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El Salvador, Jueves 24 de Abril de 2014
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Viernes, 26 de Junio de 2009 / 10:04 h

El Sida en El Salvador

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MSP.Dr. Roberto German Tobar Ponce

 El 26 de junio de cada año la ONU conmemora el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas y este día se hace toma de la prueba del SIDA en nuestro país y en otros del mundo. Fue en junio de 1981 que fueron detectados los primeros casos de la pandemia del SIDA y quien adquiría la enfermedad crónica estaba condenado indefectiblemente a morir, sin que la ciencia médica ofreciera un tratamiento apropiado y mucho menos una cura. El SIDA se ha convertido en una alarmante enfermedad crónica y por ello objeto de preocupación y constante investigación.

Su transmisión sexual y grado de mortalidad, la afectación a personas famosas, provocó que saliera del closet, que las sociedades se preocuparan y que la ciencia médica se pusiera seriamente a investigar. A la par surgió un debate mundial que, por un lado, culpa y margina a las víctimas  y, por el otro, obliga a los gobiernos a enfrentar con seriedad la pandemia.

La palabra o abreviatura SIDA quiere decir  «Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida», una enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH, que ataca a las células encargadas de la defensa de nuestros cuerpos, es decir nuestro sistema inmunológico, el que nos defiende contra todo tipo de infecciones. Se trata de una enfermedad del grupo  que se les llama «enfermedades oportunistas», porque aprovecha la oportunidad del estado de indefensión inmunológica para hacerse sitio en el cuerpo humano y destruirlo un prerrequisito para programas efectivos contra el VIH/SIDA.

En este día se resalta la obligación que todos tenemos de contribuir al tratamiento de esta enfermedad y en especial nosotros, los trabajadores de la salud, debemos recordar la obligación que tenemos de servir a nuestra población con calidez humana y responsabilidad profesional. Para muchos, el solo hecho de hacerse el examen despierta temor e incertidumbre y si no se han seguido  las indicaciones sobre el sexo seguro,  de protegerse debidamente por el riesgo, el miedo es mayor y se apodera totalmente de muchas personas que, en vez de colaborar, rechazan el examen y cualquier información sobre la enfermedad. Eso es lo primero a vencer, el miedo y la discriminación. Luego que los gobiernos se pongan seriamente a atender la enfermedad, asignando los debidos recursos humanos, financieros y técnicos.

Como eso no se hace, el futuro de los enfermos de SIDA para el nuestro y el resto de los pueblos del mundo, viene a ser incierto y oscuro. A menos que se controle la epidemia de SIDA, no se puede predecir un futuro seguro para nuestra especie. Llegamos a esta conclusión al tomar en cuenta la naturaleza de esta enfermedad, los conocimientos médicos y científicos que tenemos en la actualidad, y el comportamiento individual y colectivo que hemos observado.

Como decía, la causa del SIDA  es el virus de inmunodeficiencia tipo 1 y actúa lentamente infectando hasta matar en un periodo de 8 a 10 años, durante el cual la infección puede ser transmitida a otras personas, pero no todos los gobiernos se preocupan seriamente por la prevención y tratamiento del SIDA y la lucha para lograrlo ha sido y sigue siendo dura. En nuestro país debemos destacar que hay una organización de la sociedad civil,  la asociación “Atlacatl”, que en el año 1999 presento un petición ante el ISSS, solicitando el suministro de medicamentos antirretrovirales para los pacientes VIH positivos, que fueron negados por parte de  esta institución de salud, bajo la gestión de la Dra., María Julia Castillo. Debido a esta negativa se presentó a la PPDH una denuncia por violaciones al derecho a la vida y a la salud y por la falta de atención, la cual fue resuelta a favor del interesado por esta institución oficial protectora de los derechos humanos.

Posteriormente se  presentó un recurso de amparo, precisamente en abril de 1999, ante la Sala de lo Constitucional del  CSJ, debido a la negativa del ISSS de proveer la terapia antirretroviral y en el mismo año se presentó a la Asamblea Legislativa un anteproyecto de ley, por  el cual se buscaban mecanismos para hacer valer los derechos de las personas con VIH. En el año 2000, debido a la tardanza de la resolución por parte de la CSJ  del recurso de amparo, lo que es tradicional en el país a menos que se trate de personas económica o políticamente poderosas, se recurrió mediante una demanda formal a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington D.C. Meses más tarde esta Comisión resolvió dando medidas cautelares a favor de los demandantes. En abril de 2001, dos años después, la CSJ resolvió el recurso de amparo admitiendo que existió violación a la vida, la salud  e integridad física. Posteriormente  se realizaron una serie de audiencias ante la CIDH. En diciembre de 2008, se dieron acuerdos amistosos entre la Asociación Atlacatl y el Gobierno de el Salvador.

