Félix Ulloa, ex magistrado del Tribunal Supremo Electoral. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura
Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino
“El Presidente Electo, Mauricio Funes, inicia una nueva era en el país, comienza el 1 de junio del 0000 y cuenta con 1826 días para refundarlo. Todos estamos convocados al surgimiento de una nueva Nación”, expresó el Consultor de Naciones Unidas (Conflict Prevention Advisor) y ex Magistrado del Tribunal Supremo Electoral, Félix Ulloa.
A pocas horas de partir en misión, Félix Ulloa dedicó un tiempo al vespertino Diario Co Latino, para trazar las particularidades de este «hito» en la historia nacional, desde la firma de los Acuerdos de Paz en enero de 1992, cuando se inició una transición política, pero durante el cual “no hubo alternabilidad”.
- ¿Es un fenómeno histórico el boom de gobiernos de izquierda en América Latina, en el ejercicio democrático?
En América Latina comenzamos a ver, al inicio de esta década, el fenómeno democratizador en los distintos países como una reacción a los desastres que causó el modelo neoliberal desde años ochenta, cuando se empezaron a aplicar las políticas del llamado Consenso de Washington, y que generó enormes desigualdades sociales, agudizando las contradicciones en las diversos sectores; la brecha entre pobres y ricos se amplió enormemente. Y por su carácter transnacional, si podría calificarse de boom político, igual que hubo el boom literario
- ¿Qué rol jugaron los partidos políticos o los movimientos sociales en este periodo?
Creo que se han expresado en una combinación de esfuerzos. Por un lado los movimientos sociales se manifestaron masivamente, porque en algunos países los partidos políticos habían agotado sus agendas o habían perdido la confianza social. En otros los partidos de izquierda o de signo progresista sumaron fuerzas con los movimientos sociales y derrotaron a las derechas vinculadas al modelo neoliberal, ejemplos Paraguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia en la región Andina y Chile, Uruguay y Argentina en el Cono Sur.
- ¿Esto cambia la historia del continente?
Esto cambia el perfil de nuestra región, donde se habla de una primavera democrática, en su mayoría son gobiernos de izquierda, a los que se suma Centro América. A excepción de México y Colombia, América Latina está gobernada por formaciones de izquierda, pluralmente hablando.
- ¿Una izquierda radical o moderada?
Hay una pluralidad de expresiones, y es bueno porque en la diversidad de vías y modelos está la riqueza de esta experiencia histórica y dando vigencia a la “ley del desarrollo desigual y combinado”, América Latina nos lo ejemplifica palmariamente.
- ¿El Salvador fue el último en experimentar este cambio?
Nuestro país era la excepción en América Central, ya que en Costa Rica ha vuelto al poder el Partido Liberación de centro izquierda, el FSLN en Nicaragua, en Honduras la fracción más progresista de los liberales encabezados por Mel Zelaya; y Guatemala con la propuesta de izquierda democrática de Álvaro Colom, sólo faltábamos nosotros .
¿El Presidente electo Mauricio Funes surge en esa dinámica?
El Presidente electo Mauricio Funes vino a romper el esquema bipolar FMLN/ARENA, pues siendo un “outsider” [de afuera] logra aglutinar un amplio espectro de fuerzas político-sociales, que acompañando una propuesta de gobierno (entendemos el Ejecutivo exclusivamente) del FMLN se lanza a la arena política y crea un verdadero movimiento mas allá de los limites partidarios, pero consustanciado con el partido. Es todo un fenómeno político novedoso que viene a oxigenar el ejercicio tradicional de hacer política, al que nos estábamos acostumbrando y donde las derechas tenían siempre las de ganar. De tal manera, que debemos verlo como un caso «sui generis» al cual no veo ni en la ruta de Chávez en Venezuela o copiando el camino de Lula en Brasil.
Es una expresión original, muy salvadoreña, es la combinación de un esfuerzo típicamente ciudadano como fue el de «Los Amigos de Mauricio», con el caudal acumulado por un movimiento guerrillero, posiblemente uno de los más poderosos de América Latina en las décadas de los setenta y ochenta, que deviene en partido político, que participa en las jornadas electorales, que gana altas cuotas de representación legislativa e importantes gobiernos locales, pero que durante tres elecciones presidenciales (1994-99-2004) no había podido alcanzar el triunfo.
- Después que tome protesta el Presidente electo Mauricio Funes ¿Qué podemos esperar?
Pienso, ¿Estará la izquierda orgánica y la inorgánica a la altura del desafío que la historia les ha planteado? ¿Se van a desgastar en sus contradicciones o serán capaces de resolverlas y trascender a formas superiores, como lo enseña la dialéctica?
Quiero decir, que la izquierda dispersa o inorgánica que trabajó en esta coyuntura electoral junto a la izquierda orgánica aglutinada en el FMLN es parte fundamental en la construcción del fenómeno Mauricio Funes. Pero superada la coyuntura electoral, frente a un nuevo periodo histórico ¿estarán ambas izquierdas dispuestas a continuar con el proyecto? ¿se impondrán las exclusiones y hegemonismos del pasado? Eso sería fatal no solo porque la derecha le está apostando a la división en el seno del proyecto Funes sino porque el manejo de las contradicciones no es el mismo cuando se lucha por elaborar una estrategia para tomar el poder, que cuando se tiene ese poder, aunque sea parcial o formalmente, como es el haber ganado el gobierno.
