Texto y
fotografía por Néstor Martínez
Editor
Trazos Culturales
El rostro sonriente, juvenil, despreocupado, de Lauri oculta una poeta de altos kilates, un diamante cuyo brillo se va revelando a medida que avanza nuestra conversación en el Centro Cultural de España. Salvadoreña, residiendo en la actualidad en México, D.F. donde el año pasado terminó una maestría, llega al país invitada para participar del “Ciclo Salvadoreños en el Exterior”, allí dará una conferencia el próximo jueves a partir de las 6:30 de la tarde. Aunque se proyecta como escritora, es en la poesía donde encuentra su realización, la pasión. Su obra poética ya recorre el mundo, tanto en sus libros como en antologías. Así, en nuestro conversatorio, corremos un poco el velo de esta apasionada poeta, que ha llegado hasta a posar desnuda para la portada de uno de sus libros, haciendo honor, ad literam, a su divisa de que “la poesía es desnudarse siempre”.
Lauri es
engañosa. Su rostro sonriente, juvenil, despreocupado, oculta una poeta de
altos kilates, un diamante cuyo brillo se va revelando a medida que avanza
nuestra conversación en el Centro Cultural de España. Salvadoreña, residiendo
en la actualidad en México, D.F. donde el año pasado terminó una maestría,
llega al país invitada para participar del “Ciclo Salvadoreños en el Exterior”,
allí dará una conferencia el próximo jueves a partir de las 6:30 de la tarde.
Aunque se proyecta como escritora, es en la poesía donde encuentra su realización,
su pasión
– ¿Qué te
satisface de escribir poesía?
Es un
proceso catártico. Escribo poesía por necesidad, al principio no me lo planteé
como un oficio, sino como una necesidad.
– ¿Una
necesidad íntima para hacerla pública o de afuera para adentro?
Íntima para
compartirla. Hay un falso debate al decir que hay personas que escriben
solamente para sí mismas, lo que pueden hacer son diarios, pero cuando te
planteas el deseo de ser escritor… los escritores, pues, escriben para ser
leídos. Eso es como mi proceso, compartir lo que escribo y encontrar en los
lectores, como una identificación de esto con un nuevo significado del texto.
– ¿En qué
se basa tu poesía? ¿Cómo recoges elementos?
Se basa en
la vida, en la vida íntima, en el pensamiento, en referencias a historias o
lecturas, tengo también mucha poesía y literatura náutica, como el mar ha sido
una de las principales inspiraciones de mi vida, acabo de ganar un premio en
México con un poemario que se llama “El mar es el ahogo”, es precisamente toda
mi colección de poemas sobre el mar; tengo una poesía social, pero no entendida
como panfletaria, sino que, más bien, si los problemas sociales se atraviesan
como mi experiencia cotidiana escribo poesía social, pero tampoco ha sido como
tema permanente de mi creación, no, más bien colateral. El órgano de mi poesía
es la poesía de amor y la poesía del cuerpo.
– ¿Te
desnudas en la poesía?
Creo que
sí, me desnudo metafórica y realmente, por ejemplo en el libro “Sucias palabras
de amor”, pues, me desnudo. La poesía es desnudarse siempre, el poeta que no se
desnuda en su poesía, casi no es poeta, porque el poema es como una radiografía
íntima de la vida del poeta.
– ¿Desde
cuándo escribes en serio? Imagino que hay una etapa en que escribes de forma
experimental, ya cuando quemas esa nave, empezás a escribir en serio, es decir,
¿qué te animó a escribir en serio y decirte a ser escritora y poeta?
