Ramón Rivas, director del Museo de Antropología de UTEC. Foto Diario Co Latino/Roberto Márquez
Leonor Cárdenas
Redacción Diario Co Latino
«En Centro América somos sociedades muy frágiles en aspectos democráticos, aquí acabamos de salir todavía de una guerra, eso es lo que nosotros vemos con preocupación, que en una forma tan fácil como ha sucedido en Honduras pueda suceder en otro país de Centro América, tenemos a boca de jarro a Guatemala, estamos nosotros aquí en El Salvador. Yo creo que esto es un llamado a la reflexión, algo así no tiene que suceder, porque motiva a otros hacerlo en otro lugar», manifestó el antropólogo Ramón Rivas.
Para el antropólogo, dicha problemática es producto de la división que existe entre los poderes de Estado en Honduras. «El poder judicial y legislativo están confabulados contra el poder ejecutivo, me da la impresión de que son ahora los civiles los que han utilizado al ejército en una forma bien maquiavélica», explicó.
Rivas, consideró que el presidente Zelaya, «no ha sido muy cuidadoso con su forma de hablar y se echó innecesariamente a mucha gente encima, es la apreciación que tengo, porque ese país está bien polarizado entre una izquierda tradicional, que no es la que conocemos a nivel internacional y una ultra derecha recalcitrante que es una ultra derecha civil y peligrosa. Sin embargo, lo que está ultra derecha no se imaginó es que Zelaya iba a tener todo el apoyo internacional, tengo la fuerte impresión que ellos se imaginaron que destituyéndolo inmediatamente se iba a restablecer el orden».
El antropólogo salvadoreño, narró su experiencia vivida en el hermano país: «llegué a Honduras el viernes, curiosamente frente al Estado Mayor, había una gran manifestación de los que están en contra de la cuarta urna, la consulta que se desarrollaría el día domingo, pero el ambiente era hasta cierto punto tranquilo, el sábado a un se notaba la fiesta del evento que se iba a realizar el domingo».
Según Rivas, la invitación al evento era difundida a través del medio de comunicación gubernamental «naturalmente en la televisión se notaba aquel descontento, no hay que olvidar que la televisión hondureña estaba en contra de dicho evento, sólo el canal del gobierno era el que estaba promoviendo el evento, era un ataque masivo por parte de todos los medios de comunicación».
Rivas comentó cómo el domingo por la mañana fue sorprendido por los desórdenes en las calles, ruidos de helicópteros y aviones. «Veo por la ventana, estoy en el cuarto piso de un hotel, a cuadra y media de casa Presidencial y veo gente corriendo que van en dirección a Casa Presidencial, se veía humo, encendí la televisión donde sólo dice que fuerzas del ejército habían depuesto al presidente de la República y que este se encontraba fuera del país e inmediatamente se fue la energía eléctrica», recuerda.
El antropólogo aseguró que en ese momento se preocupó y llamó al conmutador y el recepcionista le manifestó que había golpe de Estado y no le dijo más nada.
Rivas comentó que salió a la calle a indagar que era lo que realmente estaba pasando en ese país: «lo curioso del caso es que vi hombres corriendo con llantas, enmascarados, con palos, pero pasan al lado del ejército y el ejército como que tiene orden de no responder, es mas vi a una mujer que le da un trompada a uno de los militares y les grita animales, gorilas que es lo que han hecho están llevando al país al caos, pero el ejército no contesta. Lo cual es curioso porque el ejército de Honduras es represor y en otros momentos de la historia hubiera habido una masacre terrible. Yo me fui acercando y la gente iba llegando a apoyar a Manuel Zelaya, los tanques se repliegan, vuelven otra vez y se repliegan».
Poco a poco, Rivas se fue enterando de lo que realmente pasaba en Honduras, ya que los medios de comunicación televisivos (CNN) informaba que el presidente Zelaya había sido secuestrado por personas encapuchadas y sacado en pijamas de su vivienda.
«Lo curioso es que apareció en la televisión dando declaraciones alguien del gobierno y asegura que todo está bajo control y han depuesto al presidente Manuel Zelaya, en ese momento un periodista me dijo que había que salir del hotel porque toda la capital de Honduras estaba militarizada. Pero yo tenía que salir ese día para El Salvador, llamé a la oficina de KingQuality para verificar la salida y me dijeron que sí se iba a salir de ese país», comentó Rivas.
Durante el camino hacia la oficina de King Quality, Rivas pudo constatar que efectivamente toda la capital estaba militarizada y para su sorpresa, la salida a El Salvador se había suspendido por el supuesto cierre de la frontera, por lo que tuvo que pedirle alojamiento a un amigo.
Horas más tarde se decretó toque de queda «y en la radio decían que nadie saliera porque iba hacer bajo su propio riesgo, yo estaba en el mero centro de la ciudad de Tegucigalpa y era una ciudad fantasma, sin luz, nada, a lo lejos se veía luz, pero la ciudad completamente oscura», agregó Rivas.
El viaje de Rivas que finalizaría el día domingo se prolongó hasta el lunes por la mañana «durante mi salida pude observar hasta llegar a la frontera que en algunos puntos habían militares que estaban preparados para una guerra».
Finalmente, el profesional en antropología, condenó el acto suscitado en Honduras «nadie puede de esa forma tan vil a un gobierno legítimamente constituido, sacarlo de un país, porque el fue secuestrado y, además, han cometido el gran error de violar normas internacionales en el sentido de que también secuestraron a la Ministra de Relaciones Exteriores que estaba reunida con los embajadores de Nicaragua, Venezuela y Cuba».



