Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino
La polvorienta y desafiante inclinación de la calle principal de la Colonia Gallegos permite contemplar la angustiosa panorámica de más de 500 familias de la Comunidad Santa Carlota, cuyas casas se encuentran sobre cárcavas debido a la filtración de agua.
Enclavadas en el antiguo Barrio San Jacinto, de San Salvador, la Comunidad Santa Carlota y la Florida esperan que la carta que entreguen esta mañana al Ministro de Obras Públicas (MOP), Jorge Nieto, provoque la construcción de obras de mitigación.
Gregorio Ramírez, técnico del Grupo de Gestión Ecológica de la UNES, afirmó que es preciso la construcción de gaviones y la instalación de un sistema de drenaje que evacue el agua que pasa por debajo de las casas.
“La residentes vienen demandando esta obra desde hace 14 años o más, lo hicieron también, con la Alcaldía de San Salvador, pero las dimensiones de la obra, necesitan una inversión millonaria, deberá ser el MOP que cuenta con maquinaria y fondos”, explicó.
Concepción Martínez, desafiando el difícil camino, pudo observar como se encuentra el estado de su hogar, desde el otro lado del río Acelhuate.
La angustia se apodera de su voz y clama por una ayuda urgente.
“Vivo desde hace 50 años aquí, he criado hijos y nietos, esto antes era como un cantón en San Salvador lleno de árboles y todo, hoy todo está pelado, nos afligimos, no podemos esperar otro invierno porque el río crece y el agua que baja de lo alto de la (calle) Ramón Belloso y Lara nos pone en peligro”, dijo.
Salvador Guzmán, presidente de la ADESCO, afirmó que la deforestación de la parte alta del río Acelhuate y el agua que corre por la quebrada de El Padre mantiene en zozobra a la comunidad.
“Estamos muy preocupados, porque esa casa humilde es lo único que tenemos y el terreno va cediendo por la erosión que hace el agua y se forma la cárcava por los deslaves de tierra; no creo que podamos resistir otro invierno sin estas obras, estamos casi al aire”, describió.
La petición de la comunidad es la construcción de gaviones, con una longitud aproximadamente cien metros de largo y cuatro de alto, a fin de evitar el golpe del río cuando se crece con las lluvias.
Además, la instalación de tubería para el agua lluvia de la parte alta de San Salvador.
“Hace cuatro años, el MOP realizó un estudio y construyeron unos gaviones que dijeron, habían detenido el mar en Brasil, pero no resultó, ese invierno les dio vuelta, porque eran muy bajos, por eso pedimos una buena altura”, reconoció Guzmán.
Para Rosendo Ábrego, secretario de la ADESCO, es importante que después de más de una década de solicitar estas obras de mitigación, el gobierno central actúe para no lamentar las muertes a futuro.
“Las obras tienen que ser ya, porque el invierno se nos viene, y nos vamos a ver enfrentados a los deslaves por la lluvia, esto nos va a provocar derrumbes y estaremos en riesgo de perder la vida, se debe hacer algo”, sostuvo.



