José Arturo Benítez Reyes
A partir del lunes 1 de junio de 2009, arranca el inicio de un período de gran importancia en la vida política de nuestra historia patria, debido a que la conducción del poder ejecutivo correrá a cargo del presidente Carlos Mauricio Funes Cartagena, que fue escogido por los salvadoreños, a pesar de haber soportado los continuos embates y atropellos de la derecha recalcitrante y otras fuerzas oscuras.
Los ciudadanos comunes y corrientes y los diferentes miembros que conforman a los sectores de la vida nacional han cifrado sus esperanzas en este Presidente, debido principalmente a que después de la firma de los Acuerdos de Paz entre el primer gobierno del partido ARENA y las fuerzas revolucionarias del FMLN, nunca se había dado un giro a un gobierno limpio y lleno de expectativas esperanzadoras.
Cuando hablo de que la fiesta se terminó, me refiero a que desde ese histórico día 1 de junio el trabajo debe comenzar, aunque cuesta arriba, pero con disciplina y honestidad, lo que permitirá que poco a poco se irán limpiando las diferentes facetas donde se ven reflejadas las finanzas públicas, fruto de los tributos, específicamente de los trabajadores, empresarios e inversionistas extranjeros honestos, así como muchas transnacionales con responsabilidad social.
No cabe duda que el Presidente de la República, hará un análisis minucioso de como están funcionando las diferentes carteras del estado, autónomas y direcciones generales, es decir, que los mandos medios y mandos logísticos empiecen a cambiar los procedimientos en base a los nuevos planes y programas que saldrán de las nuevas políticas publicas que anunciará el nuevo mandatario, lo que permitirá también analizar las estructuras organizativas de todas las carteras, autónomas y direcciones generales.
Cuando hablo de cambiar los procedimientos, me estoy refiriendo, en primer lugar, a la forma de gastar el dinero por parte de todas las oficinas, donde se deberá evitar que las famosas requisiciones que se elaboran para comprar un bien o servicio, deberá ser analizado previamente por un experto y la máxima autoridad de la institución.
Es decir, no dejarlo al libre albedrío de cualquier empleado acostumbrado a comprar cualquier insumo y equipo, no importando el costo, y que solo pide y pide sin base técnica, financiera y administrativa alguna. Dicho en buen castellano, revisar detenidamente las necesidades reales de todos los bienes muebles e inmuebles que servirán para atender las necesidades de los usuarios de las instituciones.
Yo estoy seguro que el gobierno de Mauricio Funes está conformando un equipo de trabajo que está convencido de las necesidades reales de la población, por lo que es urgente desde ya, que dentro de todas las instituciones solamente los señores ministros y viceministros y presidentes de autónomas, utilicen vehículos del estado para llevarlos a sus casas, mientras que los directores generales y los otros mandos dependientes utilicen sus propios vehículos para transportarse a sus casas, y cuando salgan al campo, salgan en vehículos colectivos de la institución. De esta manera, se ahorrarán recursos para beneficiar áreas sociales o de otro tipo.
Lo mismo sucede con las personas encargadas de suministros, a quienes se les proporciona un equipo automotor para andar cotizando, eso ya no puede ser con la tecnología de punta que el mundo globalizado nos facilita; ahora los proveedores envían sus ofertas hasta los encargados de compras de las instituciones y si conviene se hace la compra o no se hace.
Si estas observaciones hacen eco o se logran cumplir, les aseguro que los padres de la patria enquistados en la Asamblea Legislativa, los jueces y magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y otras instituciones de segundo grado, pudieran seguir el ejemplo.