Desde que
leí un libro de Claudia Lars. Cuando tenía ocho años leí el relato de “La
Salamandra” en el libro Tierra de Infancia, donde Claudia encuentra una
salamandra ardiendo en un fuego y esta salamandra no se quema, va donde su
padre y el padre le dice “esto es lo que se aparece a las niñas que van a ser
poetas”, desde entonces supe sobre mi vocación, solo que de los ocho a los
trece años era una poeta sin obra, no escribí nada, y a los trece años empecé a
escribir en mis cuadernitos del colegio, a hacer poemitas para los novios. En
el 97 me gano un premio juvenil, obviamente allí me empieza como lo del oficio,
estudio la carrera, me voy a México a estudiar la maestría, mi maestría la
estudié en comunicación y cultura, en la Universidad Nacional Autónoma de
México, la acabo de concluir en diciembre pasado. En serio, yo creo que estoy
escribiendo a partir del 2000, será hace unos nueve años, escribo en forma,
casi a diario, me interesé más por los talleres literarios, digamos que adquirí
mayor disciplina, pero, más concientemente, es en los últimos dos años, ha sido
así como que yo quiero que la principal actividad de mi vida sea escribir y no
otra.
– ¿Por
dónde has andado con la poesía en tus espaldas?
Todo
empieza en el 2006, en México, mando poemas y me invitan a un encuentro que se
llama “Encuentro anual de las mujeres poetas en el país de las nubes”, nos
vamos con poetas mujeres de cincuenta países a recitar en la sierra de Oaxaca y
se termina con un recital en el Palacio de Bellas Artes. Fue como mi bautizo en
el sentido público de la poesía, porque allí conozco, por ejemplo, a una poeta
neoyorkina que me invita a enviar mis papeles para participar en el “I
Encuentro de poetas por la paz” en París, a donde viajo en el 2007. También he
podido viajar mucho en México a muchas partes invitada siempre por la poesía
con el colectivo “Las poetas del megáfono”. En el 2007 también estuve en
Colombia, recibiendo un taller para escritores y periodistas, visitando
Aracataca, el pueblo natal de Gabriel García Márquez, invitada por la Fundación
fundada por él. Entonces, digamos que hay jóvenes que creen que la poesía no
los va a llevar a ninguna parte, pero yo creo que te va a llevar hasta el otro
lado del mundo.
– Para que
te lleve al otro lado del mundo y para que tú aparezcas con “Sucias palabras de
amor”, “La primavera se amotina”, en la antología “Conjuro de luces” entre
otros, ¿cuál es el requisito para casi llegar al Parnaso?
Creérsela.
Cuando empecé a escribir, como a los 18 años, a todo el mundo que me
preguntaba, le decía “yo soy poeta y soy escritora”, y me lo creo. Trabajo con
disciplina para no plagar de mediocridad mi obra, para que la gente que me vaya
a leer en mi blog o en mis libros, encuentre una poesía cuidada, trabajada,
verdadera. Una vez le decía a mi mejor amigo, Carlos Martínez, “yo soy poeta y
me la creo”. Mucha gente me ha dicho que no soy poeta, por ejemplo, cuando iba
a publicar “La primavera se amotina” me decían ‘estás muy joven para publicar,
luego te vas a arrepentir’. No me he arrepentido de nada de lo que he hecho
como poeta. Ahora el Centro Cultural de España me ha invitado como poeta, como
escritora, en parte porque me la creo. No me la pico, pero sí creo que soy
escritora, lo creo desde los ocho años.
– Creerse
poeta es parte de la autovaloración, siempre dio que para escribir hay que ser
honesto y para publicar hay que ser…
… valiente…
–… en ese
sentido, ¿tu poesía está bastante madura?
