Rafael Nadal.
Ignacio Naya
Melbourne/dpa
Sólo le faltaba ganar sobre cancha dura, y ya lo hizo. El título en el Abierto de tenis de Australia abrió, ayer, al español Rafael Nadal el camino hacia una gesta que nadie logró desde el australiano Rod Laver en 1969, hacia una nueva dimensión: la conquista del Grand Slam.
«Yo tengo los pies en el suelo», se apresuró a decir, este domingo, el español tras derrotar al suizo Roger Federer por 7-5, 3-6, 7-6 (7-3), 3-6 y 6-2. «Si pensara en el Grand Slam estaría bastante loco».
Sólo dos hombres en toda la historia del tenis lograron encadenar los títulos en una misma temporada en Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open. El estadounidense Don Budge lo logró en 1938 y el australiano Rod Laver en 1962 y 1969. El último fue el único que se logró en la era abierta, que empezó justo un año antes.
Federer parecía hasta a principios del año pasado el hombre destinado a lograrlo. Después de años de hegemonía en el ranking, todos le señalaban en 2008 como el único capaz de repetir la gesta lograda por la alemana Steffi Graf en 1988, el «Golden Slam», es decir, los cuatro grandes más el oro olímpico.
Sin embargo, el suizo no sólo fracasó en el intento, sino que perdió incluso el número uno del mundo ante Nadal, que la pasada temporada ganó Roland Garros, Wimbledon y Juegos Olímpicos.
El español tiene sólo 22 años, cinco menos que Federer, y sólo el estadounidense Jimmy Connors y el sueco Bjorn Borg llegaron a tantas finales en menos tiempo al Grand Slams. El español acumula ocho, de las que ganó seis, y sólo jugó 20 torneos.



