La variedad de libros y los precios que estos tienen hace que muchas personas pueda acceder a ellos. Foto: Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco
Eugenio Castro
Redacción Diario Co Latino
“Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído”, escribió el ya fallecido escritor argentino Jorge Luis Borges.
Pero, al contrario del argentino, los salvadoreños no solemos ser fanáticos de la lectura. Pareciera que nos olvidamos que el conocimiento es el elemento clave del desarrollo de la humanidad.
La falta de lectura es sin lugar a dudas un factor básico que permite al estancamiento económico de la mayoría de familias salvadoreñas.
La falta de interés por conocimientos científicos, técnicos, culturales, académicos, etc. se traduce en la incapacidad de adquirir empleos bien remunerados y con posibilidad de ascender en el campo laboral.
En cambio, el conocimiento, la lectura y la educación son protagonistas del desarrollo humano, multiplicadores de capacidades y oportunidades tanto sociales como laborales y culturales.
Las medidas que los gobiernos venideros deseen implementar que estén encaminadas a erradicar la miseria, la ignorancia y la pobreza deberán responder al lógico precepto de que “La Educación es la Solución”.
La Senda Cultural
Felipe Nery Castillo, estudiante de Ingeniería Eléctrica, es también un comerciante informal dedicado a la compra y venta de libros usados desde hace unos nueve años. También se dedica temporalmente a dar clases de refuerzo de matemáticas y física. Pero uno de sus principales intereses es la lectura.
Como vendedor de libros es observador de las costumbres de los lectores salvadoreños que buscan satisfacer su sed de conocimiento con una buena lectura en su tienda ubicada en el parque San José, en el centro de San Salvador.
“El libro no científico es el que más se vende, el libro científico o académico se vende muy poco, a la gente no le gusta la matemática, la filosofía, historia ni psicología”, dice Castillo.
“La gente no tiene la visión de que la educación es una herramienta para la educación. Un buen porcentaje de la colectividad nacional cree que estar sentado leyendo es una pérdida de tiempo, un segmento de la población siente el estudio como un castigo, un martirio”, agrega.
Castillo cree que no solo el lector debería preocuparse por los hábitos de lectura y que el Gobierno y otros entes capaces deberían intervenir. “Los agentes sociales de cambio no fomentan la lectura y el conocimiento como herramienta para salir de la pobreza; responden a los intereses de clase”, afirma.
Los principales libros que se comercian son aquellos que según Castillo transforman el espíritu y la mente humana, como los de religión, esoterismo, existencialismo, etc. Los segundos, los libros de mayor venta son aquellos de sociología, psicología y uno que otro texto universitario. Por último están todos aquellos libros de conocimientos avanzados como los de álgebra, cálculo, y otras ciencias que les es tortuosa leer al salvadoreño común.
Para este microempresario, la lectura se diferencia de otros placeres humanos, leer es un placer que se aprende a través de formación, de la disciplina o un esfuerzo.
El hábito de leer parece haberle beneficiado, Felipe Castillo no es solamente un microempresario con visión, la Poesía y la Lírica son unas de sus pasiones, inspirándose en musas que solo el amor a la sabiduría permite conocer.
La música es otra de sus grandes aspiraciones, guitarrista y cantautor, Castillo está grabando su primer demo y espera tenerlo listo a finales de mayo.
Asi que estimado lector y lectora, recuerde que Borges ni ciego perdió su fe en la lectura, y al respecto escribió: “Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche”.



