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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Lunes, 20 de Abril de 2009 / 11:40 h

“La pintura es exactamente lo que quiero decir”: José Amós López Rodríguez


Tal vez es poco lo que hayamos escuchado de José Amós López Rodríguez, artista plástico salvadoreño quien ha estudiado arte en El Salvador y en los Estados Unidos, pero su obra está dando que hablar. Él, como buen salvadoreño luchador, se está abriendo un espacio en el difícil mercado de los estados Unidos, y cuenta que no le va mal, expone su obra cada año, y la venta le da, por el momento, para vivir del arte. Así que en la siguiente conversación nos asomamos a su mundo artístico y a sus nuevas aspiraciones.">   Versión para Imprimir

José Amós y el Director del MUPI, Carlos Henríquez Consalvi



Texto y fotografía Néstor Martínez
Editor Trazos Culturales

Tal vez es poco lo que hayamos escuchado de José Amós López Rodríguez, artista plástico salvadoreño quien ha estudiado arte en El Salvador y en los Estados Unidos, pero su obra está dando que hablar. Él, como buen salvadoreño luchador, se está abriendo un espacio en el difícil mercado de los estados Unidos, y cuenta que no le va mal, expone su obra cada año, y la venta le da, por el momento, para vivir del arte. Así que en la siguiente conversación nos asomamos a su mundo artístico y a sus nuevas aspiraciones.

– ¿Cómo fue que te iniciaste en el arte?
Empecé desde pequeño a dibujar bastante, me gustaba el dibujo, pero formalmente en 1994, cuando ingresé al Centro Nacional de Arte, me gradué en el 96 en Artes Plásticas, fue la última promoción porque después el Centro Nacional de Arte fue cerrado. Los estudiantes hicimos varias marchas para que no lo cerraran, pero lo cerraron, en ese tiempo el director era Carlos Cañas…

– ¿Es necesario abrirlo de nuevo?
Sí, porque en Centro América no hay un lugar en el que te podás graduar como Bachiller en Arte. Por las mañanas recibíamos las clases académicas y por la tarde las artísticas. Era muy interesante todo el día, en un espacio muy importante. Debería ser abierto de nuevo. Están bien los cursos de arte de tres, seis meses, pero una educación mucho más formal es importante.

– En la Rama de la Plástica. ¿te has especializado en alguna técnica?
Me gusta más el óleo por la elasticidad que tiene, pero mis cuadros son bien mixtos, por ejemplo, en la última exhibición que hice he usado muchas cosas tridimensionales, por ejemplo, tengo un gran óleo de una mujer desnuda de la cintura para arriba, pero la mano sale del “canvas” [lienzo], la he trabajado con yeso y alambre, y sostiene un abanico, que es real, de madera, y así, cosas, como atrapasueños que le salen a las pinturas; me gustan bastante las texturas, tanto visuales como táctiles, me gusta usarlas mucho.

– ¿Qué impacto ha tenido este estilo tuyo en Indiana?
A la gente le atrae la obra porque es bien colorida. Por el hecho de ser latinoamericano uso colores primarios, y eso atrae lo visual y luego las texturas. De la forma en que trabajo es como un realismo mágico, algo así. Empecé leyendo libros de Gabriel García Márquez, y luego tratando de hace representaciones de algunos párrafos. Por ejemplo, de Cien Años de Soledad saqué una de mis primeras pinturas, una mujer desnuda llena de mariposas amarillas, eso fue bien interesante porque son elementos de la realidad, pero la composición la hace verse casi irreal, entonces la gente, como allá hay bastante impresionismo, irrealismo, no ve mucho esa clase de pintura y les atrae ver eso.

– ¿Cómo fue que llegaste a los Estados Unidos?
Después del Centro Nacional de Artes, estuve estudiando un año Artes Plásticas en la Nacional [Universidad de El Salvador], y me salió una beca para el Manchester College, en la parte norte de Indiana, para estudiar arte, y me gradué y ahora he empezado a estudiar antropología para lograr un punto de unión entre las dos carreras. El Manchester College es privado, y lo importante allí es que las clases son pequeñas y el profesorado es de muy buena calidad, por ejemplo, un profesor que tuve de artes, James Adams, es muy conocedor y ganó el premio de honor como el profesor del año por parte del Congreso de los Estados Unidos. Es un mayanista y le ha dado clases a gente que ha trabajado bastante en Copán… lugares así. Él nos dio clases de restauración. Como salvadoreño trabajador me gustó hacer exhibiciones como estudiante, que en aquel entonces no las estaban haciendo, me gustaba trabajar un poco más para demostrarles que el único salvadoreño como estudiante internacional de arte trabajaba, al profesor Adams le gustó y entonces el fue para mí como un mentor, y fui estudiante director de proyectos de restauración, en algunas alcaldías restauramos algunos murales antiguos, luego la prensa nos dio bastante publicidad y nos empezaron a buscar para proyectos de restauración y trabajamos con algunas organizaciones de allá. Me ayudó bastante tener un buen mentor, y yo con las ganas de hacer las exhibiciones.

