Néstor Ríos
Enviado Especial
Managua/ Nicaragua
Redacción Diario Co Latino
Las tensiones generadas por el golpe militar contra el Presidente Manuel Zelaya en Honduras, el pasado domingo, siguen sin encontrar el mejor antídoto a la calma.
Las fronteras, que dividen tanto a El Salvador como a Nicaragua, el Amatillo y el Guasaule, ambas colindantes con tierras hondureñas, han sido ocupadas por las Fuerzas Armadas desde el fin de semana pasado.
En la noche del domingo anterior, según el personal de aduanas en territorio salvadoreño, fue la extraña presencia de hombres uniformados con camuflaje verde, con armas de grueso calibre, y tanquetas de guerra.
Al filo de las ocho y treinta de la mañana de ayer, aún permanecían los militares custodiando las instalaciones aduaneras del vecino país.
Mientras Diario Co Latino verificaba la zona, cinco soldados con fusiles M-16 y AK-47 terminaban de colocar una tienda de campaña en las cercanías de los negocios formales e informales que abundan en el lugar.
Ahí mismo, donde entre furgones y buses caminan vendedores callejeros, inicia la carretera que conduce al municipio de Choluteca, Honduras, uno de los lugares que para muchos turistas, salvadoreños, guatemaltecos y nicaragüenses, ha tenido un vuelco de inseguridad.
Pero, aun así, alegan quienes se aferran a la idea nacionalista del hermano país y que, incluso, por el solo hecho de ser ciudadanos del mismo, que las cosas pueden seguir igual.
El flujo de más de 600 personas cruzando las fronteras que divide el Río Goascorán, en la zona oriental de El Salvador, fue lo que propició que el escenario comercial no estuviera afectado por la creciente efervescencia desde el Congreso hondureño.
Sin embargo, el personal de migración y aduanas salvadoreño dijo estar pendiente de cualquier indicación por parte del Presidente Mauricio Funes.
Al iniciar el recorrido hacia la frontera de Nicaragua y Honduras, específicamente en el municipio del Guasaule, todo indicaba la normalidad que cualquier turista pudiera percibir.
No obstante, después de recorrer 40 Kilómetros, durante 45 minutos, se constató que, en San Lorenzo, cerca de Choluteca, una manifestación hondureña gritaba el lema popular: “¡el pueblo unido, jamás será vencido!”.
Eran alrededor de 60 personas, de apariencias campesinas y procedentes de zonas marginales, las que se volcaron a una de las principales plazas de la pequeña ciudad, cuya atracción turística es el Puerto de San Lorenzo.
Aunque los parajes montañosos esbozaban un ambiente fresco para los turistas, a pocos kilómetros de San Lorenzo, nuevamente la presencia de soldados advertía a los viajeros del control imperante en las principales arterias del país y la anormalidad del momento.
Los vehículos que se acercaban al reten militar pudieron hasta rozar con una de sus llantas un fusil, que bien pudo accionarse, sobre el pavimento.
“Hay Dios mío”, dijo una de los pasajeros que se conducía en un microbús hacia territorio nicaragüense, “parece que la cosa está seria aquí”.
Un total de cinco retenes militares fueron los que este periódico pudo verificar en territorio hondureño hasta la frontera con Nicaragua.
Varios nicaragüenses expresaron a este vespertino la preocupación que tienen si en momento dado las cosas políticas entre los países centroamericanos empeoran.
“Pues no sabemos como vamos a hacer para ir a El Salvador o Guatemala si las fronteras son cerradas. Sobre todo, porque aquí (Nicaragua) hay muchos salvadoreños que vienen a trabajar y hacer sus negocios”, expresó un nicaragüense que prefirió el anonimato.
Exigencia nicaragüense
Ayer mismo, un periódico nicaragüense informó acerca de el apoyo que varias instituciones, entre gubernamentales y no gubernamentales, han dado al Presidente “Mel” Zelaya.
Sin embargo, detalló que algunos sectores se mantienen cautelosos a la hora de emitir un juicio referente a la crisis institucional que vive el país vecino.
El Movimiento Renovador Sandinista fue uno de los que exigió el respeto a la soberanía del pueblo hondureño, quienes han salido a las calles a pedir que Zelaya sea restituido en el poder.
El Vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, calificó de “barbarie” el golpe de Estado contra el mandatario constituyente y solicitó a la Carta Interamericana de la OEA una petición que nuevamente ponga a Zelaya en la presidencia.
El sector que prefirió restringir sus críticas sobre los acontecimientos suscitados desde el pasado fin de semana fue el Liberal, pues segun ellos, “es un problema que les compete solo a los hondureños”.



