Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino
Con el despliegue del primer contingente de 22 observadores, diseminados a lo largo de los 14 departamentos del país, el Jefe Adjunto de la Misión de Observación Electoral-Unión Europea (MOE-UE), José Antonio de Gabriel, anunció el reinicio de la observación electoral presidencial.
De Gabriel consideró que este grupo se convertiría en los “ojos y oídos” del ente observador, para retomar el proceso y contacto con las autoridades electorales, locales, partidos políticos, representantes de la sociedad civil organizada y la población salvadoreña en general.
El funcionario europeo agregó que el contingente aumentará la cantidad de observadores en las próximas semanas para alcanzar la cifra de noventa observadores acreditados por la MOE-UE.
“Todos los observadores de la UE actúan bajo el cumplimiento de un código de conducta regido por los principios de imparcialidad, objetividad y no interferencia en el proceso electoral. Ellos deberán redactar un informe y enviarlo a la sede central, para que nosotros lo demos a conocer públicamente a los medios de comunicación”, explicó.
Sobre las perspectivas del trabajo de la Misión de Observadores, José Antonio De Gabriel aclaró que darán un seguimiento especial al “voto residencial”, por considerar que este instrumento podría resolver muchos problemas de logística electoral actual.
“Vamos a enfocar una serie de objetivos que consideramos importantes. El voto residencial es bueno porque hay que acercar las urnas al votante. Hay megacentros de difícil gestión, muy confusos, donde se realiza mucha actividad política y las distancias son muy grandes, lo que dificulta la llegada a personas con discapacidad, adultos mayores y mujeres que llevan a sus hijos o hijas. Podrá ser un poco más caro, pero es factible”, acotó.
Otra de las recomendaciones con énfasis de la MOE-UE, será la despartidización del Tribunal Supremo Electoral, que le resta la independencia que debe tener un organismo de este tipo, en cualquier país que se denomine democrático.
“Su composición es extremadamente partidaria, y eso puede tener impacto sobre las decisiones trascendentales; no es bueno que decisiones sensibles sean adoptadas con criterios partidistas.
Además, se le unen las enormes lagunas en legislación electoral. Es probable que ya no se necesiten reformas electorales, sino un nuevo Código Electoral”, dijo.



