Archivo     |   Búsqueda

DiarioCoLatino.com
El Salvador, Viernes 25 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:35 h.

Miércoles, 18 de Febrero de 2009 / 10:12 h

Debilidad de Ávila, fortaleza de Funes

  Versión para Imprimir

Mariano Ramírez

Finalmente, como muchos habíamos anticipado, el candidato Rodrigo Ávila se negó a debatir con su contrincante Mauricio Funes. Las tintas se han cargado en la metodología –Arena quería debate de fórmulas, un absurdo marca mundial que la gran prensa se ha cuidado de no subrayar.

Un debate es algo serio, no puede ser otro vehículo más de una estrategia de campaña. Los medios locales se han acostumbrado a aceptar mansamente y en silencio las arbitrariedades de gobiernos y partido autocráticos, pero CNN no tiene ningún compromiso con la pauta ni con servicios al Estado que dejan jugosas ganancias.

De manera que la más prestigiosa cadena mundial de noticias puso límites y trajo la realidad a un campo político dominado por la ficción. Le dijo no a la voluntad autocrática arenera. Le dijo que el mundo tiene reglas de juego civilizadas que se respetan.

Pero el tema central no está en la metodología. Que el debate no se haya realizado encuentra su causa en una debilidad de Rodrigo Ávila que se ha hecho, ahora, manifiesta. Esa debilidad no está en el terreno cognitivo. Es decir, no surge de la menor capacidad de Ávila para sostener un debate ante una persona que luce más inteligente y que así es percibido por la inmensa mayoría de los salvadoreños, incluidos los propios areneros. No es sólo, objetivamente, que Funes esté mejor preparado, que conozca más profundamente los problemas y soluciones, que esté más familiarizado con la realidad que el pobre Ávila. No.

La debilidad que impide a Ávila debatir con su adversario es psicológica. Ha adquirido forma de cobardía. Él cree que es inferior a su contrincante, lo acepta. Acepta que se expresa mal, que es menos inteligente y que no va a soportar tal vergüenza ante las cámaras de televisión, en un debate en vivo. El ha aceptado en su psiquis todo eso y lo ha hecho realidad al negarse a debatir.

Por esta causa, el hecho de que no haya debate es serio. Porque nos ha mostrado una personalidad débil, curiosamente débil y hasta temerosa. Digo que es curioso porque es un hombre que ha llegado a ser el candidato presidencial de un partido que hace 20 años que está en el poder y que constituye una de las derechas más consolidadas del Latinoamérica.

¿Cómo ha logrado llegar a ese sitio un hombre débil, sin carácter? Sólo encuentro una explicación: sabe eludir la confrontación; sabe eludir el conflicto; sabe eludir el choque. Sabe decir que si. Ante el poder dice siempre si. Esto alumbra otra reflexión que responde a otra pregunta: ¿Quién conocía esa debilidad de Ávila, debilidad casi adolescente, que se ampara tras la figura “paterna” de Zablah y las faldas de su esposa, según vemos en la publicidad arenera?

Quien conocía bien las características de la personalidad débil de Ávila era su mentor, Tony Saca. Saca –hombre de carácter, audaz, ambicioso- necesitaba una figura dominable para su sucesión. Ese suele ser un error permanente de los líderes: elegir sucesores débiles que no les hagan frente, que no se independicen de sus órdenes cuando estén al mando del barco.

La debilidad y dependencia de Ávila también contrasta con la fortaleza e independencia de Mauricio Funes. No digo nada que no hayan advertido los analistas y el propio pueblo. Además, así está jugada la campaña electoral. Arena muestra a Arena y el FMLN muestra a Funes, que es su carta de triunfo. El ex periodista ya mostró su fuerte carácter cuando ejercía su profesión y resistió las presiones y hasta las tentaciones monetarias del poder. Y lo volvió a mostrar cuando impuso la salida de Salvador Arias de las listas de candidatos. Funes tiene carácter, reconocen los encuestadores que auscultan a la sociedad.

Todo esto lleva al tema central del liderazgo. La sociedad siempre está ávida de líderes porque sabe –con buen tino- que ellos pueden marcar la diferencia. Un país sin un líder es un país sin rumbo. La elección de Saca fue en ese sentido un error del que deberá arrepentirse, más temprano o más tarde.

Arena, en su decadencia, tras el fracaso de sus gobiernos para construir una sociedad con un capitalismo fuerte y progresista y con umbrales mínimos de dignidad, ha privilegiado una vez más su círculo íntimo en desmedro de los intereses nacionales y del pueblo.

El FMLN ha sido más inteligente, no porque –como dicen algunos obtusos- haya buscado un candidato potable para las grandes mayorías, al que luego dominará con su poderoso aparato. Ha sido inteligente porque ha comprendido la necesidad del país y del pueblo de contar con un nuevo liderazgo. Un líder distinto, diferente, acorde con las mudanzas mundiales y las necesidades locales de la hora.

En síntesis: liderazgo versus aparato político. Un líder versus un partido encerrado en si mismo. Lo nuevo frente a lo viejo. ¿Puede indicar eso, acaso, que Mauricio Funes tenga asegurado el favor de las mayorías? No se puede asegurar. Todo depende de la voluntad que se está forjando en el corazón y la mente del pueblo.

  Versión para Imprimir


Opiniones

18/10:12 | La milonga del ser  René Martínez Pineda

18/10:12 | Los electores no son objetos, son personas con dignidad e inteligencia  Renán Alcides Orellana

18/10:12 | Arzobispo acorde a los nuevos tiempos*  

18/10:12 | Situación de la administración de justicia. Logros, obstáculos y desafíos (II)  Jaime Martínez Ventura



publicidad