José Amós decidió ser parte del homenaje a los indígenas masacrados en 1932


– ¿Vas a regresar a El Salvador?
Siempre he regresado, antes lo hacía unas dos o tres veces por año, traía grupos para hacer trabajo social aquí, con una ONG de Indiana que se llama Companion Community for Develoment Alternative, una compañía que hace trabajos sociales aquí. Yo venía como co-coordinador o coordinador de delegaciones, así venía más seguido, pero me he movido a otros lugares, mi hermano ha hecho un par de delegaciones, pero yo no he hecho mucho, ahora he venido por mi propia cuenta.

– ¿Qué tal es la vida para el artista allá?
En términos de oportunidad de hacer arte, si uno trabaja tiene más oportunidad, yo he logrado exhibir cada año, individual y colectivo y he logrado vender. Allá se gana un poquito más, aunque la vida es más cara, mis pinturas son de formato grande y si logro vender algo me da un poco de esperanza, me dan quinientos por una, luego vendo un par de óleos, guardo para pagar los recibos, y cuando hay exhibiciones si se vende unas tres o cuatro en un par de meses te da esperanzas, te da ánimos. Pero la obra tiene que tener cierta aceptación, o sea que la gente busca algo y lo mío lo busca la gente, le ha empezado a gustar.

– Contame cómo vendiste tu primer cuadro…
Había como un café, era un cafetín cerca de la universidad, y trabajando en el sótano [vivía con los estudiantes y no tenía donde pintar y afuera de la Universidad encontré un sótano, una casa de los 50’s, era un refugio antibombas y lo limpié] de mi casa había hecho una pintura de una foto que tomé aquí, en El Salvador, de unos gallos peleando, la foto estaba borrosa porque eran dos gallos en movimiento, entonces lo que hice fue una pintura expresionista bien grande, con brochas de cinco pulgadas, con grandes trazos, la hice bien rápido, en quince o veinte minutos, la nombré “Tensión”, y la puse en esa cafetería, la presidenta de la universidad, entonces vicepresidenta de los estudiantes, la vio y la quería comprar, para ello inventó un premio de estudiantes, entonces dijo que la universidad va a buscar una obra que le guste y le va a pagar al estudiante trescientos dólares por la pintura, y si el estudiante lo acepta la pintura entra a la colección permanente de la universidad, y ahora la pintura allí está, es una de las tres pinturas que tengo en esa universidad, porque cada año he ganado el premio, y la pintura de los gallos es bien recibida por la gente de la universidad, está en una oficina de un edificio nuevo.

– ¿Hay perspectiva de venir a enseñar lo que has aprendido?
La verdad es que lo que hago allá lo he aprendido aquí, de maestros buenísimos también, como el profesor Gilberto Arriaza, una gran influencia para mí en el Centro Nacional de Arte, entonces yo quisiera ser, de la misma forma, una influencia para futuros artistas, para gente que quiera escuchar o ver la forma en que hago mis representaciones artísticas, entonces, siempre he tenido la esperanza de enseñar aquí lo que sé o lo que he aprendido allá, porque de una forma u otra, son diferentes cosas las que se aprenden.

– La antropología, ¿no ha chocado con la parte artística en tu caso?
Lo que he tratado de hacer es buscar el punto medio donde se unan, porque, acordémonos, que la antropología es el estudio de los humanos, y en la parte artística es una parte importantísima, entonces quiero estudiar el sentido artístico de las culturas, ver cómo se producen quién las hace, contextos históricos o políticos. Me acuerdo de cuando ayudaba en brigadas muralista aquí, nos poníamos en las puntas de las marchas para empezar el mural, para cuando la marcha llegaba al final ya habíamos terminado, luego nos poníamos a la otra punta a empezar el otro mural, y son experiencias que han abonado a las exhibiciones de arte, mis pinturas tienen bastante contexto social de El Salvador, portarretratos en contra de la dolarización, cosas así.

– ¿Qué es la pintura para vos?
Es algo bien espiritual, porque es donde yo represento sentimientos o cosas que quiero decir y que no son muy fáciles de expresar, para mí, verbalmente, entonces la pintura es como una forma de expresión pero bien espiritual porque, incluso, la gente quiere saber qué significa esa pintura, porque algunas son bien representativas, con bastante simbología, las he hecho de una forma de que pueden significar una cosa, pero lo importante es qué le quiere decir a la gente que ve la pintura, para mí es más importante lo que ellos siente al ver la pintura. Es mi forma de expresión a la que creo más, es exactamente lo que quiero decir.


Tal vez es poco lo que hayamos escuchado de José Amós López Rodríguez, artista plástico salvadoreño quien ha estudiado arte en El Salvador y en los Estados Unidos, pero su obra está dando que hablar. Él, como buen salvadoreño luchador, se está abriendo un espacio en el difícil mercado de los estados Unidos, y cuenta que no le va mal, expone su obra cada año, y la venta le da, por el momento, para vivir del arte. Así que en la siguiente conversación nos asomamos a su mundo artístico y a sus nuevas aspiraciones.">   Versión para Imprimir


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