Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino
A pocos días de iniciar la temporada lluviosa, la vulnerabilidad en el país se deja al descubierto una vez más, ya que una parte de la Carretera de Oro podría colapsar debido a la negligencia del FOVIAL, en la reparación, la remoción de un alud de tierra y una cañería de agua potable.
Desde hace cuatro meses, los habitantes de las colonias aledañas al kilómetro 18 y medio de la referida carretera, entre los municipios de Ciudad Delgado y Soyapango, denunciaron el derrumbe del mencionado alud, que obstaculiza el paso vehicular, en dos de los cuatro carriles.
Los dos carriles afectados son los que conducen de oriente a occidente. Pese a la denuncia y los problemas de tráfico, los trabajadores del FOVIAL aún no han removido la tierra.
“El FOVIAL vino, pero sólo quitaron una pequeña parte del alud y el resto ahí quedó”, comentó Mario Antonio Acevedo, quien reside en las cercanías del lugar.
Según los consultados, el deslave se debió a una ruptura en la cañería de agua potable que está en la carretera del Plan del Pino, ubicada en un cerro, arriba de la Carretera de Oro.
La única medida preventiva adoptada por el gobierno es la colocación de un rótulo 500 metros antes de llegar al alud, que indica que un buen tramo de los dos carriles está cerrado.
“Cuando llueva, esto se va a caer y va a tapar toda la carretera”, previó Acevedo antes de retirarse del lugar e iniciar su jornada laboral con la venta de fideos.
La alta vulnerabilidad en el país no es nuevo. El año pasado se conoció públicamente que centenares de familias, en el municipio de Ilopango, están en peligro por dos “hoyos” que se socavaron más por lo copioso del invierno.
Asimismo, el miércoles, el Comité Coordinador Intercomunitario (CCI) de San Ramón pidió a las autoridades gubernamentales decretar “Estado de Emergencia” en la zona nororiente del Volcán de San Salvador, ante un posible deslave como el ocurrido el 19 de septiembre de 1982.



