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El Salvador, Miércoles 08 de Febrero de 2012
Última actualización : 8/09:14 h.

Miércoles, 08 de Julio de 2009 / 09:18 h

Nada es igual en Centroamérica después del golpe de Estado en Honduras

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Roberto Cañas

El mapa de América Central cambió con este madrugón ejecutado por los militares. Centro América se debate hoy entre profundizar la democracia aumentando la soberanía de los pueblos con la democracia participativa o la restauración de la derecha que se presenta con nuevo impulso conservador.

No nos engañemos en los últimos tiempos en Guatemala, en El Salvador y hoy en Honduras la derecha está intentado de distintas maneras recobrar su fuerza y tumbar gobiernos para asegurar sus intereses económicos y enormes privilegios a partir del uso patrimonial del Estado.

En Guatemala la última intentona derechista puso en jaque al gobierno de Álvaro Colom con el caso Rosemberg: Un joven abogado empresarial graba un video donde expresa de manera espeluznante que “si Usted está viendo esta grabación yo estaré muerto y el responsable es el Presidente de la República”. La muerte lamentable de este abogado desató movilizaciones sociales en la calle de sectores de la derecha que demandaban la renuncia del presidente de Guatemala y movilizaciones populares que respaldaban al mandatario chapín.

En El Salvador la fragilidad de las instituciones democráticas y el contraataque de la derecha se expresa primero en la  negativa de ARENA y los pequeños partidos conservadores a elegir de manera pronta en la Asamblea Legislativa a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y al Fiscal General de la República, situación que ya lleva mucho tiempo sin resolverse y está dificultando de manera grave la administración de la Justicia; y segundo lugar con la parálisis en que está la gestión del nuevo gobierno, que a 38 días en el ejecutivo no ha podido remover a muchos funcionarios de confianza del antiguo régimen que dificultan la conformación de un equipo de gobierno con unidad de pensamiento para concretar el mandato de las urna que es el cambio. 

En Honduras se trata de un golpe de estado de nuevo tipo donde los militares ejecutan el golpe, pero se esconden y no aparecen a nivel mediático: Hoy en la patria de Francisco Morazán se quiere vender la idea que no ha sido un golpe de estado sino que se trata de una “sucesión forzada” ejecutada por el órgano legislativo. Hay que tener claro que la alianza de la derecha hondureña agrupa a empresarios, organizaciones sociales y autoridades eclesiales que a coro gritan que se debe volver al pasado oligárquico.

Ya es tiempo que se organice una reflexión profunda acerca de lo que está pasando en Centroamérica. Solo la elaboración de un diagnóstico preciso de lo que ocurre, permitirá hacer un análisis que posibilite elaborar las propuestas para  enfrentar esta nueva ola conservadora de la derecha en nuestra América que busca reagruparse, un botón de muestra, son los acercamientos de el nuevo gobernó de Panamá con los gobernantes de Colombia y México.

Condenar el golpe de estado en Honduras, y demandar el restablecimiento del orden constitucional es la tarea del momento. Si no se logra que el Presidente Manuel Zelaya regrese a su país y termine su mandato presidencial. Se va sentar un precedente nefasto con el que, en cualquier momento, en el futuro se podrá justificar algo igual en algún país de la región. 

Es cierto, la acción diplomática en el mundo es inédita pues el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, califica de inaceptable el golpe militar con el que se expulsó de su país al Presidente Zelaya. Y en términos generales no hay país en el mundo que pueda aceptar apoyar golpes de Estado.

La batalla de las Américas no se ha terminando y en primer lugar al pueblo hondureño y latinoamericano le corresponde darla; es alentador saber que hoy por hoy, en nuestra América existe una correlación de fuerzas favorable: los gobiernos del continente y en general los organismos y los gobiernos del mundo han condenado sin ambigüedades el Golpe de Estado y al gobierno de facto de Honduras surgido de un madrugón no lo reconoce nadie en el mundo. En El Salvador solo ARENA y la Cruzada Pro Paz y Trabajo defienden a los golpistas.

En el pasado Fidel Castro cuando estaba en México,  esperando regresar para liberar a Cuba de la dictadura militar de Batista repetía: “Si salgo llego, si llego entro, y si entro triunfo y así fue. Manuel Zelaya no es Fidel Castro, pero tiene el apoyo de la comunidad internacional que lo acompañará cuando salga de nuevo hacia Honduras. Y si tiene un respaldo masivo del movimiento social hondureño en resistencia activa  en las calle entrará y si entra de seguro triunfará.

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