Carlos Alberto Escalante
Este artículo de opinión debió haberse publicado antes, pero preferí esperar para observar las reacciones de los políticos de ambos lados y del público en general.
Tanto el FMLN, como Arena, comienzan a accionar de manera muy similar, pero por distintos motivos.
El FMLN inicia su formación en la década de los setenta, al ver cerrados casi todos los espacios legales, a través de los cuales la ciudadanía pudiera protestar por la manera de gobernar del partido oficial de la época (PCN). La represión a la orden del día para toda persona o ente social que osara oponerse a las decisiones arbitrarias y antidemocráticas.
Las personas eran desaparecidas y/o encarceladas, y negada a su vez la permanencia de éstas en las cárceles regulares del Estado, etc.
Los entes sociales fueron obligados a actuar de manera clandestina.
Ellos pedían se abriera el diálogo para un mejor entendimiento, y así buscar a través de esa comunicación medidas justas que beneficiaran a las mayorías. Una verdadera reforma agraria ya era necesaria en esos tiempos.
La respuesta de los distintos sectores -llámese gobierno, empresa privada y otras estructuras similares- era más represión, y al despliegue de las llamadas “fuerzas de seguridad”, se agregaron otros grupos paramilitares, los cuales ya de manera clandestina se encargaban de reprimir, tan severamente y hasta con la muerte, según ellos para defender a la nación, pero negándole y oponiéndose a las justas aspiraciones de los sectores populares.
Nada menos que el periodista Paolo Luers, publicó en El Diario de Hoy del 2 de mayo, un artículo cuyo encabezado era: “El reto de Fredy Cristiani”, y en efecto se refiere a Arena y al expresidente A. Cristiani. Agrega que fue él quien condujo al partido “de partido paramilitar a partido civil, de oposición radical en partido de gobierno”.
Las afirmaciones anteriores del Sr. Luers, confirman lo que tratamos de señalar: de que tanto Arena como el FMLN provienen de la clandestinidad, es decir, utilizando en algún momento a sus respectivos grupos de fachada, uno y otro.
No interesa en esta ocasión apuntar la evolución de cada uno hasta convertirse en partido político. El fin del enfrentamiento armado, con los Acuerdos de Paz, debió significar y quedar claro que los dos institutos políticos procedían de la guerra y, a partir de ese acuerdo, la lucha iba a ser política, y que ya no procedían acusaciones desproporcionadas por las violaciones a los derechos humanos, de uno y otro, durante la “guerra”, la cual fue promovida y desencadenada por la injusticia social imperante.
Los dos sectores en el conflicto armado recibieron apoyo de otros países para defenderse de la agresión interna, la cual al no poderse vencer militarmente, optó por la salida política y negociada, con la oportuna y efectiva participación de las Naciones Unidas.
¿Qué ha sucedido en los últimos 20 años? Vale la pena destacar (sin entrar en detalles en lo de las distintas Juntas de Gobierno, posterior al golpe técnico de Estado de 1979) que hubo un gobierno civil en el que Arena ya fue oposición, pero ese periodo, a pesar de que provino de elecciones, para Arena y otros sectores fue considerado como gobierno fallido (“la década perdida”) y para otros como “dirigencia de contrainsurgencia.” En otra ocasión, se puede retomar esta dualidad de opiniones.
Volviendo a lo de los 20 años de Arena, para los integrantes actuales de este instituto político, las causas de la guerra no sólo han sido ignoradas, sino hasta han pretendido de nuevo cerrar los espacios para la oposición; por supuesto que esta oposición hoy está legalmente establecida, y debe tomarse en cuenta, porque es representativa, por cuanto ha sido la 2ª fuerza política y en la actualidad es la 1ª, por haber sido la más votada.
