Los hermanitos Aguilar van a diario por el centro histórico de San Salvador para ayudar a su mamá con la venta de café con pan. Foto: Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco
Elsy Mabel Rivera
Juan José Sánchez
Andi Flores
Redacción Diario Co Latino
Vanesa, de nueve años, quiere ser doctora. Aún cursa el tercer grado de primaria por las mañanas, pero ya se visualiza con su gabacha y estetoscopio. A mediodía, al sonar el último timbrazo en la Escuela «Joaquín Rodezno», se dirige a la esquina opuesta del Parque Libertad y se reúne con su primo Josué, de cuatro años. Ahí despliegan su mercancía, una pequeña canasta con carteras a 25 centavos cada una. Entre zapatazos de peatones y el humo de los buses, Vanesa saca su cuaderno de Lenguaje y emprende en hacer su tarea. No descuida la venta. La orilla de la calle es su punto de ventas y su escritorio.
Porque en el mundo hay más de cien millones de niñas como Vanessa, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) impulsa, en el marco del Día Internacional Contra el Trabajo Infantil, su programa “Demos una oportunidad a las niñas”. Cada 12 de junio, desde 2002, el Día Mundial es una sinergia de los esfuerzos de gobiernos, organizaciones y representantes de la sociedad civil.
Óscar Vásquez, catedrático de Psicología en la UCA, enumera algunas desventajas que pueden tener las niñas y los niños al desenvolverse en un ambiente de trabajo: 1. el infante sucumbe ante las presiones grupales y toma prácticas de adulto; 2, su código lingüístico queda limitado por desarrollarse sólo en la casa y en el oficio, y 3, desarrolla pocas habilidades para socializar con niños de su edad. «El niño se va socializando para estructuras a las que no está preparado», subraya.
Con la lupa en la niñez trabajadora
El artículo 32 de la Convención sobre los Derechos del Niño obliga a los gobiernos proteger a los niños de «la explotación económica y de realizar trabajo que pueda ser peligroso (para la salud física, mental o espiritual) o interferir en su educación».
Sin embargo, estimaciones más recientes de la Organización Internacional del Trabajo establecen que 218 millones de niños, niñas y adolescentes están inmersos en el mundo laboral en el mundo. En América Central y República Dominicana existen 2.3 millones de niñas, niños y adolescentes, de las cuales 674 mil son niñas y adolescentes y de estas, 350 mil tienen entre 5 y 14 años.
De acuerdo a las declaraciones de la titular del Ministerio de Trabajo y Prevención Social (MINTRAB), Marina de Avilés, en El Salvador un aproximado de 180 mil niños, niñas y adolescentes están trabajando. Uno de los principales escenarios son las calles, parques y plazas en donde comercializan algún producto o prestan algún servicio.
En un estudio realizado por el MINTRAB el 90% de los niños y niñas trabajadores entre los 10 y 14 años perciben una remuneración igual o menor que el salario mínimo, es decir, alrededor de un 20% menos de lo que gana un adulto con 7 años de escolaridad.
El trabajo les impide ir a la escuela o les limita el rendimiento escolar. Tres de cada cuatro niños trabajadores abandonan los estudios. La pérdida promedio de 2 años de escolaridad a largo plazo significa un 20% menos de salario durante toda su vida adulta.
Fausto Payés, abogado del Centro de Derechos Laborales del IDHUCA, sostuvo que el menor necesita su estudio y el esparcimiento, eso permite crear una sociedad más sana y desarrollada con mejores trabajadores. “El problema es que cuando el menor comienza a laborar, no deja de hacerlo y deja de hacer cosas que los niños y niñas tienen que vivir, y después nos quejamos porque existen grupos anárquicos como las pandillas que no pudieron insertarse a la sociedad”, dijo.
La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) considera que sería ideal en la etapa de los cero a 18 años de edad, que la niñez y adolescencia se dedique sólo a su proceso educativo, adquiriendo herramientas y actitudes que los convierta en personas constructoras de la sociedad. Sin embargo, debido a la permisividad legal y a las apremiantes necesidades de la familia se utiliza a miles de niños y niñas en el trabajo infantil.
Causas del trabajo infantil
Roberto López, sociólogo e investigador, del Departamento de Sociología de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), señala que una de las principales razones ante tal fenómeno es la incapacidad de la sociedad por ofrecer a las familias trabajos dignos.
“Ante la situación, las familias que más casos de trabajo infantil presentan son las más pobres, pues no es que estas quieran que sus niños y niñas trabajen, sino que es su necesidad y la situación de pobreza y marginación que incluye a todos los miembros de la familia al trabajo”, agregó.
Además, explicó que otro de los elementos que se pueden asociar al trabajo infantil son las estrategias del mercado y el consumo. La publicidad promueve cosas que no son indispensables tenerlas pero impulsa a las familias a hacer de estas necesidades urgentes.
De Avilés sostuvo que el Estado se encuentra comprometido para revertir esta realidad de los niños involucrados en actividades incompatibles con su edad, sus legítimas aspiraciones de un crecimiento y desarrollo integral. Pero es necesario poner en marcha políticas de Estado, de empleo decente, estrategias y acciones que beneficien tanto a los niños como a sus padres.



