| Feligreses de la Parroquia El Calvario, de Santa Tecla, conmemoraron el asesinato del padre Rafael Palacios el 20 de junio de 1979. Foto Diario Co Latino/Melvin Rivas. |
Iván Escobar
Sonia Escobar
Redacción Diario Co Latino
Con una peregrinación de feligreses hacia la parroquia El Calvario de Santa Tecla, decenas de personas conmemoraron el asesinato del sacerdote Rafael Palacios.
Los pobladores de dicha localidad se dieron cita en la 8ª Avenida Sur de Santa Tecla para participar en las actividades de conmemoración del asesinato del Padre Palacios, sacerdote muy querido por quienes le conocieron.
“Él fue mi guía espiritual y lo recuerdo con cariño porque siempre estuvo pendiente de nosotros, de los que necesitábamos un guía y enseñanza espiritual. Él era similar a Monseñor Romero, un mártir”, recordó don Manuel Castillo, quien conoció al sacerdote.
La jornada de conmemoración inició con la señalización de la 8ª Avenida, con el nombre del religioso, como parte de un acuerdo municipal de la localidad, quien además ha dado permiso para la edificación en los próximos meses un monumento para el religioso.
La mañana del 20 de junio de 1979, fue asesinado por los Escuadrones de la Muerte, en la ciudad de Santa Tecla, el padre Rafael Palacios. La razón, aseguran muchos que le conocieron, fue su lucha incansable por la verdad y la justicia.
Este 20 de junio se cumplieron 30 años del asesinato cometido entre la 8ª Avenida Sur y 2ª Calle Poniente, en Santa Tecla, a unos cuantos pasos de la Iglesia El Calvario, de la cual él era párroco en esa época.
El Comité Monseñor Oscar Arnulfo Romero de Santa Tecla, la Red de Comunidades Padre Rafael Palacios y la Comunidad Eclesial de Base de la localidad desarrollaron jornadas conmemorativas, en memoria de un hombre a quien “consideran un guía espiritual” y “apoyo de la comunidad” durante los tiempos más oscuros que atravesó el pueblo salvadoreño.
Palacios fue asesinado por los Escuadrones, al igual que muchos otros religiosos y religiosas católicos durante el pasado conflicto armado, al igual que Monseñor Romero, los padres Jesuitas y otros innumerables religiosos que durante la guerra intentaban llevar la palabra de Dios en momentos en que el pueblo clamaba paz y justicia.
Raquel Cañas ha sido una fiel seguidora de Palacios desde hace más de 30 años, ella fue de las primeras en encontrarlo asesinado, luego que éste regresara de una visita a una comunidad cercana, como parte de su itinerario.
Pero, Roberto Romero asegura que el padre Palacios, días antes de su crimen, había sido asesinado. “El día lunes de esa semana es asesinado el mayor Armando de Paz, y el miércoles el padre Palacios, un día antes le habían dejado pintada fuera de su casa una mano blanca, que era el símbolo de la UGB (Unión Guerra Blanca) –nombre de un escuadrón de la muerte del ejército”, recuerdan sus seguidores.
“A 30 años del asesinato del padre Rafael, las posibilidades de erradicar de una vez por todas de nuestro país a los escuadrones de la muerte son más favorables, para que ya no haya luto entre las familias que fueron víctimas de desaparición forzosa, para que ya no haya luto por la muerte de sus hijos, hermanos, padres que fueron sacados de sus casas y asesinados a sangre fría, por cuerpos de seguridad de ese entonces”, recordó Trinidad Nieto.
El padre Palacios nació el 16 de octubre de 1938, en el cantón Talcualuya, de la jurisdicción de San Luis Talpa, en el departamento de La Paz. Sus padres fueron don Rabel y doña Concepción, de quienes conoció el camino de justicia y la sinceridad para vencer el temor y la oscuridad.
Muchos le recuerdan como si no el único, como «uno de los que tenía como objetivo que el pueblo mejorara su calidad de vida, él tenía claro que el reino de Dios, comienza acá en la tierra. Siempre nos instaba a trabajar por la justicia, la verdad y fraternidad», recuerda Cañas.
Tras añadir que, “a 30 años de su muerte estamos diciendo: ojalá ahora sea el principio de ese reino y que el pueblo salvadoreño tome conciencia”, en referencia a la coyuntura política del país, que en este año ha llevado a tener en El Salvador por primera ocasión un gobierno de izquierda, el cual esperan trabaje a favor de la justicia que hombres y mujeres lucharon en el pasado derramando su sangre “por tener un país justo”.