Creemos que con el aporte solidario de las dos fuerzas políticas, se podría ir disminuyendo la gran deuda política, social y económica a la que ha sido sometida la población salvadoreña durante este largo periodo por los gobiernos de Arena. Hay, ciertamente, libertad de hablar (poco de protestar, so pena de ser tomado como terrorista) pero, no es escuchado el ciudadano, ni menos atendido en lo que pide. ¡Ha estado esperando respuestas políticas y económicas! El mismo Presidente llamado de la Paz, aceptó en su discurso de la firma de los Acuerdos de Paz del 22 de enero de 1992, que hubo múltiples causas que generaron el conflicto.
Esto, y otros factores como la corrupción, el desgobierno, violaciones a la constitución; “no existe respecto en el país ni para las leyes de tránsito”, dijo uno de los embajadores de Estados Unidos recientemente, al retirarse de su cargo.
Todo esto ha conducido a Arena a perder las elecciones del 15 de marzo. Es todo lo acumulado a través de este largo y penoso periodo de gobiernos de la derecha.
¿Por qué ha ganado la presidencia el FMLN? Porque para el pueblo era la única opción que le quedaba. Además, en cuanto al FMLN, algunos votantes consideraron que este instituto político -si había sostenido una lucha armada, y su capacidad militar y política durante ese periodo, y aun estando en la clandestinidad fue tan efectivo- estando hoy en libertad y dentro de la ley, tiene la capacidad suficiente, y aun mayor, para sortear los comportamientos nocivos de la derecha entera, y que “ésta” estará agrupada para tratar de neutralizar las decisiones en bien de las mayorías. ¡Ya estamos viendo los forcejeos “audaces” de Arena y sus acompañantes por mantener ilegítimamente el poder en algunas instituciones!
Para que Arena vuelva al poder, tiene que comprender que democracia no sólo significa ir a elecciones y que el ganador tiene derecho de hacer lo que le parezca, perjudicando con mucha frecuencia al pueblo.
Democracia es conducir un país con la participación de los distintos sectores afines y no afines al gobierno, de manera de ir resolviendo paulatinamente los problemas de subsistencia y calidad de vida, y en una dimensión amplia, teniendo como base una planificación cuidadosa con sus estrategias correspondientes y en coherencia con las necesidades y los recursos. “Nunca más” administraciones de conducción de los destinos de este país con medidas improvisadas y de emergencia, dejando así, abandonadas las” medidas necesarias”; aunque estas medidas signifiquen sacrificio para los pequeños sectores que siempre han sido los favorecidos.
Se deben tomar decisiones que beneficiarán a los sectores más desprotegidos, y a la larga este avance servirá para mejorar a toda la población, elevando para todos el nivel de vida que toda persona merece en el siglo XXI.
¿Qué se espera del FMLN? Ya este partido tomó nota del estilo de gobernar de Arena, y tiene que desterrarlo como inútil para El Salvador en estos tiempos. Tiene que gobernar con mucha creatividad e inteligencia, sabiendo que no tiene a su favor algunas instituciones y órganos del Estado. Debe desterrar, por supuesto, la prepotencia de Arena, e igualmente la creencia o pretensión de que para gobernar bien se tiene que buscar la toma absoluta del poder, que es propio de las dictaduras.
Si el partido de izquierda que ocupará la presidencia, a partir del 1 de junio, es capaz de dar respuesta a un porcentaje razonable de las expectativas de los que votaron por él -y también para aquellos que no lo hicieron- las cosas caminarán bien, esa es la gran expectativa del pueblo de Monseñor Romero; y si Arena modifica su filosofía de lo que es ser gobernante de un país en vías de desarrollo (latitudes en las que las poblacionales necesitan se invierta mucho en Educación, Salud y Vivienda digna, por mencionar algunos indicadores básicos, y que además se administre a todo nivel con transparencia) esto abonará positivamente para el verdadero desarrollo sostenible y mejor calidad de vida; si eso no fuera así, Arena tampoco será opción para los comicios del 2012, pues ya se tiene la experiencia de 20 años que prometió y no cumplió.



