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Hacía once años que los aficionados salvadoreños no vivían la emoción de un Hexagonal de Norte, Centroamérica y el Caribe. Ahora que la ronda final es inminente, el equipo de Carlos de los Cobos tratará de superar a ese último referente: la Selecta, que buscó su clasificación a Francia 98.
¿Qué ha pasado en más de una década? ¿Son los nuevos seleccionados superiores a los anteriores? ¿Puede lograr esta nueva versión de la escuadra albiazul lo que sus ilustres predecesores no lograron?
La selección de El Salvador que participó en la fase clasificatoria rumbo a Francia 98 es considerada como la mejor de los últimos veinte años. Encabezada por los míticos Raúl Díaz Arce y Mauricio Cienfuegos, El Salvador calificó sin mayores inconvenientes a la ronda final, acompañado por Canadá, tras dejar fuera a Panamá y Cuba.
Ya en la fase final, tras dominar a Canadá y Costa Rica, caer ante México y empatar con Estados Unidos, la Selecta debía derrotar a Jamaica en San Salvador y el pase estaría a la vista. Sin embargo, en uno de esos partidos para olvidar, los cuscatlecos empataron a 2 goles con los caribeños, y esa fue su sentencia: los Reggae Boyz consiguieron el ansiado boleto a Europa.
A pesar de ello, los futbolistas de aquel entonces recuerdan con nostalgia ese equipo dirigido por Milovan D’Joric. Tal es el caso de Ronald Cerritos: «Que yo recuerde, ha sido la única eliminatoria en la que los problemas no fueron un obstáculo para el trabajo. Casi no había nada que incomodara a los jugadores. Hubo mucha tranquilidad, no como en estas otras en las que he estado».
A partir de ese momento, el fútbol salvadoreño fue en descenso. El representativo nacional fue incapaz de calificar al Hexagonal rumbo a Corea/Japón 2002 y Alemania 2006. La talentosa generación del 98 fue desapareciendo, con el mal sabor de boca de no poder volver a ser protagonistas.
Cuando Carlos de los Cobos tomó al equipo en 2006, la confianza estaba en su punto más bajo.
Díaz Arce, ya para entonces retirado, consideraba: «Por momentos todavía estamos con aquella mentalidad de hace 30 o 40 años: el balón se mueve con mucha lentitud, no hay cambio de ritmo, no hay quién sorprenda. Todo es al pelotazo, sabiendo que no se tienen jugadores con altura».
Con un equipo casi sin figuras, El Salvador partía como víctima propicia ante Panamá. Sería la primera vez que el equipo no llegaría ni siquiera a la ronda semifinal. Pero los jóvenes talentos en los que confió el técnico mexicano respondieron.
Eliminaron a los canaleros y retomaron una confianza que les permitió atravesar sin problemas la ronda semifinal eliminando a Haití y Surinam.



