TeleSUR
El
embajador de Honduras en Venezuela, Germán Espinal Zúñiga, destacó este
lunes que el golpe de Estado ejecutado el domingo contra el presidente
constitucional Manuel Zelaya "está desarticulado y no ha podido
completarse". En
entrevista exclusiva a teleSUR, el diplomático explicó que gracias a la
declaración hecha por los bloques de países latinoamericanos y del
Caribe que se reunieron este lunes en Nicaragua, fue contundente y
obliga al gobierno de facto instaurado en Honduras a rendirse y
devolver el hilo constitucional a esta nación. Agregó que gracias a esas posiciones el presidente Zelaya reforzó una coraza y lo constituyeron en un hombre democrático. Respecto
a la represión policial a los manifestantes que reclaman la vuelta a
poder de Zelaya, llamó al líder del Gobierno de facto a reflexionar y
advirtió que los "actos de brutalidad" cometidos pudieran abrir un
juicio por violaciones de lesa humanidad a nivel internacional. Asimismo
reclamó el cerco mediático que se mantiene en Tegucigalpa para que la
prensa extranjera no transmita lo que sucede en la ciudad, y pidió
disculpan en nombre del Gobierno legítimo de esa nación a la periodista
de teleSUR, Adriana Sívori, por las agresiones de las que fue víctima
por parte de la Fuerza Armada. También
anunció que los movimientos sociales y varios sectores de la población
en todo el territorio hondureño empiezan a organizarse para trasladarse
a la capital y acompañar a Zelaya que llegará el próximo jueves, tal
como lo anunció en Nicaragua. "Muchas
caravanas, todas la organizaciones de los estados y territorios se
están organizando para el jueves (...) esto es motivo de mucha
satisfacción para la democracia", expresó.
Este lunes en Managua, se reunieron todos los mandatarios de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) la mayoría de los
presidentes de las naciones integrantes del Sistema de Integración
Centroamericana (SICA) y 12 de los 24 jefe de Estado del Grupo de Río.
El presidente Zelaya fue invitado a este encuentro para rechazar el
gobierno instaurado por Roberto Micheletti, tras el golpe de Estado.



