Alrededor de 30 mil campesinos son afectados por la adjudicación de tierras abandonadas a nuevos propietarios en el país, según CONFRAS. Foto Diario Co Latino/Archivo
Leticia Baños
Argentina Estrada
Redacción Diario Co Latino
Alrededor de 30 mil campesinos han sido afectados por la decisión del Instituto de Transformación Agraria (ISTA) al adjudicar tierras abandonadas a nuevos propietarios, cuando estas ya tienen dueño.
El problema inició en 1980, cuando Financiera Nacional de Tierras Agrícolas (FINATA) dio apertura a un programa, en el cual le vendía terrenos a pequeños agricultores para que ellos las trabajaran. Estos terrenos fueron entregados después de que los beneficiados pagaran las cantidades de dinero acordadas por la institución, que incluían la entrega de una escritura y la firma de contrato.
Por la situación de guerra que se vivía en el país, en esa época, muchos de los dueños dejaron sus terrenos y tiempo después la institución recuperó las tierras y las entregó a otras personas.
Al regresar los antiguos propietarios se dan cuenta de que sus tierras ya están ocupadas. “El ISTA no dio por terminados los contratos que tenían con los antiguos dueños y les adjudicó las propiedades abandonadas a otras personas”, comentó Rodolfo Tejada, encargado de asuntos jurídicos de la Confederación de Federaciones de la Reforma Agraria Salvadoreña (CONFRAS), que en la actualidad asesora a un grupo de afectados.
En el municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente, se encuentra ubicada la cooperativa El Cristal, formada por 26 personas, a quienes el ISTA de Santa Cruz Porrillos, del mismo departamento, les vendió terrenos que pertenecen a un grupo de ex patrulleros.
Los actuales ocupantes, de la cooperativa El Cristal, pagaron un aproximado de 19 mil colones en concepto de medición y años más tarde, el ISTA solicitó otros 290 dólares para trabajos tipográficos y 23 dólares en concepto de gastos administrativos. Además, les prometió entregarles escrituras de los terrenos.
“Ahora el ISTA no puede cumplir con su palabra, porque es imposible entregarles a estas personas una escritura. Lo que han hecho es entregarles una escritura con promesa de venta, después que la gente invirtió en esos terrenos”, informó Tejada.
A raíz de esta situación, los antiguos propietarios han interpuesto una demanda en el juzgado segundo de lo civil de San Salvador, pero hasta el momento, el proceso está entrampado debido a que ninguna de las partes involucradas quiere ceder.
El caso de la cooperativa El Cristal, no es el único. En el departamento de Santa Ana, en específico en San Andrés Guajoyo, el ISTA adjudicó 400 manzanas de tierras abandonadas a 102 personas.
Al llegar los adjudicatarios originales a reclamar sus propiedades han surgido muchos problemas. “Esta gente todo el tiempo pasa empleitada, unos quieren trabajar a gusto (los nuevos dueños) y los otros no los dejan por que dicen que la tierra es de ellos, se dan amenazas a muerte, matan ganado y muchas otras situaciones peligrosas”, comentó el experto en leyes.
Según el abogado, el ISTA tiene un aproximado de 55 mil manzanas de tierra en su poder que no están comprometidas, pero que cuando ofrece tierras, ofrece las que ya tienen dueño por que les gusta generar problemas a los pobres.
Hasta el momento, CONFRAS ha tratado de orientar y de asesorar a los afectados, pero no ha existido voluntad política para resolver el conflicto y las autoridades del ISTA han tratado de aprovecharse de la necesidad de la gente para seguir gobernando. Afirmó que las esperanzas están puestas en el nuevo gobierno, aunque se han tardado en nombrar a las nuevas autoridades de la institución agraria.
Cabe aclarar que este rotativo buscó la opinión de las autoridades del ISTA, pero la petición no fue escuchada.



