Mayté Morán
Redacción Co Latino
Miembros de la Federación Sindical de El Salvador (FESS) continuan protestando en las afueras de la empresa Central Automotriz, ubicada en las cercanías del Hospital Benjamín Bloom y cuyo dueño es Roberto Mathies Hill, para pedir que reinstalen a cuatro de sus compañeros despedidos el 30 de mayo, según les dijeron “por falta de trabajo”.
Entre pancartas y carteles, los asistentes exigen que se respete la libertad sindical, ya que según los trabajadores despedidos, el verdadero motivo para rescindirlos de sus labores fue su pertenencia al Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz de El Salvador (STIAES).
Según Alejandro Ramos, secretario general de FESS, la protesta es obligada y de carácter indefinido y que «la actividad no se levanta hasta que los compañeros regresen a sus puestos de trabajo» y que los empresarios y patronato tienen que respetar la actividad de los sindicatos y que «a los afectados los despidieron un día después de que el STIAES quedara constituido, solo porque eran miembros de este. A eso se le llama discriminación sindical».
Los despedidos son Franklin Villalobos, Oscar Linares, Ricardo Servellón y Romeo Quinteros. Este último, manifestó que “lo único que buscan es que los reincorporen a sus trabajos y tener un trato digno por parte de sus superiores”.
Ayer, la protesta llegó al Ministerio de Trabajo (MINTRAB) y a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH). La representante del MINTRAB manifestó que solicitarán la reincorporación de los trabajadores y si la empresa se niega, pondrán una infracción.
Al cierre de esta nota, los representantes de la empresa, los cuatro trabajadores despedidos, el secretario de la FESS y la representante del MINTRAB mantenían una reunión para llegar a un acuerdo. De no llegar a un acuerdo favorable, el secretario de FESS manifestó que la protesta en las afueras de la empresa continuará de manera indefinida.