- ¿Considera que ese será el rol que jugará la derecha en adelante?
La apuesta de la derecha será dividir a la izquierda, alejar a los aliados, enarbolando las contradicciones para agudizarlas, y hacer fracasar este proyecto. No pueden el FMLN, ni los sectores organizados que apoyaron el Proyecto Funes, caer en este juego de provocaciones de la derecha, el mensaje es de unidad en la acción, consolidar esta etapa, avanzar a pesar de los obstáculos institucionales, políticos, económicos que se interpondrán en el camino.
- El Presidente Electo, Mauricio Funes, llega en un escenario difícil de recesión económica nacional y una crisis financiera internacional. ¿Cómo sobreponerse a eso?
Hay una buena noticia: que Mauricio llega con un capital político de un 82 % de credibilidad según la Consultora Mitosfky, que establece que a Mauricio no sólo le cree el 52% que le dio su voto, sino un 30% mas que no votó por él. Lo dijo literalmente Roy Campos.
La mala noticia es que toda esa expectativa y credibilidad, lleva a cuestas la carga de la crisis económica, el agujero negro en la economía que es una gran cárcava económica, creada por los gobiernos areneros; y si no se desarrolla inmediatamente una campaña de educación cívica (no saturación publicitaria), para explicar estos fenómenos y educar a la población habrá desencantos y desilusiones, por el aluvión de demandas sociales que el gobierno no podrá resolver ni en el corto ni mediano plazo.
- ¿Qué margen de maniobra tendrá entonces el próximo presidente ?
El punto de equilibrio para no gastar su credibilidad en los primeros cien días -que se ha vuelto un termómetro universal- es que tendrá que tomar medidas de alto impacto, de audacia, anticrisis creo que las están llamando. Tendrá que establecer un diálogo permanente y sincero con la población, sin demagogia, transparente y honesto con los sectores productivos y los interlocutores de la comunidad internacional. En su discurso del primero de junio tiene que anunciar esas medidas, y algunas de ellas no tienen implicaciones económicas directas, no se mide su costo en dólares y podrían fortalecer su imagen y el proyecto.
- ¿Cuáles serían?
Para empezar que pida perdón por todas las víctimas del conflicto armado, algo fresco en la memoria histórica y una cuenta pendiente que se debe saldar. Son más de 70 años, después de 1932 que nuestro pueblo espera para que se le dé su lugar en el sitial que le corresponde. Mauricio representa esa reivindicación. Décadas de oscurantismo, dictadura, represión, explotación que terminaron en una guerra civil, de doce años y que costó 80 mil muertos, 7 mil desaparecidos y un 20% de la población que emigró.
Esa es una responsabilidad que ningún Presidente a asumido, y si él promete cerrar esos capítulos de desesperanza y ofrece trabajar por la democracia, para permitir soñar –y trabajar- con una sociedad más justa e igualitaria, eso le dará credibilidad y sanará más de alguna herida abierta, porque ningún presidente ha pedido perdón a las víctimas y sus familiares, es un acto de humildad que debería hacer.
- ¿Otras medidas que signifique cambio para la sociedad?
Detener la impunidad que ha caracterizado a los gobiernos precedentes. Y no me refiero a los violadores de derechos humanos que ya existen procesos judiciales abiertos aunque sea en otros países.
Habló de los delincuentes económicos, los que saquearon al país, que reprivatizaron los bancos, esquilmaron el ahorro nacional, abusaron de los créditos relacionados y después de condonarse billonarias deudas y exprimir a la clase media durante una década con intereses leoninos, los vendieron al capital foráneo y no pagaron impuestos. Es la misma ralea de los contrabandistas y especuladores, de los evasores, de malos empresarios, etc.
Sé que Mauricio Funes no podrá enjuiciar a los señalados, puesto que la administración de justicia es una función asignada al Órgano Judicial, pero si puede pedirle a su Ministro de Hacienda que saque los expedientes dónde se pueden comprobar esos delitos y los entregue a la Fiscalía General de la República para que persiga a los delincuentes quienes impunemente siguen haciendo sus fechorías.
Eso será un mensaje claro para la población y para los miles de grandes, medianos y pequeños empresarios, de que todos somos iguales ante la ley. Esto tampoco cuesta dinero, es la capacidad de hacer funcionar los mecanismos de un Estado de Derecho y la condición sine qua non para sentar las bases de un nuevo pacto de nación. Hablar de un gobierno de unidad nacional requiere de bases sólidas que aseguren un entendimiento sin que los bad boys lo contaminen.
Para ponerlo en positivo diría que esperamos un suerte de consenso traslapado, en el sentido que proponía John Rawls.
- ¿Qué esperaría oír en el discurso del Presidente Mauricio Funes este 1o de junio?
Ya escuche varias medidas que anunció junto con su gabinete económico y eso está bien, pero el pueblo votó por el cambio. Según Roy Campos de Mitosfky la gente cree que esta vez se trata de un cambio de sistema político, no de cambio de rostros en el gobierno.
Mauricio Funes inicia su mandato con un amplio respaldo popular, aun más alto que el de Obama, a quien no le tembló la mano para firmar inmediatamente el cierre de Guantánamo o “despedir” al todopoderoso presidente de la General Motors y arrinconar a los grandes banqueros.
El mensaje del pueblo está claro falta ver que nos dirá el Mandatario.



