NARRADORA: Había una vez un buen hombre que vivía junto a una carretera. Allí, en un pequeño recodo, vendía unas ricas albóndigas con pan.
HOMBRE: ¡Ricas albóndigas!... Vengan y prueben!... ¡No se arrepentirán!
NARRADORA: El hombre estaba muy ocupado con su pequeño negocio. El tiempo no le alcanzaba para oír radio ni leer los periódicos ni ver la televisión.
HOMBRE: ¡Aquí es un buen lugar, aquí pondré mi anuncio!
NARRADORA: Junto a su pequeña venta de comida, el hombre colocó una gran valla que decía:
HOMBRE: ¡Compren deliciosas albóndigas calientes!
NARRADORA: La gente compraba. Y el negocio iba tan bien que el hombre tuvo que alquilar un terreno más grande para atender a los clientes.
HOMBRE: Hijo, tienes que ayudarme.
NARRADORA: El hombre le pidió a su hijo dejar la Universidad donde estudiaba Ciencias Comerciales para que le ayudara en la venta de albóndigas.
HIJO: Con gusto te ayudo, papá. Pero…
HOMBRE: Pero, ¿qué?
HIJO: Viejo, ¿tú no escuchas la radio ni lees los periódicos?
HOMBRE: No tengo tiempo, hijo…
HIJO: ¡Estamos atravesando una grave crisis económica!
HOMBRE: ¿De veras?
HIJO: La situación es realmente mala, peor no podría estar.
NARRADORA: El padre pensó:
HOMBRE: Mi hijo estudia en la Universidad, lee los diarios, ve televisión y escucha la radio. Debe saber mejor que yo lo que está pasando en el mundo…
NARRADORA: Entonces, el hombre compró menos pan y menos carne. Dejó el alquiler del terreno con el fin de reducir gastos y hasta quitó la valla que anunciaba sus ricas albóndigas con pan.
NARRADORA: Y las ventas fueron disminuyendo más y más… cada día más.
HOMBRE: Tenías razón, hijo mío. Verdaderamente, estamos sufriendo una gran crisis.
LOCUTORA: Moraleja: si piensas que vas a fracasar… sin duda, fracasarás. Aun en los tiempos más difíciles, hay oportunidades esperando por ti. Mucho depende de la actitud positiva con que enfrentes la vida.
BIBLIOGRAFÍA
http://servicios.invertia.com/foros/read.asp?idmen=1017484599