Como puede verse la lucha de los pacientes y las instituciones al servicio de los PVS fue difícil y positiva aunque nada suficiente. Podemos evidenciar, a través del Sistema Único de Monitoreo, Evaluación, y Vigilancia Epidemiológica del VIH SIDA (SUMEVE), que  los casos acumulados de PVS  de 1984 a 2009 fueron de 22,210, teniendo la zona occidental 7,363 casos, la zona de San Salvador con 11,428 casos y la zona oriental con 3,419 casos. Se observó un incremento de más de 2400 casos nuevos de 2007 a 2008, siendo los hombres los  mayormente infectados entre las edades de 20-44 años y el medio de mayor transmisión fue por contacto sexual en el 86.3%. 

La cobertura con terapia Antirretroviral del 2001-2008 ha sido del 95.8%, las pruebas de tamizaje  para VIH en el 2001 fue de 98393 personas, al 2008 fueron 286100 personas y se estima que  para finales del 2009  habrá  33 millones de personas que vivirán con VIH,  Cada año, aproximadamente 2,7 millones  de personas se infectan con VIH y 2 millones mueren a causa de la enfermedad. A fines de 2007, las mujeres representaban el 50% de todos los adultos que viven con VIH en todo el mundo y el 59% en África Subsahariana.  En países en vías de desarrollo y en transición, 9,7 millones de personas tienen necesidad inmediata de medicamentos para el SIDA para salvar sus vidas; de éstos, sólo 2,99 millones (31%) los están recibiendo.

Si no se descubre una vacuna efectiva o algún otro medio para controlar la enfermedad, es razonable hacer el cálculo que 100 millones de personas estarán infectadas con el virus para la primera década del siglo 21. La explosiva extensión de la epidemia en la región sur del Sahara en el África, en el subcontinente indio, en Sur América y en el Asia indica, que la predicción de 100 millones  más allá del año 2000 podría quedarse corta. En Bombay el número de personas infectadas se elevó  a más de medio millón de personas en los últimos cinco años.

En el norte de Tailandia, el pequeño número de jóvenes de 18 años que fueron reclutados al ejército aunque estaban infectados por el virus del SIDA, se elevó del nivel mínimo al 20% en ese mismo período. Tenemos buenos motivos para creer que si no se descubre una vacuna efectiva ni ocurren cambios dramáticos en el comportamiento de la sociedad, la epidemia continuará después del siglo 20. Yo personalmente calculo que más de un billón de personas será infectadas y morirán de SIDA en las primeras décadas del siglo 21.

También seguirán nuevas epidemias provenientes de la población infectada, cuyo sistema inmunológico no está funcionando. A ello hay que añadir que aquellos que tienen el SIDA constituyen un foco infeccioso para otras enfermedades mortales. Por ejemplo, la nueva epidemia mundial de tuberculosis surgió directamente de la población que está infectada con el SIDA.

Por el contrario de esta enfermedad, algunas de las otras no se transmiten por vía sexual. Según crece el número de personas cuyo sistema inmunológico no funciona, es muy posible que la población mundial sufra múltiples epidemias mortales, junto con el SIDA. El futuro del SIDA es en realidad  el futuro de la humanidad.

El SIDA es una enfermedad que se transmite sexualmente. Más del 80% de los que están ahora infectados por el virus del SIDA lo adquirieron a través de las relaciones sexuales heterosexuales, específicamente el coito vaginal. Al igual que otras enfermedades de transmisión sexual, el virus puede ser transmitido por la madre a su hijo, a través de la sangre y por el contacto sexual homosexual. El SIDA, como dije al principio, es un virus de la familia de los parásitos, que dependen del organismo que los acoge para poder vivir. Estos organismos generalmente requieren contacto íntimo y prolongado con membranas sexuales para poder ser transmitidos, y no pueden ser fácilmente transmitidos por otros medios.

La supervivencia de estos parásitos en la población requiere infección persistente, a veces de por vida. El éxito de dichos parásitos también depende de que el infectado tenga múltiples compañeros sexuales. Las fuerzas primordiales que llevan a la procreación de nuestra especie, son las mismas que proveen las condiciones para que se extienda el SIDA. La reproducción humana es el nido ecológico del virus. La habilidad colectiva de los seres humanos para analizar y comprender los fenómenos naturales es formidable. Nuestro poder para cambiar la naturaleza según nuestros propósitos es limitado. La epidemia del SIDA muestra nuestras fortalezas y debilidades humanas.

