Tegucigalpa/Managua/Dpa
Diversos organismos y gobiernos condenaron hoy el golpe de Estado contra el presidente hondureño, Manuel Zelaya, y reclamaron su retorno como mandatario constitucional del país centroamericano, donde se reportaron las primeras manifestaciones populares contra los golpistas.
Los presidentes integrantes de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) decidieron hoy en Managua retirar a sus embajadores acreditados en Honduras como manifestación de condena al golpe.
Mediante una declaración, los mandatarios de Bolivia, Evo Morales; Ecuador, Rafael Correa; Venezuela, Hugo Chávez; y Nicaragua, Daniel Ortega; y el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, llamaron a sus homólogos latinoamericanos a tomar medidas concretas hasta que se restituya en su cargo a Zelaya.
"Hemos decidido retirar a nuestros embajadores y dejar en su mínima expresión nuestra representación diplomática en Tegucigalpa, hasta tanto el gobierno legítimo del presidente Manuel Zelaya sea restituido plenamente en sus funciones", señala el texto del ALBA.
Para hoy también estaban previstas reuniones del Grupo de Río y del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), convocados en Managua por el presidente nicaragüense, Daniel Ortega.
El presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, llegó sorpresivamente a Managua, para unirse a los mandatarios latinoamericanos que se dan cita en Nicaragua para analizar la grave crisis institucional en Honduras y respaldar al depuesto presidente Zelaya.
La comunidad internacional condenó en las Naciones Unidas el golpe de Estado en una sesión de urgencia del organismo y se anunció que Zelaya intervendrá mañana en la ONU para hablar sobre la crisis que atraviesa su país.
Los países de América Latina y el Caribe, Estados Unidos, el grupo árabe, la Unión Europea y los países representados en el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) participaron en la sesión de urgencia.
En tanto, el Parlamento Centroamericano (Parlacen) calificó de "cobarde, brutal y deleznable" el golpe militar en Honduras y manifestó su respaldo a las acciones de la OEA para propiciar el restablecimiento del orden democrático.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, insistió hoy en que Washington considera a Manuel Zelaya el "presidente democráticamente elegido" de Honduras y afirmó que el golpe de Estado en ese país "no fue legal", advirtiendo de que podría sentar un "terrible precedente" en la región.
Sin embargo, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dijo que Estados Unidos no se plantea por el momento cortar su ayuda económica a Honduras ni tampoco retirar a su embajador en Tegucigalpa. Aseguró que la "prioridad" es restaurar el orden constitucional en el país centroamericano.
El golpe de Estado contra Zelaya y la ruptura del orden constitucional son "hechos absolutamente reprobables en el siglo XXI entre naciones que se prestan de ser democráticas", dijo el presidente de México, Felipe Calderón.
El canciller brasileño, Celso Amorim, determinó hoy que el embajador de Brasil en Honduras, Brian Michael Frase Neele, quien se encuentra de licencia en su país, no regrese a Honduras.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó a Honduras "información" sobre autoridades del gobierno de Zelaya y sus familiares tras el golpe de Estado de la víspera, en función de lo cual decidirá si otorga "medidas cautelares" para los afectados, informó hoy el organismo.
En tanto, hubo enfrentamientos entre manifestantes, que protestaban contra el golpe, y fuerzas policiales y militares frente a la Casa Presidencial en Tegucigalpa que provocaron varios heridos y detenidos, informaron fuentes de la Cruz Roja, citadas por las cadenas radiales noticiosas en Honduras.
Según la Cruz Roja hasta 32 personas fueron conducidas al Hospital Escuela, el mayor complejo médico estatal de Tegucigalpa, para que fueran atendidos por golpes. Indicaron que algunos heridos presentaban impactos de balas de goma disparadas por policías, que también hicieron uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
Los protestantes pertenecen al Bloque Popular, una organización que aglutina a sindicalistas de instituciones estatales, estudiantes, campesinos y pobladores, que durante tres años y medio apoyaron a Zelaya.
Sindicalistas de la estatal telefónica Hondutel, así como de otras empresas públicas y docentes se han tomado los accesos a bulevares que conducen a la Casa Presidencial.
También hay protestas en la región norte del país, la zona industrial, agrícola y comercial de Honduras, cuando se han organizado tomas de carreteras de parte de sindicalistas y de militantes del izquierdista partido Unificación Democrática (UD).
Por su parte el gobierno hondureño encabezado por Roberto Micheletti anunció hoy que iniciará una ofensiva diplomática para explicar a la comunidad internacional que no hubo golpe de Estado contra el "defenestrado" Zelaya.
Micheletti anunció hoy que gobernará ese país centroamericano "pese al rechazo internacional" y agregó que estará en ese cargo hasta el 27 de enero de 2010, cuando concluye el mandato.



