Cientos de correligionarios y simpatizantes del FMLN participan del carnaval en Ciudad Arce, La Libertad, por el triunfo electoral del partido. Foto Diario Co Latino
Luis Romero Pineda
Casi una semana después que el FMLN se convirtiese en la primera fuerza política de El Salvador, aún cuando perdía el poder en el gobierno municipal capitalino, Silvio Rodríguez se escuchaba en algunos de los automóviles que conforman la “caravana de la esperanza”, mientras esta se dirigía al occidente del país. Cantaba, en una de sus canciones, “un eternizador de dioses del ocaso”.
Al fondo del paisaje, lejos de las sirenas y la velocidad, descansaban el volcán de Izalco, el Cerro Verde y el volcán Ilamatepec y el atardecer. El ocaso los había convertido en siluetas negras que se anteponían ante los colores hermosos de aquello que anuncia el comienzo de la noche, aquello que despide al sol, los había convertido en sombras que ya nadie movería de ahí.
Mauricio Funes, candidato presidencial por el FMLN, visitó Ciudad Arce, el pasado sábado 24 de enero, para celebrar la victoria de José Contreras, alcalde electo de ese municipio. Luego, se trasladó a las calles de San Salvador para formar parte de un “carnaval de la victoria” donde él y sus autoridades se presentaron, una vez más, como la primera fuerza política de El Salvador y pidieron, a los miles de asistentes, levantar cabeza para las elecciones presidenciales.
A veces, no se llama así. Mauricio Funes suele ascenderla a “caravana de la victoria”, lo que le otorga cierto grado de posible infalibilidad a las giras. Lo cierto es que a la caravana de la esperanza ya la esperaban en las afueras de Ciudad Arce. La gente caminaba y se dirigía hacia el parque donde ya se había montado el escenario frente a cientos de personas. Los jóvenes de cargo de la batucada ya calentaban brazos y muñecas. José Contreras, electo en las pasadas elecciones municipales como nuevo alcalde de Ciudad Arce, se hallaba ya en la tarima. Funes aclaraba, desde un principio, “esta noche no es mía”. No obstante, aprovechó la invitación de Contreras para pronunciar un discurso alusivo a lo que él considera un augurio de una victoria presidencial en marzo de este año.
“Ellos no lo quieren ver así porque no les conviene”, señalaba el candidato, refiriéndose a que ARENA ya no se puede presentar como la primera fuerza política de El Salvador, luego que el FMLN llegara a 35 diputados en la asamblea legislativa, a 96 consejos municipales y obtuviera, a nivel nacional, casi 100,000 votos más que el partido oficial. Sin embargo, con aire vehemente, Funes habló de triplicar esa ventaja. Incluso más. Existe, para él una necesidad de “triplicar esa cantidad. 300,000 o 400,000 votos más que los vamos a alcanzar”. A pesar de ser el candidato presidencial por la fuerza política que ha obtenido más votos en las pasadas elecciones, Funes sostiene que no está “embrutecido por la victoria” sino que “estamos felices por haber sacado más votos a nivel nacional”.
El mensaje de uno de los políticos más populares de El Salvador no se vio condicionado a llegar únicamente a los simpatizantes de la izquierda en El Salvador. Funes invitó a los miembros del PDC, CD, PCN y a los “descontentos y cansados con la dirección de ARENA” para trabajar juntos para hacer posible la victoria. Según Funes, esa victoria “tiene espacio y nuestros corazones son suficientemente grandes para albergarlos”. El ex entrevistador de televisión considera que él es el único candidato presidencial capaz de hacer los cambios en el país, algo así como lo que decía Arturo Zablah, candidato a vicepresidente por ARENA, en una entrevista de televisión meses atrás.
También le prometió algo al nuevo alcalde de Ciudad Arce: ganar la presidencia. “Yo le hago una promesa, yo voy a ganar la elección presidencial para gobernar con usted”, vociferaba un enérgico Funes, encendiendo los ánimos de sus simpatizantes en el municipio perteneciente al departamento de La Libertad.