Señalaba que el SIDA fue identificado por primera vez como una creciente enfermedad del sistema inmunológico en 1981. A fines de 1982, se supo que la causa del virus del SIDA es un agente infeccioso que se puede transmitir por el contacto sexual y por la sangre. En 1983 se observó por primera vez, en 1984 se desarrolló una prueba. Dicha prueba permite identificar a las personas que han sido infectadas y que son capaces de transmitirlo a otros. Este es un gran progreso. Las investigaciones sobre el SIDA están al borde del descubrimiento en muchos campos, incluyendo la estructura biológica, la fabricación de fármacos y el desarrollo de una vacuna. Los esfuerzos a nivel mundial se caracterizan por una relación de trabajo en unión, por parte de los científicos.

Entonces, ¿por qué luce tan negro el futuro? La respuesta siempre es que dados nuestros conocimientos actuales, no se puede predecir cuándo se descubrirá un tratamiento efectivo o una vacuna, o ni siquiera si esto será posible. La habilidad colectiva de los seres humanos para analizar y comprender los fenómenos naturales es formidable. Nuestro poder para cambiar la naturaleza según nuestros propósitos es limitado.

La epidemia del SIDA muestra nuestras fortalezas y debilidades humanas. La solución médica que ofrece la mayor esperanza con respecto a la epidemia del SIDA, es una vacuna efectiva. Las vacunas educan al sistema inmunológico e impiden o limitan las consecuencias de la infección. Hay múltiples obstáculos al desarrollo de una vacuna efectiva contra el SIDA. El virus del SIDA cambia según va creciendo.

La velocidad con que cambia es tan grande, que no hay dos virus que sean idénticos. La vacuna depende de una similitud, el desarrollo de una sola vacuna o aún de una serie limitada de vacunas para impedir la infección no es probable. La mayoría de las vacunas actúan preparando el sistema inmunológico para la eliminación del virus, una vez que ha comenzado la infección. Estas vacunas probablemente no funcionan en el caso del SIDA. Una vez que se ha establecido la infección, el virus del SIDA no se puede eliminar del sistema inmunológico por medios naturales.

Características centrales del modo de actuar del virus del SIDA, tales como su habilidad para cambiar adentro de un individuo, su habilidad de establecer un estado silencioso de infección que es invisible para el sistema inmunológico, y su habilidad para infectar órganos que son inmunológicamente privilegiados tales como los ganglios linfáticos y el cerebro, le permiten al virus evadir la vigilancia del sistema inmunológico.

Por estas razones, es probable que para ser efectiva, una vacuna contra el SIDA deberá impedir que se establezca la infección inicial, algo que no pueden hacer ningunas de las vacunas que ahora existen. Debido a que las rutas más comunes de la infección son las membranas sexuales y los fluidos seminales y vaginales, esto presenta una dificultad adicional al desarrollo de una vacuna.

Las células inmunológicas que están en la superficie de las membranas mucosas pueden ser infectadas por el virus del SIDA. Estas células viajan de la superficie al interior del cuerpo, en donde están en contacto con otras células del sistema inmunológico. Por este medio, la infección viral se extiende desde el punto inicial de contacto en la superficie en las membranas mucosas, a través del cuerpo. Se ha probado que es muy difícil lograr protección inmunológica de largo alcance, en la superficie de las membranas mucosas de cualquier microorganismo. Debido a estas razones, no es posible predecir actualmente, cuándo se desarrollará una vacuna o si esto será posible.

El hecho de que es difícil que se pueda descubrir una cura para el SIDA o una vacuna, no significa que se deben abandonar estos esfuerzos. Por el contrario, el peligro que representa la epidemia del SIDA para los humanos es tan grande, que debemos redoblar nuestros esfuerzos por encontrar tanto la cura como una vacuna. Desde la perspectiva científica, el problema es saber dónde buscar la respuesta. No es probable que las soluciones a estos problemas surjan de nuestros actuales conocimientos del mundo biológico.
Las soluciones científicas y médicas al problema del SIDA no son de ingeniería o de descubrimientos.

No es posible predecir cuando se hará progreso esencial, en qué campo de las investigaciones o si esto sucederá.

Por esta razón, el aumentar los fondos para las investigaciones que se cree están directamente relacionadas con el SIDA, no es necesariamente la mejor manera de resolver el problema. Se requieren aumentos en los fondos que se les otorgan a todos los campos científicos y técnicos relacionados con toda la biología y apoyar investigaciones en biofísica y bioquímica, bioinformática, bioinstrumentación, farmacología, biología estructural, biología molecular, inmunología, biología del desarrollo, fisiología y patología. También es necesario proveer fondos a un grupo bien entrenado de científicos que trabajen en el problema del SIDA directamente, para traducir el progreso adquirido a otras áreas de investigación y así poder hacer más progreso con respecto al SIDA. 

