El Ministro de la Defensa Nacional, David Munguía Payés (izquierda), despide al Tercer Contingente de la Fuerza Armada de El Salvador que viaja a Líbano, para la misión de las Fuerzas Interinas de las Naciones Unidas. Foto Diario Co Latino/Rosa Campos
Noé Samael Rivera
Redacción Diario Co Latino
Con el ritmo de mariachis fueron despedidos 52 miembros del ejército salvadoreño, que partieron como parte del tercer contingente de la misión de Fuerzas Interinas de las Naciones Unidas en el Líbano. Con todos los honores y con la presencia de los altos mandos de la Fuerza Armada, entre ellos el Ministro de la Defensa, David Murguía Payés, se les dio el adiós, desde la Segunda Brigada Aérea en Comalapa.
El Salvador mantiene presencia en el Líbano desde junio del año pasado, a petición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El segundo contingente partió en 26 de enero de este año. El Ministro de la Defensa al dirigijirse a la tropa dijo que “la misión que ustedes llevan es construir la paz mundial, ese es el trabajo que van a realizar”. Además, agregó que les trasladaba los saludos y el apoyo incondicional del Presidente de la República, Mauricio Funes.
El batallón está encabezado por el teniente coronel Víctor Manuel González Gómez, quien tendrá a su cargo dirigir labores de vigilancia del alto al fuego. “Nuestro trabajo será verificar que se respete el acuerdo. Vamos optimistas y con ánimos de aportar a la paz en la zona”, manifestó. Entre la tropa viajan miembros de infantería, sanidad militar, expertos en desactivación de explosivos y oficiales de enlace.
El Ministro Payés aseguró que los miembros del ejército salvadoreño estarán en un lugar en el que se ha declarado cese al fuego, pero que toda misión puede ser peligrosa. “Nuestra tropa está preparada y entrenada para actuar en cualquier situación que se pueda producir”, sostuvo. El grupo de soldados recibirán un adiestramiento de dos meses en España, luego se dirigirán a la zona de Líbano a reemplazar el segundo contingente que regresará en agosto próximo.
La delegación salvadoreña se integrará al contingente español y tendrá como sede la base “Miguel de Cervantes”, liderada por España desde noviembre de 2006. La zona se ubica en la cuidad de Marjayoum en el Líbano. El avión en el que viajaron pertenece al ejército español.
Las lágrimas rodaron de los ojos de cabo David Gustavo Guevara, quien aseguró que iba optimista a realizar su trabajo. “Duele dejar nuestra tierra, en especial los seres queridos”, confesó, mientras ondeaba una bandera de El Salvador. Por su parte, el cabo Simeón Carías Rodríguez sonreía mientras esperaba abordar la nave. “Me siento satisfecho, porque la misión que nos han encomendado no todos la tienen. Se siente dejar la familia, pero ellos se tiene que acostumbras al trabajo que realizamos”, comentó.
El Ministro aseguró que este no sería el último contingente que viaje al Líbano, porque el nuevo gobierno tiene la disposición de contribuir a la paz mundial, como lo dice el artículo dos de la Ley de Defensa Nacional. Uno a uno los 52 soldados cuscatlecos abordaron el avión, mientras la banda musical de la Fuerza Aérea salvadoreña, tocaba el segundo himno nacional escrito por Pancho Lara, «El Carbonero».
Hondureños van a la misma cancha que El Salvador
En el avión del ejército español, no solo viajó la delegación del país. El ejército de Honduras envió su primer contingente a la misión de los Cascos Azules de las ONU. La tropa hondureña consta de 51 soldados y está formada por miembros de salubridad y zapadores. El contingente está al mando de teniente coronel Juan Ramón Barahona.
Los Cascos Azules de las Naciones Unidas mantienen presencia en la frontera libanesa-israelí, la cual se conoce como línea azul desde el año 1978 y en la actualidad es apoyada por 30 países, entre ellos El Salvador y Honduras.



