirtió que "en cuestión de minutos puede volver la agitación". Los taxistas chinos de la etnia han se niegan a viajar a las zonas uigures por temor a ser atacados, añadió.
El presidente chino, Hu Jintao, amenazó el jueves con imponer duros castigos a los responsables de los disturbios, a quienes acusó de estar ligados al separatismo y el terrorismo internacional.
Según cifras oficiales, los enfrentamientos en la provincia de Xinjiang, en el extremo noroeste de China, dejaron 156 muertos y más de 1.000 heridos, aunque el Congreso Mundial de los Uigures, una organización en el exilio, eleva hasta 800 la cantidad de uigures muertos, muchos de ellos a manos de las fuerzas de seguridad.
En Xinjiang, de 20 millones de habitantes, viven unos ocho millones de uigures, frente a más de diez millones de chinos han.