No está
madura, ha madurado mucho en contacto con personas, por ejemplo, formo parte de
un colectivo internacional de mujeres poetas formado por chicas de mi
generación, jóvenes, somos cinco mexicanas, una gallega, una colombiana, una
portorriqueña, y una salvadoreña. Trabajamos mucho, tratamos de leer mucha
poesía, estamos constantemente haciendo ejercicios de creación, por ejemplo,
acabamos de escribir “A cuatro manos” con otros poetas, unos ejercicios sobre a
dos voces, ahorita estamos empezando a hacer otro ejercicio técnico con este
grupito que trabajamos. Al principio mi poesía fue, como te decía, catártica y
bastante irresponsable, y en los últimos años mi poesía se ha preocupado por
ser, por estudiar más, por ser más la forma, por no rechazarla, por leer más a
los clásicos, por atender las recomendaciones de los escritores mayores, por
afinar las lecturas, tomar más talleres, mi poesía siempre esta no queriendo
ser académica, porque nunca lo va a ser, pero sí queriendo hacer una poesía,
pues, más responsable y no tanto así como “lo que se me ocurra”, un poco más
comedida.
– ¿Cómo se
vislumbra Lauri en el futuro?
Viviendo en
El Salvador, en una casa azul, cerca del mar, grande, de adobe, escribiendo,
también escribo narrativa y novela, escribiendo con la vista al mar, a nuestro
mar a nuestras playas, publicando, viajando, pudiendo ser como mecenas de
jóvenes creadores, apoyándolos desde una gestión editorial para que noveles
salvadoreños puedan publicar… así me veo dentro de unos diez años.
– Pienso en
la literatura nacional con letras minúsculas. Llegan a mi escritorio bastantes
libros de “poetas”, tengo en cola bastante gente que quiere publicar en Trazos
Culturales, desde escolares hasta adultos, ¿qué piensas de esto? ¿Hay un boom?
¿Qué puede amenazar un boom de la poesía?
Yo creo que
el boom ya sucedió, y sucedió después de los Acuerdos de Paz, en mi generación
hay muchísimos poetas. Lo que siento de la poesía salvadoreña, ahora que
conozco un poco más la poesía de América, Hispanoamérica, es que el nivel de la
poesía salvadoreña es muy alto, y que mal hacemos en ver nuestra literatura
entre comillas, aquí, donde el gran Roque Dalton, donde el gran Salarrué, donde
la gran Claudia Lars, pero no solo ellos, ahorita, no voy a decir nombres, pero
respeto mucho a un montón de poetas de mi generación, de generaciones
anteriores, muchos tienen muchos estudios, mucha frescura… no puedo hablar mal
de la poesía salvadoreña, creo que tiene un gran nivel. Por ejemplo, hace poco…
formo parte del Foro de Escritores Salvadoreños, aunque no estoy residiendo
acá… pero una vez que vine me puse a escuchar lo que estaban escribiendo los
chicos un poco menores que yo y me impresionó el nivel que tiene la poesía
salvadoreña, ya estamos viviendo en el boom, lo que hace falta es espacios para
publicar, y como en todo hay poetas o personas que se hacen llamar poetas pero
no lo son, no tienen tanta… no sé… no serán tan buenos pues, pero creo que la
mayoría son… o sea muy buenos, hay muchos buenos poetas en El Salvador,
muchísimos. Algunos, lastimosamente, no han sido reconocidos, por ejemplo,
siempre pienso en Ricardo Lindo, a quien el país no le ha dado un
reconocimiento que se merece y algunos otros que son grandes poetas a los que
el país no les ha dado reconocimiento, por ejemplo, mi poeta favorito es
salvadoreño, es Roque Dalton, son personas geniales y son salvadoreños, tampoco
hay que tener tanto nacionalismo en la poesía, pero, bueno, está también
Roberto Armijo, un gigante de la poesía. El Salvador vio nacer a Salarrué quien
es alguien maravilloso, un escritor que se le pone a la par de Cortázar [Julio].
No nos podemos alejar de los grandes poetas que ha dado y sigue dando El
Salvador.
– ¿Qué es
la poesía para vos?
Es la
verbalización de lo inasible, y esto lo decía muy bien mi maestro Francisco
Escobar. La definición que nos dio se me quedó. Es tratar de poner en palabras
lo que aparentemente no se puede decir.



