Verónica Vanegas consuela a su hija Ashley Vanegas, de 1 año, en la sala de emergencias del hospital Benjamín Bloom. Foto Diario Co Latino/Melvin Rivas
Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino
Eran las ocho de la mañana. Los pasillos del Hospital de Niños Benjamín Bloom estaban vacíos. A lo lejos se escuchaba el llanto de una niña.
Los gritos y lágrimas de dolor eran de la pequeña Ashley Michelle Faustino. La niña es una de las pocas pacientes recibidas en el área de emergencias del nosocomio.
Desde el 26 diciembre hasta este día, las emergencias han disminuido. Según la directora en turno del Bloom, Elsy Soto, la cantidad de pacientes por quemaduras o lesiones graves es menor que la registrada el año pasado.
“Yo acabo de tomar el turno y son pocos los que han venido, la mayoría por dolores abdominales, es decir, apendicitis y otros por diarreas”, explicó Soto.
De hecho, la doctora Soto atendió a la pequeña Ashley, a quien por los síntomas le diagnosticó apendicitis. Por ende se le programó de inmediato una intervención quirúrgica.
“Mi hija se quejaba, lloraba por el dolor. Yo intentaba tocarle el estómago y ella no se dejaba. Primero pensé que eran remanentes de una infección que tuvo, pero luego me afligí más, pues parecía que quería vomitar”, relató la madre de Ashley, Verónica Vanegas.
Desde hace dos días la niña padecía dolores fuertes. Por lo que Vanegas llevó a la menor de casi 2 años de edad, a una clínica de salud en Soyapango. Luego se trasladaron al Bloom.
Vanegas, angustiada por la patología de su hija, no paraba de abrazarla sobre la camilla, ya que la niña no cesaba de llorar. Alrededor de ellas, el panorama era tranquilo, pues la cantidad de pacientes en emergencias era mínima.
Misma situación se vivía en el Hospital Nacional Rosales, donde las atenciones médicas se han reducido en un 50% comparado al 2007.
El director en turno, Ernesto Serrano, informó que anoche recibieron a una persona atropellada y otra que fue baleada, ésta última murió durante la cirugía.
“Las atenciones han estado normales en el área de emergencias, y el resto de personas que se observa son por enfermedades crónicas”, dijo el galeno.
Durante el recorrido por el Hospital Rosales, un hombre de treinta y ocho años se desmayó en medio del pasillo. De inmediato, las enfermeras lo levantaron y llevaron a una sala del nosocomio. Según uno de los doctores en recepción, la persona inconsciente de nombre Mario Miranda, padece insuficiencia renal y tuvo una baja del azúcar en la sangre. Aunque las emergencias han decrecido, los médicos de los diversos hospitales públicos insisten en tomar las medidas preventivas durante las fiestas de fin de año.
Entre estas medidas destacan no manejar bajo los efectos del alcohol, no jugar con pólvora sin la presencia de los adultos y evitar disparos al aire.



