Detenidos por el caso Katia Miranda: de izquierda a derecha, Carlos Miranda, Luis López, Francisco Ramos y Walter Badía. Foto: Diario Co Latino/Franklin Rivera
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
A solo dos semanas para que el caso de Katya Miranda prescriba, el Fiscal General Félix Garrid Safie, en medio de un proceso de reelección, sostiene que la muerte de Katya Miranda se debió a una mala jugada del destino y a un supuesto secuestro frustrado que habría planeado el abuelo de la menor Carlos Miranda.
El caso vuelve a la palestra pública después de casi nueve años de abandono de parte de las autoridades judiciales y fiscales del país con una nueva versión: secuestro y pleito económico.
“Quiero pedirle perdón institucional a la familia, a los salvadoreños por el retraso”, dijo Safie el sábado, en una rueda de prensa organizada para dar los detalles concretos de la nueva hipótesis que sostiene la acusación de secuestro planificado por Carlos Miranda y donde se involucran a otras siete personas más.
“A casi diez años tenemos la solidez jurídica que va hacer justicia… un llamado a los jueces para que nos apoyen”, agregó el jefe Fiscal quien busca la reelección para tres años más.
La nueva hipótesis de la fiscalía es que Carlos Miranda, abuelo de Katya, planeó secuestrar a la niña, con una banda de delincuentes de San Luis La Herradura, liderada por Rafael Antonio Cuenta, alias el “Palo” (quien fuera asesinado en 2005), con el fin de involucrar a Doroteo Maradiaga, persona con la que sostenía un pleito por tierras y dinero.
La noche del 4 de abril de 1999, Katya Miranda, fue sacada por su abuelo del rancho, ubicado en Los Blancos, donde se alojaban para pasar sus vacaciones, y trasladada hacia las afueras de la playa donde sería entregada a la banda de secuestradores. El abuelo la cargaba en sus brazos tapada con una “toalla roja” y planeaba entregarla a sus supuestos captores a 500 metros del rancho donde estaba toda la familia Miranda, revela el testigo clave que nueve años después ha decidido colaborar con la fiscalía.
En el momento de la entrega de la niña, Cuenca, alías “Palo”, al ver a la niña “supuestamente muerta”, por los efectos que pudo haber causado una droga suministrada por el médico Rafael Mandonio Baires, decidió no seguir con el secuestro. El “Palo” decidió no llevarse a la niña y retirarse de la playa junto a otros cuatro hombres más que lo ayudarían.
La decisión obligaría al abuelo Carlos Miranda a crear una escena de violación por lo que se presume “introdujo” algo a la niña, eso habría provocado que Katya reaccionara descubriendo que no estaba muerta por el efecto de la droga y forcejeara con su agresor, en ese lapso se presume ocurrió el asesinato de la niña de 9 años. La escena fue vigilada por sus dos mozos de confianza, por eso algunos lugareños de la playa donde se realizó el crimen, informaron de una pareja sosteniendo relaciones y algunos observado.
Rodolfo Delgado, jefe de la Unidad Elite Contra el Crimen Organizado, aseguró que esta hipótesis se logró construir con la colaboración de un testigo clave, la ayuda del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), y el ex jefe de la División Antinarcóticos de la PNC, Godofredo Miranda, quién era tío de la víctima.
Delgado aseguró que para sostener esta nueva versión se inició un proceso de investigación desde octubre de 2008 y una reconstrucción de todos los hechos que se registraron después del crimen que conmocionó a la población salvadoreña.
Esas indagaciones no solo dejan en puerta el juzgamiento del caso, aunque por un nuevo delito, las irregularidades que de forma “involuntaria” habrían seguido en 1999 los fiscales, jueces y peritos encargados del caso.
“La hipótesis de 1999 se basó en testimonios, muy poca prueba científica. Se enfocaron en los testigos que estaban en la escena del delito que era básicamente toda la familia Miranda, incluyendo a los acusados, en ese momento Carlos y Edwin Miranda”, explica Delgado.
Delgado, incluso, aseveró que las mismas pruebas científicas como la autopsia de la menor no recibieron el tratamiento adecuado ni la lectura para sostener una versión que tuviera credibilidad en los tribunales.
En el 1999, los fiscales sostuvieron que Edwin Miranda abandonó a las dos menores y el abuelo Carlos Miranda aprovechó para abusar y asesinar a Katya Miranda, y que los dos mozos de confianza de la familia habría callado para favorecer a su jefe. Sin embargo, la jueza Mirna Guzmán, no encontró suficientes elementos para condenar a Carlos Miranda y Edwin Miranda y a los dos mozos por los delitos de violación, homicidios, abandono de menor incapaz y encubrimiento, por lo que ordenó exonerarlos por esos delitos.
La versión de Carlos fue inculpar Rodolfo Delgado recuerda que el abuelo de la Katya Miranda trató de impulsar durante todo el proceso que su enemigo Doroteo Maradiaga fue quién contrató a los delincuentes para hacerle daño a la niña en señal de venganza por el pleito de tierras y económico.
Incluso, ahora se sostiene que Carlos Miranda ordenó la contratación de tres hombres para que ofrecieran su versión a los medios de comunicación que seguían el caso.
“El testigo Nicolás Roque declaró contra Doroteo Maradiaga y contra Rafael Antonio Cuenca, y señalo que estás personas habían cometido el asesinato de Katya Miranda, sin embargo, cuando él llega a declarar en el anticipo de pruebas solicitado, se retracta y dice que fue Carlos Miranda quién pago para decir eso”, indica Delgado. Esas declaraciones abonaron a las contradicciones de las que se llenó el proceso, porque eran contradicciones de los testigos externos e internos.
Incluso, los fiscales se enfrascaron en desvirtuar esta hipótesis y buscar la verdad con ella, para sostener la acusación de que Carlos Miranda la había violado y asesinado.
El jefe de la Unidad Elite Contra el Crimen, explicó que el pleito entre Carlos Miranda y Doroteo Maradiaga se desató por una deuda monetaria.
Zulema Miranda Estévez, sobrina de Carlos Miranda, le prestó 500 mil colones a Doroteo Maradiaga, quién en garantía ofertó unos terrenos donde funcionaba “Pato Canales”, y la sobrina al ver que Maradiaga no le cancelaba la deuda le pidió a su tío (Carlos) cobrarla en efectivo o con los terrenos.
Carlos Miranda buscó que Maradiaga le cancelara la deuda con la entrega de las tierras, pero, este último se negó y contrató abogado para seguir con el pleito legal, la medida no habría sido del agrado del abuelo de Katya por lo que habría planificado el secuestro para inculpar a Maradiaga.
Miranda habría contratado a varias personas para ejecutar el secuestro, incluso un médico de Zacatecoluca, identificado como Rafael Mandonio Baires, quién además de suministrar una droga a Katya proporcionaría la casa de cautiverio en la ciudad de San Miguel.



