Archivo     |   Búsqueda

DiarioCoLatino.com
El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
Última actualización : 30/08:16 h.

Jueves, 08 de Enero de 2009 / 09:11 h

La cultura en el 2008

  Versión para Imprimir

Por Néstor Martínez
Editor Trazos Culturales

La cultura es, en definición amplia, todo lo que es el ser humano, de allí que se debe particularizar, cual gigantesca rompecabezas y cada pieza con diferentes matices. Así tenemos las características culturales regionales, en cada región las de cada país y en cada país las de sus diferentes estratos.

Vista de esta manera, la cultura es la mejor de las medidas para darse cuenta de los avances y retrocesos que tiene, en este caso El Salvador, y la proyección futura en el concierto de las naciones.
De esta medida debe tomarse las altas manifestaciones de las Bellas Artes y las Bellas Letras, como las más altas manifestaciones del espíritu humano, las que nos elevan a la verdadera categoría humana.

En El Salvador, la cultura es, para las esferas e ideología gubernamental, otro sujeto del mercado, y como sabemos para el mercado y su referente el neoliberalismo la medida es el dinero y su accionar la competitividad, pero el espíritu humano no se puede medir con dinero ni compitiendo con nadie. Esto explicaría por sí mismo el atraso cultural de la población de El Salvador, sometida a la acción y reacción del dinero y del mercado, no teniendo espacio para detenerse a meditar en lo que verdaderamente enriquece su espíritu.

Al pueblo salvadoreño se le ha realizado una lobotomía cultural, iniciada en los programas escolares, y, por ahora, es incapaz de recordar siquiera de dónde viene, mucho menos de apreciar las diversas manifestaciones de las Bellas Artes y las Bellas Letras del año que ahora nos deja.

No existe en El Salvador ninguna Academia para las Bellas Artes y las Bellas Letras, en la que la niñez y juventud puedan aprender a utilizar dichas manifestaciones para darle la libertad que su espíritu está demandando. Por el contrario, se deja al esfuerzo particular de cada quien sus aspiraciones en éstas áreas, sin el parámetro del estudio, del conocimiento, o de la motivación intelectual.

Por el contrario, cuando se reabre el Teatro Nacional, se les avisa a los artistas que deben de pagar hasta mil dólares por su utilización. El Teatro de Santa Ana anda en busca de fondos para subsistir. El Teatro de San Miguel sigue en ruinas. Dentro de la lógica del mercado y se impulsar a una empresa privada insensible, los artistas en esta rama acuden a teatros privados.

Los maestros de las artes plásticas nos están dejando, otros agonizando, mientras su talento solo fue aprovechado por los pocos que pudieron pagar sus lecciones; su legado queda sin explicaciones de su técnica o motivos, para los futuros artistas.

Las galerías nacionales no disponen del apoyo estatal, porque, por supuesto, su lógica es la promoción del mercado, es así que el MARTE (Museo del Arte), de índole comercial, tiene más apoyo que la Sala Nacional de Exposiciones.

A pesar de que muchos jóvenes salvadoreños destacan en el campo de la música, es en el extranjero donde mejor de aprecia su talento. La Orquesta Sinfónica Nacional, pierde de esta manera muchos talentos, y su escuela formadora adolece de que a ella no tienen acceso los jóvenes, puesto que no dispone de un programa para la apreciación musical ni presupuesto para ello.

Por el lado de las Bellas Letras, la situación es más críticas. Un medio de comunicación se esmera en impulsar a supuestos jóvenes talentos, pero cuyos escritos, en poesía y cuentos, no resisten un análisis de talento o manejo del idioma, cuyo principio es la lectura, y como sabemos esa habilidad es poco promovida en las aulas, cualquiera que sea su nivel.

De la escultura, la danza, y otras tantas manifestaciones de las inquietudes espirituales del ser humano, es poco o nada lo que se puede rescatar.

Este breve panorama nos demuestra que el gobierno no está, ni antes ha estado, interesado en promover la cultura como la aspiración de un pueblo que pueda llamarse culto, que los creadores artísticos están dejados a la buena de Dios, a pesar de ser los forjadores del alto espíritu humano.

La Cultura es la deuda pendiente desde hace decenas de años, y ojalá las nuevas autoridades gubernamentales le den el sitio que merece, porque no es con la ganancia monetaria como El Salvador y sus habitantes, van a insertarse en el nuevo concierto mundial, sino con ese espíritu de la creatividad, por ahora tratando de despertar en las manos de unos pocos héroes anónimos que luchan contra viento y marea para que no terminemos totalmente idiotas.

  Versión para Imprimir


Trazos Culturales



publicidad