Pete Sandoval, salvadoreño originario de Sonsonate, forma parte de los mejores diez bateros del género death mundial.
Redacción Amigos
“Pete” Sandoval y la banda norteamericana de death metal Morbid Angel descargaron su poder y energía ante la presencia de centenares de metaleros que abarrotaron el pabellón número seis del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), el cual volvió a albergar un “toque” extremo luego de los incidentes que se dieran en el concierto de Misfits el pasado 24 de septiembre de 2008, lo cual produjo algunas trabas al momento de ingresar.
Desde muy temprano, cobijados bajo el gris del firmamento, centenares de rockeros incluidos los hermanos chapines atendieron el llamado de David Vincent (vocalista), Trey Azagthoth (guitarra), Destructhor (guitarra rítmica) y Pete Sandoval (batería), sonsonateco de nacimiento y quien después de dos décadas regresó al país convertido en uno de los mejores bateros del género death del planeta rock.
“No podía quedarme porque no creo que Pete Sandoval vuelva al país, además Morbid es una de mis bandas favoritas y la he escuchado desde hace una par de años”, dijo Mauricio Portán, uno de los testigos del espectáculo metalero de los norteamericanos.
No es para menos, Pedro Augusto Sandoval, quien a fuerza de trabajo, pero sobre todo mucho talento en sus venas se ha consolidado en la banda originaria del estado de la Florida, Estados Unidos; mérito por el cual ha ganado un nombre entre los mejores diez bateros del género death en el mundo, es por ello que es idolatrado por músicos de la talla de Stian Thoresen, batero de Dimmu Borgir o Paul Mazurkiewics de Deicide.
El repertorio inició con rolas clásicas: “Pain Divine” y “Sworn to the Black”, las cuales son referentes del álbum “Covenant”, su tercera producción discográfica lanzada en 2003. Luego de un lapso la banda bajo del escenario, sin embargo los presentes corearon a una sola voz el «¡morbid, morbid, morbid!» y estos últimos volvieron a la tarima para cerrar la velada extrema con «tracks» como: “Inmortal Rites”, “Dominate” y “God Of Emptiness”.
Menores sin acceso
Uno de los motivos de disgusto entre los fanáticos de Morbid Angel, fue la negativa al ingreso a más de 20 jóvenes que no portaban el documento que demostrara la mayoría de edad.
“Simplemente estamos aplicando el artículo 369, del código de familia; el cual señala el no ingreso a menores de 18 años a conciertos de rock”, argumentó la Licenciada. Blanca Alicia Barrientos, técnico de la niñez del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral para la Niñez, y Adolescencia (ISNA), que en conjunto con el Ministerio de Gobernación, se ubicaron en el portón de acceso.
Incluso un grupo de ciudadanos guatemaltecos no se explicaban porque no permitían el ingreso a una de sus acompañantes, quien no tenía el pasaporte pues lo dejó en el hotel donde se hospedaron y debió ir por el.
“Es injusto, ya casi empieza y en lo que voy al hotel me lo perderé”, reflexionó Mirna Argueta, quien viajó desde la ciudad quetzal.
Teloneros a medio gas
La velada de descarga incluyó a los nacionales Santería, que prendieron al centenar de almas rockeras que dieron el aval a la banda procedente del municipio de Mejicanos, luego llegó el turno para Raíces Torcidas, que tuvo más tiempo de demostrar su repertorio en el género “grind core”.
Uno de los puntos a rescatar es que la escena metalera cada vez sabe valorar la calidad de las bandas que nos visitan, pues no hubo violencia y todo transcurrió dentro de lo normal.



