Gualtiero Carrillo, Cónsul General en Milán, Italia. Foto Diario Co Latino/Guadalupe Tolosa
Engelberto Maldonado
Guadalupe Tolosa
Fotos: Guadalupe Tolosa
A las 6:30 p.m. la jornada ha terminado, pero el cónsul general en Milán se encuentra muy relajado y con optimismo. Según lo expresa se debe al nacimiento de su hija y a las muestra de amistad y simpatía de la gran comunidad de salvadoreños concentrados en ciudades del norte de Italia, a las cuales presta servicio su sede diplomática.
En una larga plática con Diario Co Latino cuenta sus dificultades en el trabajo consular que incluso casi lo condujeron a un traslado a Brasil o a pensar en una probable renuncia y dedicarse a sus actividades de abogado como lo hacía antes de junio de 2004. De dichos problemas no ahondamos porque aclara que personalizaría mucho, pero si aclara que fueron generados por sus subalternos o colegas.
No obstante expresa que está muy satisfecho porque siente que estuvo con la gente y la gente ha estado con él.
- ¿Cómo se siente después de cinco años de trabajo?
Esto ocupa casi el 90% de mis actividades pero me gusta a tal punto que ya no lo considero trabajo. Me siento muy satisfecho. No niego que tenemos que gestionar por todos lados para hacer algunas actividades, pero me gusta hacerlo.
- Con la mucha satisfacción que siente ¿ha tenido alguna insatisfacción?
Las hay en todos los trabajos. Usted a veces siente que está tratando de construir algo y no se logra o tiene oposiciones. Pasa cuando quiere trabajar con más gente y otros le dicen no estoy de acuerdo. Ni modo. Tal vez uno ve que colaborando todos se puede conseguir lo que se propone o reduce los tiempos. Nos tardamos más para concretizar algo cuando se trabaja solo.
- ¿Puede decirme los logros obtenidos cada año?
No creo que pueda, pero sí mencionar que desde el primer momento se presentó la oportunidad de hacer el vuelo directo, ya que el hecho de que yo hice la universidad aquí y buena parte de mi vida la he hecho aquí, conozco el ambiente político, económico, social y cultural. Todo eso permite saber donde gestionar para empujar algunos proyectos.
- Pero el vuelo directo se logró hasta el 2007.
Es que en la historia nunca había existido un vuelo directo de Europa para El Salvador. Imaginémonos de la envergadura de eso porque se debe convencer una línea aérea privada que lo que ve primero es la rentabilidad para decidirse por un mercado desconocido. En segundo lugar, El Salvador es un país desconocido para la mayoría de italianos que, si se fija, siempre que preguntan la nacionalidad de uno le dicen «¡aah! si, suramericano», porque lo ubican en Brasil.
Y todo eso son puntos de reparo para una compañía privada. Hay que ir a decir que es seguro el país, que contamos con la mejor aeropuerto de la región, la infraestructura vial, y tantas cosas más. El vuelo directo ayuda a posicionar a El Salvador pero para convencer a la aerolínea no es fácil.
- Pero si es difícil ¿cómo es que dice que la oportunidad se presentó desde el primer año?
Debo decirle que inicialmente se platicó varias veces con las autoridades aeroportuarias de Milán. Yo les pedí que me presentaran números, no de los salvadoreños o latinoamericanos que viajamos hacia España, sino destino final. Detectamos que era mucha gente y incluso fueron ellos que sugirieron que analizáramos la posibilidad de volar directamente.
Presentamos las oportunidades del mercado en esta ruta a varias compañías italianas y de la región (América Latina).
- Desde ese momento contactaron con Livington.
No. Salió después. Aquí trabajó mucho el Ministro de Turismo que supo combinar la información de las autoridades aeroportuarias con las oportunidades de hacer turismo no en El Salvador, porque es pequeño y bastarían tres días para un vacacionista de más de dos semanas, sino de Centroamérica.
- Tardó convencerlo.
No. Lo que pasa es que hay un montón de reglamentos técnicos, de los cuales yo ya no me ocupo, que deben cumplir los que desean abrir nuevas rutas transoceánicas.
- ¿Qué otro logro considera grande?
