| Oficinas de trámites aduaneros cerradas. |
Luis Romero Pineda
Redacción Diario Co Latino
El boicot comercial que se le impondría al gobierno golpista de Honduras se hizo efectivo desde tempranas horas de la mañana, tal y como lo anunciaron los mandatarios que integran el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y CA-4.
Furgones de comercio proveniente de Honduras permanecían en fila fuera de la frontera El Poy, entre El Salvador y el vecino país del norte, dadas las instrucciones del Presidente Mauricio Funes de no admitir comercio hondureño por cuarenta y ocho horas. Roberto Micheletti, presidente de facto de Honduras, respondió de la misma manera.
El presidente salvadoreño, Mauricio Funes- ha ordenado que sólo se permita el tráfico de turismo de 6 de la mañana a 9 de la noche. Por otro lado, los presidentes de las naciones que integran el SICA (El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Belice y Honduras- con representación de Zelaya) y CA-4 (El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala) decidieron ayer, en Managua, interrumpir relaciones económicas y financieras con el gobierno de Roberto Micheletti, que resultó de un golpe de Estado dado el pasado domingo. Las naciones esperan ejercer una presión internacional para reinstaurar al presidente Zelaya como gobernante legítimo de Honduras.
En la frontera de El Poy, el descontento es latente. “No hay movimiento y no hay negocio”, se quejaba un “cambiador de billetes” en el lado de El Salvador. En efecto, el tráfico vehicular y de personas que se da normalmente en la frontera se paralizó desde el domingo, día del golpe de estado en Honduras. Ese día, las naciones colindantes decidieron reforzar sus fronteras para brindar seguridad y, luego, decidieron ejercer presión económica.
Eso y mucho más lamenta Zoilo Chinchilla, un agente particular aduanero de Honduras. “Este cambio ha afectado mucho pues ha resultado en un golpe duro para la economía de Honduras. Afecta a todos los que trabajamos acá. Hubieran continuado con el comercio. Es más, le hubieran dejado hacer la encuesta. Pero se apresuraron y esto nos está costando a todos”.
De los dos lados de la frontera, los negocios desolados. Los cambiadores no cambiaban nada y las ventas no vendían nada. En Nueva Ocotepeque, Honduras, a sólo 5 Km. de la frontera, alrededor de doscientas personas se manifestaron ayer a favor de Zelaya, pero ahora todo volvió a una tensa calma. Calma también en las tiendas libres de impuestos en el lado de Honduras y las agencias aduaneras, que se hallaban cerradas. De igual manera los bancos.
Los conductores de furgones hondureños se aseaban en el baño de un terreno facilitado por la salvadoreña Dirección General de Aduanas y vaticinaban estar varados ahí por más de una semana. Uno, en particular, profanaba insultos al aire mientras vestía una toalla y chancletas.
La decisión del congreso y del ejército hondureño de traicionar a Zelaya provino de la consulta popular que tendría lugar el domingo, en la cual “Mel” cuestionaría a los hondureños sobre instalar o no una urna en las próximas elecciones que permitiese hacer reformas en la constitución.
Víctor Escobar, un transportista de 56 años originario del departamento de Yoro, Honduras, lo ve desde otra perspectiva. Tiene tres días de tener su “rastra” estacionada frente a la entrada de la frontera salvadoreña. “Nosotros tenemos que sufrir las consecuencias (del golpe de estado).
Micheletti, en los como cuarenta años que tuvo en el congreso, no ha hecho nada por Honduras. A un pobre no le ayudan, sólo para ellos. Para mí que el hombre (Zelaya) termine su período porque ahí no se ha mentado nada de izquierdas, sino que su error fue ayudar al pobre y aumentar el salario mínimo”. Escobar considera que “a los patrones lo que les ha dolido es que nos ha dado un salario digno. El hombre ha ayudado al pobre”.
Es por eso que existió una condena global al golpe de estado. Como recuerda Zoilo Chinchilla, “es un retroceso de 40 años en la historia de Honduras. Los militares le dejan el problema al próximo presidente y se lavan las manos”.
Falta de refuerzos y medidas en frontera El Poy
A pesar de que el mandatario salvadoreño ordenó reforzar la seguridad de las fronteras, agentes de la PNC aseguraban que no han recibido refuerzo alguno y que continúan con el mismo personal y las mismas direcciones que han venido recibiendo desde hace tiempo. “De aquí y del otro lado todo está tranquilo. El problema es en la capital. No ha venido nadie y seguimos haciendo nuestro trabajo normal”, dijo un agente.
El ejército salvadoreño sólo llegó a la frontera El Poy durante el domingo, luego que Funes ordenara sumar esfuerzos para prevenir cualquier percance bélico o de desorden en la frontera. Los encargados de Aduanas y Migración en la frontera no brindaron declaraciones a Diario Co Latino y se excusaron evadiendo preguntas y responsabilidades. No obstante, dicen estar preparados para cualquier repunte de migrantes provenientes de Honduras.