Existe poca evidencia que sugiera que el comportamiento sexual en cualquier parte del mundo ha cambiado significativamente en respuesta a la epidemia del SIDA. Tampoco ha disminuido la incidencia de otras enfermedades que se transmiten sexualmente tales como la sífilis y la gonorrea, así como la incidencia de embarazos no deseados. Ambos son la consecuencia de un comportamiento sexual peligroso. En algunas partes del mundo la incidencia de enfermedades transmitidas sexualmente ha aumentado drásticamente en los últimos 50 años. La danza entre la sexualidad y la muerte no es nueva.

Las lecciones del pasado - la experiencia más reciente es la sífilis en el siglo XIX - no son agradables. Mientras las personas no reconozcan el riesgo para sí mismos y para sus familiares de las relaciones sexuales sin protección y con múltiples compañeros, y mientras no aprendan a controlar su comportamiento debidamente, la epidemia del SIDA continuará creciendo.

Es nuestra responsabilidad colectiva proveer educación a todas las personas para que cada uno tenga un claro conocimiento sin ambigüedades sobre cómo evitar la infección. Las familias deben educar a los niños, los esposos y esposas se deben educar el uno al otro.

 Deseo anunciar que el 8 de Junio del corriente año, por medio del  acuerdo # 01 del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, fui nombrado por la Ministra, Dra. María Isabel Rodríguez, para ocupar  el cargo de Concejal Propietario en el ISSS; como suplente se designó al Dr. Abraham Amaya, y por ello deseo dar las gracias a la Dra. Rodríguez, por haberme otorgado la confianza, en mi honorabilidad y capacidad profesional, para ocupar tan  difícil cargo ya que en el Consejo  Directivo del ISSS se toman decisiones trascendentales para la institución y por ende para los derechohabientes y el país, en materia de salud.

El 15 del corriente mes fuimos juramentados por la Dra. Victoria de Avilés Ministra de Trabajo que es, por ley, la Presidenta del Consejo Directivo del ISSS, ratificando el fiel cumplimiento de nuestro mandato, de velar por el fiel cumplimiento de la Constitución de la República, Ley del Seguro Social y Reglamentos del Régimen General de Salud y Riesgos Profesionales y Reglamento de sesiones del Consejo directivo del ISSS, Contrato colectivo de Trabajo y demás leyes que sirven para el desarrollo de los fines y actividades de la institución.

El compromiso se complementa ya que, por mi preocupación social y preparación académica, tengo a bien investigar y relacionarme con entidades no gubernamentales  tal es caso en este tema de la asociación “Atlacatl”, una entidad no gubernamental que plantea la necesidad  que  el ISSS   brinde la debida atención a los pacientes y que define los siguientes problemas que hay que resolver en el ISSS: a) No está descentralizada la terapia antirretroviral;

b) No se apega la institución a los protocolos de atención para personas con VIH; 

c) No existe un espacio confidencial   para las personas con VIH;

d) Los medicamentos de seguimiento como el Gengibrosil está siendo cambiados;

e) El VIH es una enfermedad catastrófica, al igual que la hipertensión, diabetes, cáncer e insuficiencia renal, por tanto es importante que el paciente se adhiera al tratamiento y que se suministren medicamento de última generación;

f) A los pacientes no se les refiere a otras especialidades; y g) Hay  deficiencias en el seguimiento de la visita domiciliar.

Para ello se proponen las siguientes soluciones:
a) La Asociación “Atlacatl” está  en proceso de realizar un estudio de impacto sobre la incidencia en la temática del VIH, que espera sea considerado;

b) Se debe capacitar a médicos internistas para  atender a personas con VIH en las diferentes Unidades de Salud;

c) Que la terapia antirretroviral sea entregada en las farmacias de las Unidades de Salud en donde sean atendidas las personas;

d) Que se vigile y controle el cumplimiento del protocolo de atención;

e) Que se fortalezca el equipo de fármaco-vigilancia; f) Que se mejore el programa de visita domiciliar para garantizar que se cumplen las normativas;

e i) El ISSS debe implementar una estrategia  para integrar a mas médicos genérales en el manejo de la enfermedad.

 Termino este artículo, como siempre lo hago, con un pensamiento ajeno importante, esta vez con mucha ironía: “Las personas son cómicas. Cuando son jóvenes emplean su salud para ganar riquezas y disfrutarlas. Mas tarde pagaran, con gusto, todo lo que tengan tratando de recuperar lo perdido, su salud”.

San Salvador, 26 de junio de 2009
 

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