Luis Romero Pineda
Mauricio Funes, presidente electo de El Salvador, prometió construir un gobierno de unidad nacional, con vocación de justicia y solidaridad y con una opción preferencial por los pobres y la clase media.
Lejos de arremeter contra la campaña sucia de la derecha, Funes aseguró perdonar los ataques personales que se lanzaron contra él e invitó a ARENA a formar una oposición constructiva. Para Funes, la victoria no es de él, sino del pueblo salvadoreño.
“Ahora es la hora de mi turno/ el turno del ofendido por años silencioso/a pesar de los gritos”, lee un verso de Roque Dalton que citó Mauricio Funes durante su discurso de celebración.
En la noche, que calificó como la más feliz de su vida, Funes aseguró que la tarea de reconstruir el país significa la misión más importante de la historia de El Salvador.
“A partir del 1° de Junio comenzamos nuestro primer gobierno de unidad nacional”, sostuvo, quien se convertirá en el primer gobernante de izquierda en la historia del país.
A su vez, Funes considera que los resultados de la elección son producto de “los anhelos y los sueños trazados” por todos aquellos que se decidieron por la esperanza sobre el miedo, aunque fue claro al decir que también gobernará para aquellos que no votaron por él.
Funes aprovechó para aseverar que “somos, hoy sí, la primera fuerza política”, aludiendo a su partido, el FMLN, al que se unió hace unos pocos meses. Agradeció a la “valentía” de la dirigencia y la militancia efemelenista y a los asesores argentinos y brasileños que colaboraron con la campaña del izquierdista. El FMLN y Funes invirtieron en publicidad más que en otras elecciones y los ha llevado, junto a la voluntad de los salvadoreños, a ser gobierno por una ventaja de un poco más del dos por ciento sobre el derechista ARENA.
El próximo mandatario salvadoreño afirmó que su administración será guiada por valores democráticos y progresistas que lo llevarán a concretar “la oportunidad de los que creemos en la justicia social y la solidaridad”. “Ahora es el turno del ofendido”, indicó Funes. Su presidencia la dedica al arzobispo Monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado por escuadrones de la muerte en el año de 1980.
También pidió a ARENA “gobernar juntos para hacer posible un gobierno de unidad nacional”. Para Funes, no es momento de rencores y revanchas sino de entendimientos políticos para sacar adelante a un país sumido en la violencia y en la pobreza.



