Tegucigalpa/Dpa
Cientos de soldados fueron movilizados hoy
para resguardar los accesos a Tegucigalpa, la capital hondureña, con el
fin de evitar el ingreso de personas que puedan provocar desórdenes,
informaron fuentes militares.
Los soldados están ubicados en los cuatro principales accesos que
comunican la capital con el resto del país, según informó un
responsable militar al noticiero "Hoy Mismo" del canal 3. El oficial
declinó ser identificado por su nombre y cargo, pero estaba a cargo de
la operación.
La movilización militar resulta más evidente hoy que el jueves,
cuando se vivió en Honduras una jornada de tensión entre el presidente
Manuel Zelaya con los poderes legislativo y judicial en torno al futuro
del jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez
Velásquez.
Diario "El Heraldo" citó a autoridades de Migración que dijeron
haber detectado un inusual ingreso de ciudadanos nicaragüenses al
territorio hondureño, que vincularon con un apoyo que pueda gestarse al
presidente Zelaya.
Además del ingreso vía terrestre, durante la tensa jornada del
jueves se reportó el aterrizaje de cuatro avionestas venezolanos con
personal civil, según funcionarios de aeronáutica civil, citados por el
diario "La Tribuna", que publica las fotos de las avionetas en el
aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa.
Los presidentes Hugo Chávez y Daniel Ortega, de Venezuela y
Nicaragua respectivamente, advirtieron ayer que Zelaya será apoyado por
los países del ALBA si se realiza cualquier movimiento en su contra.
Honduras vive una crisis política tras la destitución del jefe
militar, ya que este se negó a que la institución se viera involucrado
en la encuesta convocada por Zelaya para el domingo en la cual se
pedirá que se llame a una asamblea constituyente.
La encuesta fue declarada ilegal por una corte judicial y el
Tribunal Supremo Electoral (TSE), quienes ordenaron a las Fuerzas
Armadas que participen en ella.
Zelaya destituyó al general Vásquez Velásquez, quien fue
inmediatamente restituido en el cargo por la Sala Constitucional de la
Corte Suprema de Justicia.
Los opositotes a Zelaya temen que la constituyente, que redactaría
una nueva constitución, sea utilizada por el propio mandatario para
continuar en el poder.