En San Salvador, Vanda Pignato esperaba a Mauricio Funes quien desviaría la caravana para ir a buscar a su esposa. No iría sin ella al carnaval.
Un carnaval que, por cierto, ya estaba lleno. Miles de personas se hallaban bailando y gritando frente al Banco Central de Reserva en los alrededores del centro de gobierno. Todos de rojo. Raquel María Farah, una joven de veinte años, alzaba su mano para hacer la “V” de la victoria y sonreía, brindando al espectáculo su belleza de mujer con una sonrisa que cautiva, con sus ojos café- que con la luz parecerían tener un poco de verde- y su rostro bronceado debido a su retorno al país. Se lamentaba por no haber ido de rojo, así que alzaba el brazo donde había colocado una pulsera que leía “Mauricio Presidente”. Se hallaba en medio de la multitudinaria presencia roja que se alargaba por más de tres cuadras y no se podía contar el número de presentes.
Era “el carnaval de la victoria”. En declaraciones a Diario Co Latino, Funes aseguró que “tenemos mucho que celebrar. Estamos en la construcción de una nueva etapa para el país. El FMLN se ha convertido en la primera fuerza política nacional; por lo tanto, eso nos coloca con mayores posibilidades de ganar la próxima elección presidencial”.
La máxima dirigencia se hallaba sobre la tarima. Decenas de alcaldes en funciones y electos y diputados, venidos desde todo el país, aplaudían y eran aupados por todas las personas de la multitud. Niños, niñas y adultos en general cantaban el himno del partido y gozaban en la capital, donde hace unos días hubo dolor por haber perdido un bastión y un símbolo de poder. El FMLN ahora rebozaba de alegría al ritmo de la música.
Los dirigentes, por su parte, dieron sus mensajes. Algunos meramente estadísticos. Otros esperanzadores y otros que se hallaban en contradicción con la posición del candidato presidencial y con los resultados del Tribunal Supremo Electoral, como lo fue la posición de Salvador Sánchez Cerén, candidato a la vicepresidencia por el FMLN, al decir que “el gobierno (municipal) de Norman Quijano es un gobierno ilegítimo”. Sánchez Cerén también se quejó de la campaña millonaria a la cual se enfrentan, y la calificó de ser una campaña de “mentira y engaño”. Para Sánchez Cerén, recuperar alcaldías- como Izalco- significa “rescatar los derechos que se han perdido” durante las administraciones areneras, como los derechos del pueblo indígena.
La alcaldesa Violeta Menjívar fue contundente. “No se hagan ilusiones los señores de ARENA. San Salvador está de pie y está ya en la ruta victoriosa”, aconsejaba Menjívar. Medardo González, secretario general del partido, dio a conocer los resultados: el FMLN aumentó su caudal de votos. 96 gobiernos municipales y 35 puestos en la Asamblea Legislativa; es decir, el 37% de las alcaldías en El Salvador y el 42% de presencia en la asamblea.
La valla roja de la dirigencia del FMLN dio paso a dos vestidos de blanco: Mauricio Funes y su esposa, Vanda. “ARENA no tiene nada que celebrar porque fue derrotada en todo el país, señor Ávila, entro con cien mil votos más que los que tiene su partido a la segunda etapa de la campaña”, hacía ver Funes. De llegar a ganar la elección presidencial, el candidato asegura que será un mandatario que concertará y, haciendo un llamado al alcalde electo Norman Quijano, “trabajará de la mano conmigo y con nuestros alcaldes del área metropolitana”.
Funes reconoce que la fórmula presidencial del FMLN no es nada sin el pueblo salvadoreño, por lo que pidió a la concurrencia rechazar al partido en el gobierno y así ayudar a derrotarlo. Funes siguió con sus mensajes.
“Presidente Saca, vaya empacando sus cosas, pero que no se haga ilusiones el señor Ávila… Voy a ganar las próximas elecciones presidenciales”.



