Ramón D. Rivas
«Hay que decirle al mundo que somos un pueblo democrático, que creemos en las elecciones, que creemos en el pueblo». Estas fueron las palabras de Salvador Sánchez Cerén, candidato a la vicepresidencia de la República por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, el pasado domingo en Ilobasco ante un radiante sol y en un concurrido parque central en donde la multitud a viva voz decía: «¡Viva Mauricio Funes!, ¡Viva el FMLN!».
En Ilobasco, la ciudad y su gobierno municipal se ha caracterizado por un desmedido sentido gobiernista. Y es que por más de sesenta años un selecto grupo de sacerdotes, primero de la Congregación de la Misión, mejor conocidos como “los paulinos”, y desde hace unos diez años por sacerdotes del clero de la diócesis de San Vicente, han hecho de la religión un medio de defensa contra lo que no quieren oír ni ver.
Muchos campesinos recuerdan aún con orgullo a Monseñor Pedro Arnoldo Aparicio, quien bajo el lema de “defender la patria del comunismo” entregó a “los caballeros de Cristo Rey”, a las estructuras militares del gobierno.
Es desde entonces, que el municipio, la religión determina el hacer y pensar de muchos, y las estructuras organizativas creadas por la misma Iglesia refuerzan el accionar de mucha gente. Pero el domingo recién pasado sucedió en la ciudad algo que dejó perplejos a muchos.
A las diez de la mañana, en medio de la multitud y en pleno mercado, Sánchez Cerén, su esposa, el candidato a la alcaldía de Ilobasco, el profesor Pablo César de León y el coronel retirado Rolando Roberto Brizuela, seguidos ya por una multitud se abrían paso entre la gente que se acercaba al candidato para darle la mano. «¡Viva el FMLN!» gritó un hombre que vendía atados de dulce. Alguien dijo que la gente esperaba a Sánchez Cerén, en el parque obligando a la comitiva a dirigirse hacia allá. Según parece el plan solo era visitar a la gente del mercado.
Mientras tanto, en el parque, el equipo de apoyo del Frente en Ilobasco se las ideaba para instalar el sonido pues el alcalde arenero Eliseo Castellanos había, —según decía la gente— ordenado cortar el suministro eléctrico.
Ya en el parque se unió el candidato a diputado por el Frente en cabañas, Antonio Chavarría. Primero habló Pablo César, luego el coronel Brizuela, para después oír a quien tanto esperaban; Salvador Sánchez Cerén. En concreto, Pablo César se comprometió en hacer de la alcaldía una casa del pueblo y dijo: “Necesitamos desarrollo, en las comunidades y en las colonias.
La colonias están totalmente abandonadas. Se preguntó: “¿Hacia dónde se van los tres millones de dólares que se destinan, año con año, a la alcaldía y que son para ayudar a la gente del campo y de la ciudad?”. Y finalizó: “Ilobasco es como un gigante que estaba dormido pero que está despertando”.
El coronel Brizuela dijo a la multitud: “Muchos elementos de la fuerza armada se han unido a Mauricio Funes. El cambio es necesario y es fundamental, el pueblo ya no tiene miedo. ¿Cómo es posible que Arena les siga mintiendo?” Y continuó: “Una señora del mercado me dijo: es que los políticos nos mienten. Y yo, le dije: Señora, quién le ha estado mintiendo durante 20 años es Arena, Es que en todo ese tiempo el pueblo no ha tenido la oportunidad de gobernar.
¿Cómo es posible que el pueblo de Ilobasco se esté dejando comprar la voluntad para ir a votar el 18 de enero? Hasta le han regalado un vehículo al padre de la iglesia para que pase repitiendo que el alcalde es bueno… Ese pisto con el que se compró ese vehículo salió de la alcaldía y es del pueblo de Ilobasco.
¿Cómo es posible que el pueblo está viendo todos los días cómo las máquinas de la alcaldía salen a terracear terrenos propios para luego ser vendidos?”. El militar dijo: “Por eso, porque los gobiernos de Arena no han manejado con transparencia los fondos del pueblo, la reserva de la Fuerza Armada ha comprendido, ha razonado, y se ha sumado a Mauricio Funes y a Salvador Sánchez Cerén”.
