Sonia Escobar
Redacción Diario Co Latino
En abril de 1986 los hermanos Mauricio y Carlos Alberto Martínez Ramos, de 18 y 16 años de edad, respectivamente, fueron torturados y asesinados por miembros que se presume formaban parte de los escuadrones de la muerte.
A 23 años del asesinato, familiares y amigos de ellos y otras personas, víctimas del conflicto armado en El Salvador, conmemoraron su muerte injustificada según afirman los familiares.
“A mis hermanos (Mauricio y Carlos) los fueron a sacar de la casa donde vivíamos en Ilopango, luego se los llevaron, los torturaron y asesinaron con crueldad. Ya en 1979 habían asesinado a unos amigos de nosotros en las cercanías de Changallo, los despedazaron y luego tiraron sus restos en otro lugar. Desde entonces tuvimos miedo porque los militares decían que a los que tuvieran que ver con la guerrilla los iban a matar como perros. No eran guerrilleros, ni mis hermanos ni mis amigos y aún así los mataron”, recuerda Ana Elsa Martínez, hermana de Mauricio y de Carlos.
Ana Elsa jamás imagino que sus hermanos serían asesinados con lujo de barbarie. Sin embargo, el temor no dejó de invadir el hogar de la familia Martínez Rivas.
Como una forma de proteger a Ana Elsa, los padres de ésta, Amalia Rivas y Ezequiel Martínez, optaron porque ella abandonara el país en el año 1979. A pesar de estar muy unida a su familia y del sufrimiento que dicho viaje le causaba, finalmente, Ana Elsa partió hacia Estados Unidos vía terrestre.
Ya estando en el país norteño, en abril de 1986, la tristeza invadió a Ana Elsa, por lo que intentó comunicarse con sus padres y hermanos, sin encontrar respuesta alguna.
“Uno de mis primos me llamó por teléfono y me contó lo que le había pasado a mis hermanos, mis padres no me quisieron decir nada porque yo no estaba legal en Estados Unidos y me iba a querer venir. Según cuentan, a Mauricio y a Carlos los asesinaron en la Colonia Guadalupe, en Soyapango, pero los cuerpos de ellos los dejaron tirados en diferentes lugares, a uno lo tiraron allá por el Reloj de Flores y al otro lo dejaron en la colonia Montecarmelo”, narra con tristeza Ana Elsa.
Pero el asesinato de dos de sus hermanos no fue el único dolor que la familia Martínez Rivas tuvo que soportar, ya que otro hermano de Ana Elsa, de nombre José Rolando Martínez, se encuentra desaparecido desde el tiempo de la guerra.
A 23 años de tan dolorosos hechos, Ana Elsa, junto a los familiares de otras víctimas que fueron asesinadas igual que sus hermanos, conmemoraron los hechos bajo el lema de “Prohibido Olvidar”
El domingo por la tarde, el parque central de Ilopango, lugar en el que durante el conflicto armado dejaban muchos cuerpos de víctimas asesinadas, fue el escenario donde amigos y familiares de éstos recordaron lo ocurrido a sus seres queridos.



