René Alas
Desde hace bastante tiempo, los psicólogos han estudiado el poder paralizante del miedo y seguramente muchos de nosotros lo hemos experimentado de algún modo en nuestra vida. El miedo anula, bloquea, no permite discernir las situaciones en su justa dimensión y las reacciones carecen de congruencia con la realidad.
El miedo ha sido, en todas las épocas, uno de los instrumentos de dominación más eficaces y contundentes. Quien inspira temor a otras personas tiene en sus manos, por lo general, un arma perversamente poderosa, que le permite imponer su voluntad sin generar resistencias u oposiciones. Las relaciones entre los seres humanos han estado regidas, a lo largo de la historia, por dos impulsos o movimientos contradictorios del espíritu humano: el de la libertad, que hace crecer, y el del miedo, que frena y paraliza.
En este sentido ha sido muy famosa, en nuestra cultura, la presencia del famoso “coco” para lograr manipular a los niños. Nadie ha podido ver al dichoso coco o el “viejito” y sin embargo, los seguimos utilizando para asustar, inhibir o manipular a nuestros infantes y así lograr que se “duerman” como nos quieren dormir a nosotros o para que se estén quietos, como nos quieren inhibir a nosotros en las elecciones de marzo.
En el caso de la famosa tira cómica Scooby Doo todos los episodios tratan sobre fantasmas, pero lo más interesante de la trama es que al final del episodio ningún fantasma es tal, pues resultan ser siempre SUJETOS QUE SE QUIEREN APODERAR DE ALGÚN BIEN MATERIAL, COMO TESOROS, PROPIEDADES, DINERO, ETC. (en nuestro caso, el gobierno es ese bien) Y para apoderarse de esos tesoros, NECESITAN “ASUSTAR” a otros con el fin de dominarlos y alejarlos y así lograr que estos “voten por”, “a favor de” o “en contra de”.
El miedo, por tanto, es muy concreto, y por consiguiente muy lógico, es en este sentido el sentimiento de amenaza real que ocurre en un espacio y tiempo concretos; es cuando vemos afectadas nuestras vidas en un momento específico que tiene principio y fin, por ejemplo cuando somos víctimas de un asalto a mano armada o cuando somos víctimas de un sismo pero que tarde o temprano saldremos de él. El miedo, como dicen algunos psicólogos no es lo mismo que la angustia debido a que una persona puede vivir permanentemente con la sensación de amenaza o angustia toda una vida, no así el miedo que es más concreto y coyuntural.
Así, de acuerdo con lo anterior, el partido ARENA y el gobierno, han sabido manejar muy bien el concepto de angustia en mayor medida que el concepto de miedo.
Por ejemplo, la gente experimenta amenaza real (miedo) a su vida en las calles frente a la delincuencia; en los buses cuando son asaltados a mano armada; cuando son extorsionados, amenazados por las pandillas, o cuando los hospitales públicos no sanan la terrible infección de un hijo enfermo por falta de medicamentos, etc. pero esta condición no ha sido capaz de afectar su intención de voto de manera sustancial.
Sin embargo, la angustia, la cual no está necesariamente relacionada con la supervivencia si ha sido capaz de influenciar a la gente a votar por ARENA y a dejar de votar en anteriores elecciones por el FMLN, el cual no ha podido contrarrestar dicha situación, situación que se muestra por primera vez con claros signos de ser diferente.
Esto quiere decir que las cosas que verdaderamente le pueden quitar la vida a las personas como son: la inseguridad ciudadana, la violencia social, llámese delincuencia común, pobreza extrema, hambre, falta de medicamentos en los hospitales públicos, desnutrición, enfermedades recurrentes y prevenibles (dengue, rotavirus, etc.) las ha estado provocando, manteniendo y consintiendo el partido ARENA y el gobierno, no solo voluntariamente, sino, deliberadamente para mantener un sistema a favor de intereses particulares.
Por otra parte, las cosas relativas a provocar angustia en la población pero que no necesariamente le quitarán la vida se le han estado atribuyendo al partido FMLN, estas cosas serían: la pérdida de la libertad, un estado socialista, la mentira, el pasado guerrillero de sus dirigentes, el cierre de medios de comunicación, la cancelación del TLC con los EE.UU., el retiro del dólar, etc. Lo interesante de esto es, que a pesar de que todas estas cosas no atentan contra la vida de las personas, si han logrado influir en su decisión electoral. HE AQUÍ UN EJEMPLO DEL PESO DE LA MANIPULACIÓN DEL CONCEPTO DEL MIEDO.
El miedo era una de las armas de que se valían los gobernantes despóticos o autoritarios de antiguas épocas para silenciar toda voz opositora y mantener sojuzgados a sus pueblos, ahora se sigue practicando pero para manipular su intención de voto. Eran los tiempos en que proliferaban en América Latina las dictaduras cerradas y hegemónicas, con exponentes tan legendarios y paradigmáticos como Trujillo, Somoza, Pinochet, Hernández Martínez y otros por mencionar sólo a algunos entre los más notorios.
El miedo político tiene, de esa manera, un claro efecto inhibitorio: anula toda actitud de rebeldía o de disconformidad. Más aún: destruye todo vestigio de creatividad individual y social, toda expresión de disenso. El miedo, en definitiva, asesina el futuro, pues es sabido que sólo el discurso racional y libre de condicionamientos conduce a la creatividad social y política proyectada hacia el porvenir.
La última conclusión en cuanto al miedo, en este sentido, es que quien usa semejante recurso se convierte en el principal exponente de su mismo miedo. El que infunde miedo es por que está lleno de miedo.



