Padre Antonio Rodríguez (con sotana blanca) en procesión de entrada para oficiar la misa dominical en la cripta de Monseñor Romero. Foto: Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco
Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino
La organización y participación ciudadana para generar cambios que permitan construir una sociedad más digna y justa, fue la invitación del Padre Antonio Rodríguez, al concelebrar la misa dominical, en vísperas del Vigésimo Noveno Aniversario de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Rodríguez López, Párroco de la Iglesia San Francisco de Asís, municipio de Mejicanos, dedicó el ofertorio en la Cripta de Monseñor Romero, a los niños y niñas de la calle, que según expresó, «forma parte de las grandes expresiones de la pobreza estructural que genera violencia y que todos debemos afrontar».
Las decenas de ramos de flores y las velas encendidas alrededor de su tumba, daban testimonio de la fe que muchos salvadoreños y salvadoreñas guardan a Monseñor Óscar Arnulfo Romero, peticiones por escrito, lágrimas y agradecimientos por favores recibidos, llenó el recinto religioso.
«Quien triunfó el domingo (15 de marzo) fue la resistencia del pueblo», dijo el párroco, al exhortarles de la necesidad de articular sus demandas ante el nuevo gobierno que lidera el Presidente Electo Mauricio Funes.
«Les pido a las nuevas autoridades que aprendan a escuchar a su pueblo, para que esta esperanza se pueda capitalizar. Esto se hace a base de educación y organización del pueblo, mediante asambleas populares y crear un fuerte tejido social, de un pueblo que ha sido a lo largo de mucho tiempo, flagelado, mutilado y excluido. Tenemos que recomponer esta historia», predicó.
Los temas sensibles como el agua, minería, medio ambiente, violencia estructural y la canasta básica, son a juicio del padre Rodríguez, los cinco ejes en que deben orientar la agenda de la población.
«Apenas estamos saliendo de las tinieblas que por más de 20 ó 500 años, nos han impuesto, nuestra aspiración debe ser la dignificación de todos, porque somos hijos de la luz, debemos enfrentarnos a la astucia de los que viven en las tinieblas, quienes tienen el poder. Las herramientas que debemos usar son la Biblia, la Constitución de la República y la pluma (medios de comunicación), para denunciar las injusticias», aseguró.
Asimismo, llamó a mantener una fiscalización popular de los fondos y recursos que deja el gobierno saliente en las diversas instituciones que conforman el Estado salvadoreño.
«Es un gran desafío que se nos presenta en este momento, nos han dejado arrodillados y medio muertos por la pobreza extrema, pero tenemos la obligación de retomar nuestra responsabilidad y exigir un mundo de justicia y paz, como predicó Jesucristo», añadió.
El compromiso de Monseñor Romero fue «siempre la vida», reflexiona el Padre Rodríguez, por eso convocó a las comunidades católicas, organizaciones sociales, colegios católicos y la Iglesia misma a comprometerse con una visión preferencial por los pobres.
«Debemos trabajar para terminar con la marginación de la niñez, la juventud y los adultos mayores, a empeñar nuestro esfuerzo por el cambio, como propuso Jesús al ofrecer una sociedad más solidaria y justa, camino que Monseñor Romero decidió seguir, y si no hacemos esto, hemos fracasado», declaró.



