Sin lugar a dudas, si nos fijamos en el número de homicidios diarios, que según las cifras oficiales son 12, es decir, más de 300 al mes, es motivo suficiente para alarmar a propios y extraños. Sin enumerar los otros actos de violencia, como las extorsiones y los robos o asaltos.
El tema de la violencia en El Salvador, entonces, es altamente preocupante y nos obliga a todos, pero, principalmente al gobierno a darle una salida.
El actual gobierno, presidido por Mauricio Funes, por supuesto, no es responsable del problema, esto le fue heredado de los tres gobiernos areneros anteriores, esto hay que tenerlo muy claro, no sólo para hacer análisis o críticas, sino para buscarle solución.
Obviamente, a la ciudadanía seguramente no le interesará quienes han sido los responsables, sino cuáles van a ser las soluciones. No obstante, es necesario recordarle a la sociedad, que los dos planes para combatir la violencia de parte de igual número de mandatarios areneros fueron un fracaso, y por lo tanto, enconaron el problema. Así por ejemplo, los últimos ocho años de gobiernos de derecha terminaron con dos mil y hasta tres mil víctimas mortales al año.
Lo anterior implica que cualquier otro plan no tendrá efectos inmediatos y contundentes, pero, si se hace responsablemente se pude iniciar la curva para el descenso.
Ayer, el Presidente Mauricio Funes, acompañado de su ministro de Justicia y Seguridad, que incluye al Director de la PNC, quien recibió el mando del cuerpo policial, hizo un anuncio, además, de las primeras medidas del nuevo Plan de Seguridad.
El mandatario anuncio que ha ordenado once millones y medio de dólares para “ampliar la capacidad operativa de la institución y a mejorar las condiciones en que el policía desempeña su abnegada labor”.
Asimismo, anunció la eliminación del Régimen de Disponibilidad (el acuartelamiento) y la cancelación de los bonos adeudados en ese carácter. También, anunció la entrega de $2 por cada día de trabajo a todos los miembros de la institución de la escala básica.
Seguramente lo anterior no sea suficiente para los y las policías del área básica, quienes deben comprender que las finanzas del estado no están para más, no obstante, podría ser un primer incentivo para que los policías comiencen a trabajar con mayor dedicación y compromiso a favor de la sociedad.
Sin lugar, a dudas, para que la policía trabaje con mayor efectividad, debe estimularse tanto en recursos materiales como salariales y buen trato. El desgano de un policía en el combate a la delincuencia, es seguramente por el trato de los superiores y por la falta de incentivos.
El mandatario anunció otras medidas, como por ejemplo, la creación de los Consejos Municipales para la prevención de la violencia. Esto será muy importante, porque, se supone que debe ser algo multidisciplinario, pero sobre todo, la ciudadanía también asume responsabilidades.
Hubo otras medidas, mientras que otras no han sido anunciadas, pero, nos parece, el Presidente Funes ha dado los primeros pasos, que incluye, principalmente la labor persuasiva, y por lo tanto preventiva, sin obviar la punitiva, que es un requerimiento de ley.



