Beatriz Menjívar
Redacción Diario Co Latino
A sólo tres días de cerrarse la campaña para elegir alcaldes y diputados y el listado de actos de violencia electoral continúa hasta engrosarse con dos víctimas más al norteste del país.
El FMLN denunció, este sábado, el asesinato de dos de sus activistas en el departamento de Morazán.
La tranquilidad del Caserío Las Minitas, en el Municipio de Yamabal, fue interrumpido el viernes 9 de enero cuando seis hombres armados atacaron el hogar de la familia Romero Rodríguez.
Los sujetos, usaban gorros tipo navarone y portaban armas largas, llegaron a la puerta de la casa de las víctimas identificándose como agentes policiales. “Venimos a una requisa”, dijeron y posteriormente dispararon en ráfaga al interior de la casa, asesinando a Delfo de Jesús Romero y Maximino Rodríguez.
El coordinador del municipio por el FMLN, Arnulfo Ruiz, explicó que este nuevo hecho de violencia no debe de intimidar a la militancia. Sin embargo, instó a mantenerse alerta y evitar los enfrentamientos con militantes de otros partidos.
Delfo de Jesús era excombatiente mientras que su hijo Maximino participaba activamente al interior del partido, por lo que la dirigencia no descarta un móvil político en su asesinato.
Por su parte, vecinos del lugar afirman que «Delfo y Maximino eran personas tranquilas» y su muerte posiblemente este relacionada a un asesinato por error o por su relación con el partido.
“El señor casi ni salía porque estaba enfermo de artritis y el hijo es el que trabajaba para la casa,” explicó uno de los vecinos.
Durante el velorio, un nutrido grupo de mujeres cantaban y rezaban, a la vez que los vecinos no dejaban de extrañarse por este tipo de hechos.
“Es bien raro porque aquí sólo familiares vivimos, nunca había pasado esto”, dijo Blanca Silvia, madre de Maximino y esposa de Delfo.
Mientras unos feligreses cantaban y otros brindaban sus condolencias a los familiares, en la pared de la casa aún se observaba algunos de letreros dejados por la policía para recoger las evidencias del crimen.
En una de las paredes de la casa hay un pequeño letrero con una A, mientras que en la puerta principal hay una C, indicando el paso de los proyectiles arrojados contra las víctimas y que la policía no recogió los casquillos durante el levantamiento de evidencias.
Aunque la PNC y la Fiscalía han relacionado preliminarmente el hecho con un pleito de maras, la dirigencia farabundista hizo un llamado para que las investigaciones lleguen al fondo y se esclarezca el hecho a fin de no engrosar la lista de crímenes impunes.



