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El Salvador, Viernes 25 de Mayo de 2012
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Viernes, 16 de Enero de 2009 / 09:12 h

La crisis

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Miguel Celma V.
miguelcelmav@gmail.com

Todos hablamos de la crisis financiera y que va para largo. Nuestro país con una población sumida en la pobreza y por otro lado el poder económico, sufre la crisis cada quien a su manera. Para el gran capital, es una oportunidad, para la clase media alta, es un poco molesta, para la clase media baja la sufre llegando a la pobreza y para el pobre es un sufrimiento que llega al desempleo y la desnutrición.  Desde hace 20 años fue abandonada la actividad agrícola, subsistiendo la artesanía y la pesca, priorizando los servicios y las remesas.

Con una política económica y social de esta naturaleza, ningún país es viable y en consecuencia se prolifera conductas antisociales y delictivas (pandillas, crimen organizado, narcotráfico). Pero la crisis en nuestro país, data desde la independencia, cuando fueron despojados los indígenas de sus tierras y demás bienes, concentrándose cada vez más, en pocas manos.

Actualmente la crisis es del capital.
Esta crisis permanente más bien es de la conducta; pues  siempre la mayoría de la población ha pensado y actuado de acuerdo a su precaria situación, algo muy cómodo para los gobernantes en turno. Es la crisis de la dignidad, de la honestidad, de la responsabilidad, de la dependencia, del conformismo, de la resignación, de la aceptación.


No existe la crítica ni la autocrítica. Todo está diseñado para conservar la inercia del pensamiento, para admitir el despojo y la miseria; configurándose un modo de vida: el que tiene y el que no tiene.

Salir de esta crisis no es tarea solo del gobierno; es de la empresa privada, de los organismo y acciones sociales, de la familia y de la propia persona; pero dentro de una Planificación Integral, que ya ha sido desarrollado por otros países, con éxito sin recurrir a la violencia estéril, no se trata de andar regalando bolsas de alimentos o dinero para un par de días.

Es de modificar la conducta de esta gran población, en donde se incluya la participación del campesino en las explotaciones agrícolas, ganaderas, de pesca, artesanías y demás actividades lucrativas que hoy por hoy están en pocas manos. Esta es la razón de la crisis conductual, económica y social de nuestro pueblo.

No se trata de emplear a las personas sino más bien de hacerlo participar de la actividad productiva sin que ello signifique hacer propietario a quienes trabajan en ello.

No deja de ser una ingratitud que en nuestro país tan pequeño en territorio existen grandes extensiones de tierra ociosas. El Plan Integral, de Nación o como se le quiera llamar, debe partir de la modificación de la conducta en todos los niveles; pero con objetividad, solidaridad y focalización de las acciones a desarrollar, partiendo de que el trabajo y el recurso humano generan riqueza.

En esta dirección, hay que reactivar el agro, incorporando al campesino mediante un régimen legal especial, en donde  terratenientes y campesinos se unan para la explotación agrícola, ganadera y demás actividades productivas, sin el criterio de empleo sino de trabajar para reactivar la explotación productiva y el desarrollo económico  social de todo el país.

Hay muchos terratenientes que desde hace mucho tiempo han trabajado con esta modalidad; pero se requiere de modificar el Código de Trabajo y cambiar estas relaciones de trabajo rígidas, de esta manera ni el capital ni el resto de la población entraría en crisis financiera ya que se puede diversificar la exportación e importar con más bajos precios y sin tintes ideológicos que producen aislamiento y pobreza.

En estas circunstancias es bueno que los asesores económicos estudien las posibilidades de recuperar los negocios estatales que irresponsablemente fueron privatizados, sin denunciar los efectos catastróficos para la población menos favorecida y que la padecemos todos, sin que ello signifique eliminar las acciones del capital que deben ser razonables para impulsar el verdadero desarrollo de todo el país, con un capitalismo humanizado no hegemónico.

De acuerdo a la información en el país no existe crisis financiera en virtud del buen manejo de estas Instituciones. La modificación de la conducta implica dignificar al empresario y al trabajador, proporcionando a estos últimos los recursos mentales, emocionales, económicos y sociales para una vida dentro de la realidad, que debe ser de progreso y superación. Debe trabajarse para que toda la población tenga, conserve y desarrolle una autoimagen de éxito, lo que significa un salto de calidad de vida. En este esfuerzo, los medios de comunicación, sobre todo vía Internet y a través de la televisión, son determinantes por el poder de influencia en la conducta humana.

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