El vestido blanco en las bodas se convirtió en un símbolo de la virginidad.
PAPÁ (CON ECO): Hijas, escuchen bien, el matrimonio es uno solo. No hay orgullo más grande para un padre que llevar a su hija del brazo, vestida de blanco.
ANCIANA (CON ECO): Desgraciada aquella que vaya vestida de blanco al altar si su cuerpo ya ha sido probado. El marido no tardará en darse cuenta del engaño y tendrá motivos para despreciarla hasta el fin de sus días.
CURA (CON ECO): Guarden sus cuerpos como un templo del Señor hasta el día de su matrimonio. Sólo así podrán ir vestidas de blanco como símbolo de virginidad.
LOCUTORA: En la Antigua Roma el amarillo era el color socialmente aceptado para la indumentaria nupcial de una joven. En la Edad Media, las mujeres aristocráticas de Venecia o Milán preferían colores recargados como el rojo.
MUJER 1: Mi señora, ¿qué color ha escogido para su vestido de bodas?
MUJER 2: Negro, como una viuda, pues mi cuerpo dejará de ser el templo del Señor, mi Dios.
LOCUTOR: Hacia finales del siglo 16, las novias de la conservadora corte española usaban el color negro. Esta costumbre se extendió a varios países.
LOCUTORA: En 1840, la Reina Victoria de Inglaterra usó un majestuoso vestido blanco en su matrimonio. Ese color se volvió símbolo de realeza y elegancia para las jóvenes casaderas de la burguesía europea.
LOCUTOR: Pero su uso no fue aceptado por todos. Los sacerdotes se opusieron tercamente:
RELIGIOSO: ¡No casaré a quién venga vestida de blanco! Pues si es pecado no ser virgen, es aún más pecado demostrarlo y gritarlo a los cuatro vientos. ¡Eso es de mujeres ligeras!
LOCUTORA: Pero la moda del blanco pudo más que la iglesia.
RELIGIOSO: Pensándolo bien... ¡el vestido blanco es indispensable! ¡Ninguna impura podrá vestirse de blanco para recibir el sacramento del matrimonio!
LOCUTOR: Y así fue como a las niñas y jovencitas se les educó con un condicionamiento:
MAMÁ: Para que puedas tener un marido, para que puedas vestir de blanco, debes ser virgen.
MAMÁ: Y el príncipe encantado esperó en el altar a la linda princesita. Ella vestida con un dulce y vaporoso vestido blanco, le entregó su amor y su pureza...
LOCUTORA: El vestido blanco se convirtió en un símbolo de la virginidad. En un medio de control de la sexualidad femenina que todavía funciona.
LOCUTOR: La sociedad marca pautas de comportamiento sexual para las mujeres, que ellas deben cumplir si quieren ser aceptadas como buenas y dignas.
LOCUTORA: Son incalculables los daños sicológicos que esta costumbre ha causado a cientos de generaciones. Las mujeres aún están llenas de miedos y culpas y no pueden disfrutar de su sexualidad, un derecho que les corresponde como seres humanos.
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