Y continuó su discurso ante los aplausos: “Es a Ilobasco y al pueblo salvadoreño que le quiero decir lo que la reserva dijo ayer después de una reunión en la que llegaron algunos alcaldes de Arena para hablar con ellos. La respuesta de la reserva fue que jamás vamos creer en Arena... Todos los mensajes que escuchen este día llévenlos a su municipio, a su cantón, y díganle a la gente que aquí les han venido a hablar la verdad. Díganme si no es cierto lo del pickup, díganme si no es cierto lo de las máquinas. Ustedes vayan a contárselo a sus vecinos y díganles: ¡Despierte amigo!.
Ya no podemos permitir que Arena siga derrochando el dinero del pueblo en benéfico de unos pocos”. Salvador Sánchez Cerén finalizó el encuentro diciendo: “Comenzamos a recorrer las calles de Ilobasco y a medida que caminábamos se fue concentrando la gente. Ya la decisión del pueblo está tomada. Los que todavía dudan son pocos. Agradezco a todos los salvadoreños que residen en Estados Unidos, Canadá y Australia que han venido para hacer realidad ese cambio tan esperado por muchos años.
No se puede hablar de cambio en El Salvador, sin pensar en nuestras humildes familias campesinas que se vieron obligadas a que sus hijos salieran del país porque no encontraron empleo… Y ahora, esos salvadoreños son los que mantienen la economía, son los que mandan dinero, pero ese dinero no llega para mejorar el país, ese dinero siempre queda en manos de los grupos poderosos.
Hemos hablado por más de un año con los campesinos, en reuniones, en los caseríos, en los cantones. Recientemente estuve en Chalatenango, en la Ubicación II, y me encontré un señor y me estrechó la mano y me dijo: “Mire, yo quiero decirle que soy un campesino, con toda mi familia trabajamos la tierra.
Antes, el Banco de Fomento Agropecuario nos daba el abono, nos daba la semilla y nos daba asistencia técnica, y nosotros sacábamos el dinero para pagar el abono, nos quedaban cosechas para alimentar a la familia durante todo el año y nos quedaba dinerito para mandar a nuestros hijos a la escuela, ahora eso se terminó”.
Y Sánchez Cerén afirmó: “Por eso estoy aquí, porque quiero cambiar este país para que nuestro campesinado vuelva a ser como antes, que produzca la tierra, que hayan frijoles y maíz que tanto necesita nuestro pueblo”. Sánchez Cerén se refirió a la importancia de los valores en la sociedad así: “Este país no solo está destruido económica y socialmente; este país está destruido moralmente; está destruido en sus valores, se ha perdido el amor, la solidaridad y la fraternidad en la familia, y eso es grave.
No podemos desarrollar este país si no convertimos el amor y la solidaridad de la familia. El amor es necesario para el desarrollo de un país, y con Mauricio Funes vamos a trabajar con las iglesias católica y evangélica para promover y rescatar esos valores que tanto necesita el país”. “Dijeron que hay una cantidad de grupos armados aquí en El Salvador, y llegó el presidente de la República a decir, este señor Saca… Dijo que había andado en un helicóptero y que vio que iban columnas armadas con fusiles. Imagínense lo que dice un presidente. Es mentira tras mentira para tratar de meterle miedo a la gente para que no vaya a las elecciones, para que no vaya a votar. Si hay grupos armados aquí en el país, captúrenlos y llévenlos ante la justicia. ¿Por qué no lo hacen? Porque es mentira.
Ayer, los periódicos y la televisión informaron que el ex presidente Armando Calderón Sol dijo de que no es cierto que hay grupos armados aquí en El Salvador. Lo último que andan diciendo lo ha dicho el presidente, lo ha dicho el fiscal de la República: que el FMLN está contratando mareros. El FMLN no necesita hacer uso de la violencia, el FMLN condena la violencia. Es violencia cuando en los hospitales los niños se mueren por falta de medicinas y la gente muere por falta de medicinas. Son ellos los violentos, son ellos los que usan el miedo, son ellos los que infunden temor.
Nosotros usamos las ideas, nosotros tenemos fe en el pueblo, nosotros tenemos confianza en el pueblo”. Sin más, soy de la opinión de que el entusiasmo masivo percibido en la gente demuestra el interés por escuchar las propuestas de los políticos y eso es bueno. Constato que el país, va en el buen camino de la democracia demostrando haber enterrado los temores de antaño.



