Licda. Norma Guevara de Ramirios
La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), ha publicado y lanza al debate un libro que contiene un llamamiento a nuestras sociedades para plantearnos avances sustantivos y comunes en materia educacional.
El trabajo se deriva de acuerdos de la XXVIII Conferencia Iberoamericana de Educación celebrada en mayo del 2008 en El Salvador, y está orientado a establecer el nivel educativo de una totalidad diversa, para decidir un camino hacia logros mayores de cara al bicentenario de la independencia de nuestros países, procurando que surja una generación más culta, más educada y menos desigual.
Se reconoce en el trabajo las diferencias entre países y dentro de los segmentos sociales dentro de un mismo país, destacándose la desigualdad de oportunidades que se asocia al hecho de tener o no, acceso a la educación; se identifican con claridad los logros, los atrasos, y los esfuerzos de cada país; se señala en el trabajo, el círculo vicioso entre pobreza, pobres niveles educativos y pobres oportunidades de empleo e ingreso, se trazan once metas generales, 27 metas específicas y 38 indicadores de logros; todos para ser discutidos y adaptados a la realidad de cada país. Con el logro de esas metas se busca que de aquí al 2021, los países caminen juntos y se apoyen mutuamente para avanzar.
Se invita a maestros, políticos, empresarios, estudiantes, universidades, gobiernos locales y regionales a discutir lo propuesto, a enriquecer la propuesta y a comprometerse en un camino que facilite la mejora continua de la educación.
En el punto de partida, es decir lo que ya cada país tiene, resulta obvia la enorme diferencia. En conjunto el analfabetismo se sitúa como un serio problema que abarca unos 34 millones de personas, casi 10%, de quienes habitamos la región, pero al distribuirlo entre países algunos tienen una proporción alta entre ellos Guatemala, Nicaragua y El Salvador (25.2%, 20.5% y 17.05% respectivamente), en tanto que en otros, este es un problema inexistente o marginal como en Cuba, España, Uruguay y Argentina. Se propone que al 2021 Iberoamérica sea una región libre de analfabetismo para mejorar las condiciones de vida de la población y el desarrollo social, económico y cultural de nuestros países.
El gasto educativo refleja la prioridad relativa de la educación en el conjunto de políticas públicas, República Dominicana, Guatemala, Uruguay y El Salvador se destacan por su baja inversión, dedican menos del 3% del PIB en educación; mientras que Cuba, Honduras, Bolivia, México, Portugal y Venezuela superan el 5% de su PIB en educación.
El pensamiento que rige este esfuerzo de presentar una radiografía iberoamericana es que tenemos rezagos educativos del siglo XX y desafíos del siglo XXI; que se debe y se puede trabajar con las dos agendas procurando avanzar a niveles menos heterogéneos en el acceso y la calidad educativa de nuestros países para que la educación sea una palanca de desarrollo y de superación de la pobreza y la exclusión.
Las metas señalan un horizonte para reforzar y ampliar la participación de la sociedad en la acción educadora; incrementar las oportunidades y la atención educativa a la diversidad de necesidades del alumnado; aumentar la oferta de educación inicial; universalizar la educación primaria y la secundaria y mejorar su calidad; ofrecer un currículo significativo que asegure la adquisición de las competencias básicas para el desarrollo personal y el ejercicio de la ciudadanía democrática.
También en esas metas generales para Iberoamérica se sugiere incrementar la participación de jóvenes en la secundaria, técnico profesional y superior, favorecer la conexión entre educación y empleo, ofrecer oportunidades educativas a lo largo de toda la vida, fortalecer la profesión docente, ampliar el espacio iberoamericano del conocimiento y fortalecer la investigación científica e invertir más y mejor.
Para nuestro país, este es un buen momento para intentar avances significativos y procesos que permitan la más amplia participación social y el empuje en la educación. El gobierno de Funes y Sánchez Cerén puede aprovechar toda oportunidad de cooperación para ampliar nuestro nivel educativo.
Sin duda muchos países cuentan con alta escolaridad, excelente educación superior, acceso total de niñas y niños a la escuela, niveles de promoción satisfactorios; esos países requieren responder a nuevas expectativas; pero para países que estamos abajo en gran cantidad de indicadores educativos, participar de este debate, integrarnos cooperativamente con otros para avanzar más rápido, es un imperativo que debemos asumir sin dilación.



