A estas alturas de la campaña electoral, quienes le dieron el beneficio de la duda a Arturo Zablah, en cuanto que es diferente a los tradicionales líderes o militantes del partido ARENA, seguramente ya no se lo creen.
Cuando Zablah creó la “Alianza por el cambio”, logró atraer a muchos, inclusive gente de izquierda, en parte, porque algunos de los puntos del documento eran parte de las inquietudes de muchos y muchas salvadoreñas cansadas de los cuatro gobiernos areneros.
Esos planteamientos, habían tenido una base de sustentación: las innumerables críticas que Zablah hizo a la derecha, principalmente a la cúpula y a los gobiernos de ARENA, por cierto, a través de la Entrevista Al Día, cuando fue dirigida por Mauricio Funes, hoy candidato a la Presidencia del FMLN.
Es decir, los planteamientos de Zablah seguramente tuvieron en algún eco, inclusive, aún siendo parte de la fórmula presidencial del partido ARENA, mas de alguno creyó que su incorporación al partido que más criticó, permitiría hablar de “una nueva derecha” en el partido de gobierno.
Obviamente, quienes así lo creyeron se equivocaron, en primer, lugar, porque Zablah no representa ninguna nueva derecha, y porque las directrices de la desteñida “Alianza por el Cambio” es más incolora que nunca.
Y es que no puede representar a ninguna nueva derecha, cuando utiliza las armas más viles de la derecha escuadronera, como la Cruzada Pro Paz y Trabajo, cuando han hecho del miedo y el terror, la principal arma de propaganda contra Mauricio Funes y el FMLN.
Esta semana, por ejemplo, recibimos los mensajes que el señor Zablah ha mandado a cientos de empleados públicos, en los que los atemoriza, para obligarlos a dar el voto por ARENA.
“Que no te quede la menor duda que el FMLN de llegar al poder tendrá que pagar la enorme deuda que ha adquirido con muchas personas y utilizará las plazas de gobierno como moneda de cambio.
Muy probablemente sea la plaza que tú tienes, la que está en la mente de muchos de sus dirigentes”, dice parte del mensaje calzado por Zablah y su compañero de fórmula.
Más adelante dice: “Como puedes ver, esta vez no se trata de cambiar un presidente o castigar a un partido político con el voto, sino de salir a defender la forma de vida a la que estás acostumbrado y el futuro que quieres para tus hijos”.
Si Zablah utiliza la mentira, el miedo y el terror para atraer el voto del empleado público, no sólo significa que por si mismo es incapaz de atraer adeptos, sino que es parte de la maquinaria sucia y obsoleta que representa la derecha recalcitrante salvadoreña.