Bueno, las cuatro misiones de inversionistas y operadores turísticos. Además la delegación que llevamos de la alcaldía de Segarte, de la provincia de Milán, el cual concluyó con la construcción de un centro de formación profesional y su equipamiento. En este caso lo que se ha aprovechado es el hermanamiento que el municipio en mención tiene con Sonsonate.
- ¿Se ha logrado concretizar alguna inversión?
En el tema energético la compañía A2A está interesada en invertir en la generación eléctrica. Esta empresa es la número uno en Italia en convertir la basura en energía eléctrica. Ellos están preparando una serie de propuestas para ver si El Salvador tiene interés. En el sector turístico hubo una interesada en hacer un complejo turístico en la Unión pero creo que pedían más incentivos.
- ¿Cree que El Salvador necesita dar más incentivos para la inversión turística?
A nivel fiscal, de construcción de infraestructura introducción de equipo para desarrollar el sector hay. Me parece que son correctos para nuestro país. Nosotros tenemos un país pequeño y densamente poblado. Los desarrolladores turísticos como los muchos que hay en Italia van a Marruecos, a Egipto, Libia, Tunes, entre otros. Llegan y dicen regáleme el terreno o démelo 30 años gratis. No es lo mismo dar varios kilómetros cuadrados de terreno desértico que uno como los que existen en nuestro país.
El Salvador estuvo bien en no ceder porque de lo contrario hubiera sido un mal turismo.
- Con el vuelo directo ¿Por qué El Salvador no aprovecha para publicitarse y promover al país o a Centroamérica, si se trabaja en conjunto, como destino turístico como lo hacen otros, con enormes vallas en las estaciones del metro?
Lo hacemos, pero solo en la aeropuertos y no de gran tamaño porque es muy caro. Le puedo decir que hay varios turoperadores en Italia que ofertan en sus catálogos a El Salvador.
- Eso son los temas grandes ¿y los logros para la comunidad?
Creo que la atención e involucramiento. La búsqueda de la organización y el fomento a la unidad de las comunidades. De ese modo se logra mucho y creo que se esta avanzando. Hemos organizado diez consulados móviles en los que hemos hecho todo tipo de trámite a excepción de escrituras públicas. Además, atendemos algunas consultas que se salen del ámbito de servicio consular y que tiene que ver con aspectos puramente migratorios.
- ¿Ha generado algunos lazos con instituciones italianas?
Sí. Con el comune (municipio) de Segrate fortalecimos y desarrollamos el hermanamiento, con el comune de la ciudad de Milán nos hemos acercado mucho y hemos logrado que nos faciliten locales para nuestras actividades que podrían costar unos 10 mil dólares. Con este mismo municipio hemos abogado para que se consideren más las peticiones de los compatriotas en algunos proyectos de cooperación. También hemos creado lazos con el gobernador de la región Lombardía que incluso ha visitado el país y ha apoyado proyectos importantes. Por último hemos creado relaciones importantes con las autoridades migratorias locales, lo cual es interesante en momentos en que Italia está restringiendo su política migratoria.
- ¿Por qué El Salvador no tiene cuotas migratorias en los decretos de flujo migratorio como otros países?
Italia no tiene acuerdos con los países a los que les asigna cuotas de personas que puede legalizar para que ingresen a trabajar. Estas las asigna según el los antecedentes de solicitudes procedentes de determinadas nacionalidades. Es claro que de Filipinas, Marruecos y Senegal, Egipto y otros tienen más presencia migratoria que los salvadoreños.
Logros de los cinco años
* El consulado recibe solo dólares cuando el usuario hace algún trámite en el que debe pagar. Para resolver esto desde 2005 los que no portan la moneda de circulación en El Salvador pueden hacerlo en el banco.
* Reducción a un par de horas la entrega de documentos como: registros de estado familiar, declaraciones consulares, legalizaciones de firmas, verificación de solvencias de policía, entre otros, que antes lo hacían en quince días.
* Apertura del consulado por las tardes y la implementación de consulados móviles.
* Cambio de cede consular por una más espaciosa que permite una comodidad en la espera y el ordenamiento a través de numeración electrónica.
* Por tercer año consecutivo se tiene un espacio gratuito en la Expolatinoamericano pese a que cuesta diez mil euros.



