Managua/Dpa
El presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, llegó hoy sorpresivamente a Managua, la tarde de este lunes, para unirse a los mandatarios latinoamericanos que se dan cita en Nicaragua para analizar la grave crisis institucional en Honduras y respaldar al depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya.
En Managua se reúnen presidentes del Grupo de Río, cuya presidencia pro témpore ocupas el mandatario mexicano, Felipe Calderón; del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), liderado por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega; y de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), encabezada por el mandatario venezolano, Hugo Chávez.
Castro fue recibido en el aeropuerto Augusto César Sandino, como honores de jefe de Estado, por altas personalidades del gobierno de Nicaragua.
El menor de los hermanos Castro se une a los presidentes del ALBA, Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua, quienes hoy decidieron retirar las representaciones diplomáticas en la capital de Honduras y convocaron a sus pares latinoamericanos a tomar medidas similares contra el gobierno golpista de Micheletti.
Castro fue recibido en el aeropuerto internacional de Managua, por el vicecanciller Valdrack Jaenstchke y posteriormente por la compañera de vida de Daniel Ortega, Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía del gobierno de Nicaragua.
"Traigo un saludo de parte del líder de la revolución cubana, Fidel Castro, al querido y entrañable pueblo de Nicaragua, el pueblo de Sandino", dijo Castro en breves declaraciones a la prensa, tras los honores protocolarios.
Los mandatarios del ALBA, en una proclama acordada hoy en Managua, llamaron a los oficiales y soldados de las Fuerzas Armadas de Honduras, a que ratifiquen y pongan sus armas al servicio del pueblo de Honduras y su presidente, el presidente Manuel Zelaya Rosales.
Recalcaron que el único camino que les queda a los golpistas es deponer su actitud y garantizar de manera inmediata, segura e incondicional el retorno del presidente Zelaya a sus funciones constitucionales.



