RAQUEL: ¿Ya tenemos conexión con los del National Geographic? Mantenlos en línea… Amigas y amigos de Emisoras Latinas, nuevamente con ustedes en Jerusalén y en este Viernes Santo. Disculpe, Jesucristo, hoy vamos a hablar con gente de una revista muy seria que ha hecho un hallazgo sorprendente. ¿Le pasó la llamada?
JESÚS: Sí, Raquel, ¿de qué se trata?
RAQUEL: No, escúchelos a ellos.
NATIONAL: Tal vez usted, Jesucristo, como ha estado fuera casi dos mil años, no esté al tanto de los últimos descubrimientos bíblicos. Nos referimos al evangelio de Judas.
JESÚS: ¿De cuál Judas, de mi amigo Judas?
NATIONAL: Precisamente, en ese evangelio Judas aparece como su gran amigo.
JESÚS: En verdad fue mi amigo, sí, un gran compañero.
RAQUEL: Sería su amigo, pero lo traicionó.
JESÚS: Prefiero pensar que Judas se confundió y…
NATIONAL: Lo que ahora hemos sabido es que Judas le hizo a usted un gran favor.
JESÚS: ¿Un gran favor? ¿Cuál favor? No entiendo.
NATIONAL: Según el evangelio de Judas, usted le pidió a su amigo que lo liberara del cuerpo. Como usted creía que el cuerpo es la cárcel del alma, al morir en la cruz, su alma divina quedaba libre para subir donde Dios.
JESÚS: ¿Judas, el zelote, escribió una cosa así?
RAQUEL: Él seguramente no, porque se suicidó el mismo Viernes Santo, pero antes de morir se lo habrá contado a alguien.
JESÚS: Pero, ¿qué disparate están diciendo ustedes?
NATIONAL: Vamos por partes, Jesucristo. ¿Qué le pidió usted a Judas?
JESÚS: Nada. Lo mismo que a todos los del movimiento. Que nos mantuviéramos unidos.
NATIONAL: Pero usted necesitaba que Judas lo entregara. Recuerde… La última cena, el beso en el Huerto de los Olivos… Todo bien planeado.
JESÚS: ¿Planeado por quién?
NATIONAL: Por usted, naturalmente. Por Dios. Y Judas prestándose para cumplir los planes divinos. Eso es lo que revela el texto que hemos encontrado en una cueva de Egipto.
JESÚS: Ustedes no conocieron a mi amigo Judas. Y el que escribió en esa cueva tampoco.
NATIONAL: ¿Quien era Judas, entonces?
JESÚS: Un revolucionario, un zelote. Los zelotes luchaban por sacar a los romanos de nuestro país.
RAQUEL: Zelote o no, él lo vendió por treinta monedas.
JESÚS: Escucha, Raquel. Y usted también, el de la revista. Los zelotes eran muy impacientes. Judas usó una falsa medida. Tal vez pensó que si yo caía preso, el pueblo se sublevaría y llegaría el día de la liberación.
RAQUEL: Y no llegó…
JESÚS: Llegaron los romanos. Hubo protestas, sí, pero los romanos las sofocaron.
NATIONAL: Entonces, según usted, Jesucristo, ¿el evangelio de Judas es falso?
JESÚS: Me parece que la falsedad mayor es decir que el cuerpo es una cárcel. El cuerpo es el templo de Dios.
RAQUEL: Muchas gracias, colegas del National Geographic. En todo caso, Jesucristo, a usted le decepcionó lo que hizo Judas.
JESÚS: Judas fue el más decepcionado. Cuando vio fracasar su plan, se desesperó y…
RAQUEL: Se ahorcó y se fue al infierno.
JESÚS: ¿Por qué lo mandas al infierno, Raquel?
RAQUEL: Bueno, no allí, porque en una entrevista anterior usted dijo que no hay infierno, pero se condenó, no sé dónde, pero se condenó.
JESÚS: ¿Por qué dices eso?
RAQUEL: Porque los suicidas, según nos han enseñado, cometen el peor de los pecados. Y como es el último acto consciente que hacen, mueren en ese pecado y quedan automáticamente condenados.
JESÚS: Quienes enseñan eso no conocen el corazón de Dios. Tampoco saben nada de la desesperanza. ¿Quién puede juzgar lo que había en el corazón de mi amigo Judas aquel viernes cuando se quitó la vida?
RAQUEL: Por lo que escuchamos, el caso Judas da para mucho. ¿Amigo, traidor, evangelista? ¿Cómo lo llamaremos?
JESÚS: Llámalo Judas, el de Kariot, la ciudad donde se crió. Judas, ése fue su nombre. Y te aseguro que su nombre también está escrito en el Libro de la Vida.
RAQUEL: Un corte y regresamos. Raquel Pérez, Emisoras Latinas, Jerusalén.
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