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El Salvador, Viernes 03 de Septiembre de 2010
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Viernes, 16 de Enero de 2009 / 09:12 h

El nuevo discurso del candidato de la derecha

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Luis Fernando Morales Núñez

Paulatinamente la derecha política salvadoreña va ablandando su tozudez. El candidato del partido oficial trae ahora en su discurso expresiones propias de un político de izquierda. Algunas de esas expresiones son, por supuesto, demagogia pura. Sobre todo esa del cultivo de valores.

Esto no es creíble que en un partido que desde su fundación ha practicado antivalores como el asesinato, el robo, lavado de dólares, escuadronerismo, el fraude electoral, la mentira, le demagogia y otras aberraciones sociales. Son los genes del padre-fundador, considerado por el pueblo como el asesino intelectual de Mons. Romero, torturador y cabecilla de escuadrones de la muerte.

De todos modos una política que quiera y sepa gestionar los valores será siempre encomiable y legitima. Pero los políticos no son creadores de valores, sacerdotes de una religión secular, sino gestores de aquellos valores que una sociedad ya comparte. Este cambio se debe a la aceptación de que en nuestros tiempos ya no hay teorías económicas, políticas y filosóficas puras. Ya nadie, que haya leído un poquito, puede seguir creyendo que posee a priori las claves correctas del mundo y de la historia.

No hay ahora principios que sean parámetros absolutamente validos para la hermenéutica de la realidad económica, política y social. La sociedad actual muestra una gran aversión a los principios extremos y exige posiciones centristas en donde quepamos todos.

Las categorías marxistas han sido trastocadas por los cambios culturales. Por ejemplo, la abolición de la propiedad privada ya no es considerada hoy como una “conditio sine qua non” para la existencia de una sociedad más justa; la división de clases se difumina a causa de los intereses de los grupos; las huelgas y paros obligan hoy a los patrones y a la sociedad a repensar la concepción del hombre como trabajador o dador de servicios; a la idea optimista de una sociedad abundante y feliz, nacida de la aplicación de la tecnología, la acompaña el terror de la amenaza de nuestra propia destrucción.

También debemos aceptar que no son las ideas las que dirigen hoy la economía y el devenir histórico de nuestro país, sino el interés y el beneficio de quienes lo dirigen. En el orden científico, el rigor y validez de las técnicas cuantitativas ya se pone en duda y se le da hoy validez a las cualitativas. En el orden moral, esta ya no es la base de la igualdad socialista, sino el acceso justo a la satisfacción de las necesidades.

También al neoliberalismo o neoconservadurismo se le refutan sus principios y dogmas en el individuo poseedor que nada debe a la sociedad sino a sus capacidades y que es legítimo propietario del fruto de su trabajo. Hoy sin embargo, no puede negarse que el proceso de socialización es el que configura a la persona humana. Es imposible seguir sosteniendo que el egoísmo sea el motor de la economía.

Tampoco la eliminación del control estatal en el ámbito económico, es un gestor óptimo para la economía de un pueblo. No se puede negar ahora que los monopolios y grupos económicos coartan la libertad de mercado de bienes y servicios. Ejemplo palpable es el de la industria mediática en nuestro país en manos de tres familias. La libertad y la igualdad son los dos grandes valores a los que no quieren renunciar hoy ni ideología socialista ni la neoliberal neoconservadora.

La matriz ética del socialismo es liberal, porque liberal es la naturaleza de sus tres grandes valores: libertad, igualdad y fraternidad. Lo mismo puede decirse de la doctrina neoliberal, aunque ésta no coincida mucho con el valor de la fraternidad. En fin, socialistas y neoliberales han llegado ya a muchos consensos en varios países, a los que es necesario llegar también aquí. Estos consensos se les llaman CONSENSOS SOLAPANTES, porque encubren o solapan ideas o criterios contrarios. Éste parece ser el rumbo que, ¡al fin!, podría encauzar la política de este país, según se deduce del discurso político del candidato Rodrigo Ávila, que en algunos momentos perece, engañosamente, ser más izquierdista que el discurso de Mauricio Funes.

Opiniones

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Editorial


De la Comisión de Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos
A mediados de enero del presente año, con motivo de celebrar el 18 aniversario de la Firma del Acuerdo de Paz, el Presidente Mauricio Funes, tras pedir perdón a las víctimas de la guerra civil que vivió el país durante 12 años, anunció, entre otras cosas, la creación de la Comisión de Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos.

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