Fernando Sáenz Lacalle, administrador de la Arquidiócesis de San Salvador, oficia su última misa dominical, en la Catedral Metropolitana. Foto Diario Co Latino/Rosa Campos
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
Lució por última vez su investidura que lo acredita como Arzobispo de San Salvador. Después de ofrecer su última misa dominical en Catedral Metropolitana con ese cargo, repartió abrazos de despedida a la feligresía católica que llenó el santuario.
Sáenz Lacalle, sin embargo, aprovechó su último mensaje para exhortar a la población a ser mas observadores en cuanto a la violencia que azota el país y a los altos índices de homicidios.
“Es un problema dificil, nunca se puede predecir donde habrá violencia, conviene que todos los ciudadanos estén alertas no solo tenemos que esperar que la policía haga su trabajo, también tenemos que ser observadores”, dijo.
Las declaraciones fueron vertidas en referencia a las ultimas estadísticas que indican un promedio de 12 homicidios diarios en el inicio del este año.
Asimismo, agradeció a la feligresía el respaldo, después de mantenerse al frente de la iglesia católica por 14 años, y aseguró que “el Señor fue muy bueno” con él.
El Arzobispo saliente agradeció a todo la comunidad del país por el respaldo desde que asumió al cargo y en especial al arzobispo auxiliar Gregorio Rosa Chávez por “la paciencia” que le tuvo durante esta gestión.
También agradeció a sus colaboradores más cercanos y a la “feligresía de esta Arquidiócesis que me ha alentado con su amor a Dios y a su iglesia”.
Sáenz Lacalle fue investido como Arzobispo de San Salvador el 13 de mayo de 1995, por el Papa Juan Pablo II. Según su currículum, se ordenó como obispo en la Basílica de San Pedro, el 6 de enero de 1985 y posteriormente fungió como obispo auxiliar de Santa Ana, donde también se encargó de la Universidad Católica de El Salvador, ahora UNICAES.
Desde el año pasado, Sáenz Lacalle depuso su cargo por llegar a la edad de los 85 años, edad estipulada por el Vaticano para dejar el cargo.
Este año, el Papa Benedicto XVI, nombró a José Luis Escobar Alas, como nuevo Arzobispo de San Salvador.
Según la información eclesiástica, el 14 de febrero Escobar recibirá el báculo pastoral y se sentará en la silla principal de la iglesia de Catedral Metropolitana, para asumir su nuevo cargo.
“El arzobispo ya nombrado debe presentar ante los consultores de la curia el documento que lo acredita como arzobispo de San Salvador. Una vez realizado este acto de tipo jurídico, entonces yo presido la ceremonia como el administrador apostólico de la Arquidiócesis”, dijo Sáenz Lacalle, en referencia a la ceremonia de traspaso.
El actual Arzobispo informó que a la ceremonia fueron invitados los tres poderes del Estado salvadoreño, para que sean parte de la investidura del nuevo Arzobispo de San Salvador.
Asimismo, harán presencia todos los obispos del país y de Nicaragua, Honduras y Guatemala.
La ceremonia de entrega será sencilla, pero posteriormente se tendrá una eucaristía celebrada con el “pueblo de Dios y la iglesia. Lógicamente lo importante es el nombramiento, aunque quién manda aún, o hasta que se siente el nuevo obispo en el asiento principal, soy yo”, dijo entre bromas Sáenz Lacalle, en su última homilía.
El presidente de la república, Elías Antonio Saca, aseguró ayer que tienen previsto que el viernes se condecore a Monseñor Fernando Sáenz Lacalle, por su trabajo y legado en la Iglesia Católica.
El reconocimiento será entregado en una pequeña ceremonia, según se informó, el alcalde electo Norman Quijano también pidió a la Asamblea Legislativa rendir un homenaje al Arzobispo saliente.



