Jartum/dpa
El presidente de Sudán, Omar al Bashir, apostó hoy por la solidaridad de los países árabes y africanos en respuesta a la orden de detención que la Corte Penal Internacional (CPI) había emitido la víspera contra él por supuestos crímenes de guerra y de lesa humanidad.
"Hay algunos países que intentan controlar los recursos del continente (africano)", dijo Al Bashir en un discurso ante el gabinete en Jartum.
Sin embargo, prometió que su país responderá "de forma prudente" a la orden de arresto y no tomará ninguna decisión que comprometa las conversaciones de paz entre el gobierno y los grupos rebeldes en Darfur. La decisión de la CPI "está dirigida no sólo contra Sudán, sino contra todos los países que rechazan los dictados" de ésta, aseguró el general.
Después de pronunciar su discurso, que fue transmitido por la televisión estatal, el presidente se juntó con miles de simpatizantes que se habían congregado nuevamente en las calles de Jartum para protestar contra la decisión de la corte de la Haya. Al Bashir bailó con los manifestantes riéndose y agitando su característico bastón.
"Somos leones", dijo el presidente sudanés, acompañado de sus seguidores. "Rechazaremos el colonialismo", añadió, y lanzó la pregunta de por qué lo acusan a él "mientras Israel ataca impunemente la Franja de Gaza". Además, defendió su decisión, adoptada nada más conocer la orden de detención emitida por la CPI, de retirar a diez organizaciones de ayuda internacionales el permiso para realizar labores humanitarias en el norte del país por considerarlas "instrumentos del colonialismo".
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, considera que la evolución de los acontecimientos supone "un duro golpe para los servicios de ayuda, tan importanes en Darfur". Así, instó al gobierno sudanés a retractarse. "Si se retira a Oxfam el permiso de trabajo, afectará a más de 600.000 personas a las que apoyamos diariamente con ayuda humanitaria y al desarrollo", dijo la directora de la organización, Penny Lawrence. Antes de la esperada emisión de la orden de arresto, Jartum instó a marcharse de Sudán a 70 trabajadores de Médicos sin Fronteras.
Por otro lado, el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel d'Escoto Brockmann, condenó el dictamen de la CPI ya que, en su opinión, "es más una decisión motivada por consideraciones políticas que realmente por la búsqueda de avanzar en la causa de la justicia en el mundo".
Según dijo, es "absurdo" ignorar los llamamientos de la Unión Africana para que no se emitiera la orden. "Para encontrar la paz que estamos buscando, es importante empezar por procesar a las personas de las naciones poderosas, no de las pequeñas", afirmó.
Mientras tanto, la Unión Africana realizó hoy una sesión extraordinaria sobre la orden de detención, en la que decidió enviar una delegación a las Naciones Unidas para apelar por una suspensión de un año de la decisión.
También la ministra sudafricana del Exterior, Nkosazana Dlamini- Zuma, señaló hoy en un comunicado que su país está de acuerdo con la UA en que "la decisión es lamentable porque influye negativamente en el actual proceso de paz de Sudán".
La CPI emitió el miércoles una orden de captura contra Al Bashir por considerar al presidente sudanés responsable de asesinatos, violaciones, torturas y ataques a civiles en la región de Darfur, en el oeste de Sudán.



